Cómo regresa la sangre al corazón durante el ejercicio en posición vertical

En reposo, la persona promedio bombea cinco litros de sangre de su corazón cada minuto. El sistema cardiovascular es una red cerrada, lo que significa que cinco litros de sangre también deben ser devueltos al corazón cada minuto para que este tipo de circulación continúe. Durante el ejercicio, el gasto cardiaco puede aumentar, tanto como ocho veces en los atletas de resistencia de clase mundial. Si el ejercicio se realiza en posición vertical, devolver la sangre al corazón a este ritmo es difícil debido a que la fuerza de la gravedad proporciona oposición.

Flujo sanguíneo

Tu sistema cardiovascular circula la sangre para llevar oxígeno y combustible a los tejidos y eliminar los desechos metabólicos. Después de dejar el corazón, la sangre fluye a través del sistema arterial a los capilares donde el intercambio con los tejidos tiene lugar. Los capilares de alimentación desoxigenan sangre en el sistema venoso, que tiene un área de sección transversal más pequeña que ayuda a aumentar la velocidad del flujo. El sistema de vasos sanguíneos venoso o las venas también tiene válvulas espaciadas a intervalos cortos que aseguran el flujo de sangre en una sola dirección. Estas dos características son importantes porque la presión de la sangre venosa es baja y sin ésto, la sangre se acumularía en tus extremidades.

Retorno venoso

En reposo, los vasos sanguíneos venosos suelen contener 65% del volumen total de la sangre. Las válvulas venosas aseguran un flujo unidireccional, pero hay todavía un reto de devolver esta sangre al corazón. Esto es difícil porque al adoptar la locomoción bípeda, movimiento correspondiente del hombre de horizontal a la postura erecta significa que hay una considerable diferencia de presión gravitacional que nuestros sistemas circulatorios deben superar. Durante el ejercicio en posición vertical, cuando el flujo sanguíneo a las extremidades se incrementa notablemente, esto es aún más difícil. Hay tres mecanismos principales que aseguran el retorno venoso adecuado durante el ejercicio en posición vertical. Son la vasoconstricción, el bombeo muscular y el respiratorio.

Venoconstricción

La venoconstricción implica señales de reflejos que causan que las venas se contraigan. Estas señales son enviadas por el sistema nervioso simpático durante el ejercicio. Disminuye el volumen de sangre que el sistema venoso puede contener, lo que facilita el retorno venoso.

Bombeo muscular

El bombeo muscular se produce debido a la acción mecánica de las contracciones rítmicas del músculo esquelético durante el ejercicio. Estas contracciones comprimen las venas y empujan la sangre de vuelta al corazón. Entre las contracciones, el drenaje de los capilares de sangre vuelve a llenar sus venas y se mantiene en su lugar por sus válvulas hasta que la siguiente contracción tiene lugar. La gran influencia de este bombeo proporciona los fundamentos para la realización de un enfriamiento activo después de hacer ejercicio, porque la interrupción brusca eliminaría este mecanismo y traería riesgos considerables de acumulación de sangre.

Bombeo respiratorio

El patrón rítmico de la respiración durante el ejercicio también proporciona una acción de bombeo en el sistema vascular. Cuando inhalas, la presión dentro de la cavidad torácica disminuye y la presión aumenta dentro de tu región abdominal. Esto empuja la sangre de vuelta al corazón. Este mecanismo, que se llama bombeo respiratorio, se ha demostrado que es el factor predominante que devuelve la sangre al corazón durante el ejercicio en la posición vertical.

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Escrito por fred dimenna | Traducido por carlos alberto feruglio