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Síntomas del Parkinson y cómo tratarlo

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada March 07, 2018

La enfermedad de Parkinson o mal de Parkinson es una dolencia del sistema nervioso central que afecta a las neuronas dopaminérgicas, responsables de producir la sustancia química dopamina en el cerebro, necesaria para la buena coordinación de los movimientos del cuerpo y la regulación del estado de ánimo de la persona.

Fue bautizada en honor al doctor británico James Parkinson, quien en 1817 descubrió y clasificó esta enfermedad y sus síntomas, a la que inicialmente denominó como parálisis agitante.

Su proceso involucra la destrucción progresiva de las neuronas dopaminérgicas ubicadas en el tallo cerebral y que conforman una masa en forma de media luna conocida como sustancia negra. Estas neuronas se conectan con fibras a ambos hemisferios cerebrales y liberan dopamina y neurotransmisores vitales tanto para realizar movimientos de los músculos como para su control fino y coordinación.

Por esta razón, los pacientes muestran movimientos incontrolados y continuos de extremidades y cabeza, su síntoma más visible aunque hay muchos otras señales físicas y sicológicas que también se deben considerar a la hora de evaluar la presencia o no del Parkinson en una persona.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta actualmente a 6,3 millones de personas en el mundo entero, en su mayor parte adultos de sexo masculino con edades de 60 años en adelante, aunque hay casos registrados en adultos jóvenes, que tienen una predisposición genética hereditaria en su grupo familiar.

Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que cada año aparecen 18 nuevos casos por cada 100 mil habitantes en el mundo entero, ubicándose como segunda enfermedad neurodegenerativa después del Mal de Alzheimer.

Para el año 2030 se calcula que podría haber 12 millones pacientes de Parkinson a nivel mundial, por lo que la OMS y numerosas organizaciones trabajan en posibles tratamientos, tanto preventivos como curativos.

¿Cuáles son las causas de la Enfermedad de Parkinson?

Sus causas son muy diversas y aunque la herencia genética familiar es considerada como factor decisivo para su aparición, también puede ser generada por factores ambientales, el envejecimiento natural y daños oxidativos a las células del cerebro y sistema nervioso central.

Esto se evidencia en el gran número de casos registrados desde hace décadas en atletas de deportes de contacto como el boxeo, fútbol americano, rugby y otros, quienes estuvieron expuestos a numerosos traumas en la cabeza en su juventud.

Entre los factores ambientales se menciona la exposición a ciertos químicos como insecticidas agrícolas y otras sustancias tóxicas cuyos componentes alteran la química del cuerpo y favorecen la aparición de Enfermedad de Parkinson en edades posteriores.

La existencia de casos previos en el grupo familiar, como abuelos, bisabuelos, tíos, también debe ser informado al médico tratante pues indica la presencia de genes transmitidos de generación en generación y que pudieran afectar en unos años a los más jóvenes de la casa.

¿Cómo saber si un pariente puede presentar esta dolencia?

Aunque el diagnóstico definitivo de la enfermedad requiere la realización de diversas pruebas clínicas, existe una lista de síntomas tempranos del Parkinson, que pueden ayudar al médico tratante y familiares a detectar la posible presencia de esta dolencia.

Su síntoma más visible es el temblor continuo de dedos, manos, mentón o labios, así como temblores en las piernas cuando la persona se sienta o está relajada.

Estos movimientos no pueden ser controlados a voluntad por el paciente y son consecuencia de la falta de dopamina para el control fino del movimiento muscular en el cuerpo de la persona.

Otra señal temprana de la Enfermedad de Parkinson es la pérdida acelerada de la capacidad olfativa, que impide al paciente percibir ciertas esencias y perfumes anteriormente muy comunes para él.

Problemas de sudoración, parpadeo lento y dificultad para deglutir líquidos o sólidos forman parte de la lista evaluativa.

En algunos casos se observa cambio en el tono de la voz, que se hace más ronca y pierde expresividad y que puede ir acompañado de un babeo continuo.

También se debe tomar atención a cambios en la escritura manual de la persona, pues muchos afectados empiezan a reducir el tamaño de la letra y a juntar las palabras, sin explicación alguna.

La falta de control muscular suele manifestarse también en caídas de la cama, manoteos o patadas durante las etapas de sueño profundo.

Además se evidencia un cambio en la posición de la espalda, que se encorva cada vez más, sobre todo al levantarse de una silla o cama después de un largo período en ellas.

La Enfermedad de Parkinson puede manifestarse en rigidez de los músculos toráxicos, brazos y piernas, así como dolores en caderas u hombros durante todo el día y el arrastre de los pies al caminar.

Los mareos al levantarse súbitamente, por bajas en la presión arterial, y una pérdida de la expresión facial, también conocida como “cara de máscara” son dos síntomas muy tomados en cuenta por los médicos para realizar el diagnóstico de este mal.

La Enfermedad de Parkinson también afecta al entorno familiar

La calidad de vida de los pacientes y sus familiares se ve afectada no solo por los síntomas motrices, sino por situaciones que acompañan al Parkinson como demencia, depresión y pérdida de memoria.

Miles de familias con pacientes de Parkinson deben cambiar su ritmo de vida y costumbres para darles la atención que necesitan, pues además de las molestias físicas y dolores, puede haber situaciones de cambios de humor y depresión que ameritan que el afectado reciba apoyo y cariño de su entorno y que exige mucha paciencia y dedicación por parte de hijos, esposas, esposos y nietos del paciente.

Se recomienda que el grupo familiar busque la ayuda de grupos de apoyo o instituciones que se encargan de orientar sobre los cuidados que requiere cada paciente, según su edad y condición mental y física.

Estas instituciones también ayudan a superar de manera constructiva el reto del cambio de estilo de vida al cuidar a seres queridos que a causa del Parkinson pueden tener cambios de humor y necesidades de cuidado en higiene, vestimenta y alimentación muy específicas.

¿Qué tratamientos están disponibles para los pacientes de Parkinson?

No se ha descubierto una cura total para el daño a las neuronas dopaminérgicas que provoca su aparición, pero la medicina ha logrado desarrollar en los últimos 50 años tratamientos diversos para minimizar los síntomas más molestos.

Gran parte de estos fármacos están diseñados para convertirse en dopamina dentro del cerebro, ayudando a recuperar motricidad fina y otras funciones.

Entre estos medicamentos los textos médicos destacan la levodopa, carbidopa, y otras como la bromocriptina, el pramipexol y el ropinirol.

Igualmente, se aplican fármacos para mejorar los síntomas de depresión, incrementar la circulación sanguínea en el cerebro y disminuir dolores musculares o de articulación.

Ciertas terapias ayudan a reducir el babeo que afecta a muchos pacientes y otras están dirigidas a ayudar a recuperar fuerza muscular y control del movimiento a través de fisioterapia y ejercicios.

La institución Parkinson’s Foundation de Estados Unidos recomienda la lectura del libro gratuito “Medicamentos para la Enfermedad de Parkinson” para conocer la lista de fármacos genéricos y comerciales disponibles para su tratamiento, así como una descripción más detallada de los síntomas motrices y no motrices.

La publicación incluye además una sección dedicada a hierbas y complementos vitamínicos en alimenticios recomendables por sus efectos beneficiosos en los pacientes.

Desde hace varios años también se aplicado cirugía para aplicar estimuladores eléctricos en las zonas del cerebros responsables del control motriz o para destruir el tejido neuronal muerto que causa los síntomas.

El trasplante de células madre para reponer las neuronas dopaminérgicas en adultos mayores es una opción que se estudia con mucha intensidad por parte de varios laboratorios e investigadores a nivel mundial y promete convertirse en el futuro en una terapia ampliamente usada y exitosa.

El apoyo familiar y de los amigos es importantísimo para los afectados por el Parkinson, pues se ha determinado que la interacción social no solo ayudar a mejorar los cuadros de depresión, sino que mantiene activas las zonas del cerebro responsables de la coordinación del habla, favoreciendo así el desempeño cognitivo del paciente y limitando la pérdida de facultades mentales.

Sin embargo, todos los investigadores y centros que trabajan con pacientes de Parkinson en el mundo coinciden en que mantener buenas prácticas de salud y alimentación desde la niñez es un factor de gran importancia para prevenir y reducir la incidencia de este flagelo en las próximas décadas.

A tal fin, muchos gobiernos e instituciones públicas y privadas de salud mantienen programas educativos en las comunidades para enfatizar entre jóvenes y adultos la importancia de consumir verduras y carnes producidas con técnicas “limpias” o libres de químicos y toxinas, eliminar el consumo excesivo de azúcares y carbohidratos y aplicar dietas que incluyan toda la gama nutricional que requiere el ser humano a nivel de minerales, proteínas, vitaminas y grasas.

Es de destacar que en 1997 la Organización Mundial de la Salud estableció la fecha del 11 de abril como “Día Mundial del Parkinson”, conmemorando que esta es la fecha natal de su descubridor.

En esta fecha se realizan en todos los países miembros actividades de concientización sobre la dolencia y especialmente, sobre las necesidades físicas y sicológicas de los aquejados.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.