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Eructos y ansiedad

Escrito por Estefanía Mac | Fecha actualizada November 09, 2018

La ansiedad es una emoción que no puede ser separada del ser humano. Es una reacción muy básica que se desencadena ante la percepción de una situación amenazante, y genera en el cuerpo una serie de manifestaciones que van desde el aumento en la frecuencia cardíaca hasta síntomas menos comunes como eructos constantes.

Una emoción fuerte como la ansiedad puede manifestarse en el cuerpo de diversas maneras, según la intensidad con la que se experimente y el grado de tolerancia de la persona ante la situación detonante. Pero esto no quiere decir que los síntomas físicos sean exclusivos solo para aquellas personas que experimentan trastornos de ansiedad.

Cualquier persona bajo una condición estresante, como una entrevista de trabajo o un accidente de tránsito, puede experimentar síntomas físicos de ansiedad. Si ésta se prolonga en el tiempo o se vuelve un estímulo constante, entonces se intensificarán las sensaciones corporales y mentales. De hecho, una mente ansiosa y estresada busca formas de aliviar tensión.

Eructos continuos por nervios

En términos médicos, los eructos pueden ocurrir a través de dos mecanismos: gástricos y supragástricos. El eructo gástrico es un reflejo vagal mediado que lleva a la relajación del esfínter esofágico inferior y permite la expulsión de aire, siendo muy común tras ingerir alimentos y bebidas, mientras que el eructo supragástrico proviene de un desorden del comportamiento.

Los eructos continuos por nervios se producen cuando el paciente aspira o inyecta aire desde la faringe hacia el esófago, luego de lo cual es expulsado inmediatamente antes de que llegue al estómago. En otras palabras, es el resultado de que la persona trague aire.

Para algunas personas, tragar aire es un mecanismo para liberar tensión cuando se encuentran en situaciones de estrés o ansiedad, y es una costumbre consciente o inconsciente.

Según la revista latinoamericana Acta Gastroenterológica, los pacientes con eructos frecuentes invariablemente presentan un número aumentado de eructos supragástricos; es decir, ocasionados por desórdenes de comportamiento. Además, acota que la terapia conductual ha demostrado mejorar el síntoma en pacientes con eructos constantes.

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Gastritis nerviosa y gases estomacales

Bajo situaciones de estrés y ansiedad, también es frecuente que una persona experimente muchos gases o eructos cuando debido al incremento de ácido en el estómago, que además de causar problemas intestinales, produce mucho aire en el interior del estómago.

Esto se conoce como gastritis nerviosa o gastritis emocional, y su manifestación física no es muy diferente de la gastritis común, pues de igual manera se caracteriza por una inflamación de la mucosa que recubre el estómago.

Este tipo de gastritis se diferencia en sus causas, ya que está relacionada con cuestiones de estrés, tensión nerviosa y emocional, y no con la presencia de bacterias en el estómago o hábitos alimenticios poco saludables.

La gastritis nerviosa puede ser producida por un exceso de secreción de los ácidos gástricos, ocasionando digestiones rápidas y molestias antes de comer. Por el contrario, puede deberse a una insuficiencia de secreción de los ácidos gástricos, produciendo digestiones pesadas y lentas, con gases estomacales que ocasionan eructos como medida natural del cuerpo para liberar gases.

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¿Por qué se eructa?

Un eructo es la liberación de gas acumulado en el tracto digestivo tras la ingesta de alimentos y bebidas. Es un proceso normal cuyo propósito es liberar aire principalmente del estómago y el esófago, pues cada vez que se ingiere algo (sólido o líquido), también se traga cierta cantidad de aire.

En condiciones normales, y cuando una persona padece gastritis de cualquier tipo, la acumulación de aire en la parte superior del estómago provoca que éste se estire y tense. Por antagonismo, se produce la relajación del músculo en el extremo inferior del esófago, que es un conducto que va desde la boca hasta el estómago. Esto permite que el aire escape hacia arriba por el esófago, salga por la boca y se alivien los gases estomacales.

Causas de la gastritis nerviosa

La gastritis nerviosa, que puede ocasionar eructos constantes, se podría considerar como una enfermedad psicosomática, lo que significa que tiene una relación directa con determinadas actitudes emocionales y comportamientos.

Se trata de una condición que puede ser temporal, es decir, que afecte a la persona durante un corto periodo de tiempo, o bien prolongarse en el tiempo y necesitar de un tratamiento específico para aliviar las molestias físicas. En cualquier caso, la gastritis nerviosa se produce por:

  • Estrés
  • Ansiedad
  • Nerviosismo
  • Tensión emocional
  • Agobio
  • Frustración

Síntomas de la gastritis nerviosa

La inflamación de la mucosa gástrica, que es el principal síntoma de la gastritis, suele provocar las siguientes molestias físicas en los pacientes:

  • Ardor
  • Hiperacidez
  • Dolor
  • En casos más graves, vómitos y heces con sangre
  • Eructos involuntarios
  • Pérdida del apetito
  • Náuseas

Consecuencias de los eructos continuos por nervios

La acumulación de gases estomacales ocasiona en la persona afectada ciertas molestias físicas y dolor y eructos. Si no se experimenta con frecuencia, no puede convertirse en un problema pero, si es persistente, la mucosa estomacal se inflama y puede derivar en gastritis.

La inflamación de la mucosa hace que ésta se deteriore y dé lugar a úlceras gástricas o duodenales. Además, puede producir otras enfermedades en la parte baja del sistema digestivo y problemas para asimilar los alimentos.

Puede que la ansiedad sea una reacción natural en los seres humanos. Sin embargo, al ser intensificada, trae consigo ciertos efectos importantes sobre la salud, por lo que es importante encontrar medios para controlarla.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.