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Síntomas del cáncer de estómago. Diagnóstico y tratamiento

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada March 07, 2018

El estómago es un órgano que forma parte del sistema digestivo y que está conectado al esófago en su parte superior y al intestino delgado en la inferior. Su función es disolver los alimentos en el ácido estomacal que produce, separando las proteínas o otros nutrientes que luego serán absorbidos por el intestino delgado. Como todo órgano del cuerpo humano, es susceptible a una serie de dolencias o enfermedades, de las cuales el cáncer de estómago es quizás el más grave, especialmente en los adultos mayores.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las dos terceras partes de los casos registrados cada año en Europa, Asia y las Américas corresponden a personas que superan los 65 años de edad y de estos, los hombres conforman el mayor grupo.

Algunas enfermedades pueden incidir en la aparición de cáncer de estómago, como la infección por la bacteria Helicobacter pylori, relacionada directamente con la la presencia de úlceras y lesiones en la boca del estómago.

La predisposición genética y la presencia de casos previos en el grupo familiar es otro factor a tener en cuenta, pues el cáncer es en sí una mutación de las células de un órgano que comienzan a multiplicarse de manera acelerada y formar estructuras que destruyen los tejidos circundantes.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de estómago?

En la mayoría de los casos esta enfermedad no es detectada en su estadio temprano porque no provoca síntomas específicos o cuando se manifiestan, pueden ser confusos y similares a los causados por úlceras estomacales o virus.

En principio se presenta un cuadro de indigestión o acidez estomacal, dolor o molestia en el abdomen y puede aparecer estreñimiento o diarrea de diferente intensidad. Las náuseas, hinchazón estomacal y el vomitar la comida poco después de ingerirla es un síntoma que puede indicar la presencia de cáncer de estómago.

En algunas personas se registran alteraciones en la faringe, que impiden a la persona tragar adecuadamente los alimentos, mientras que otros pierden el apetito parcial o totalmente.

Cuando la enfermedad está en un estadio avanzado aparecen nuevos síntomas como fatiga permanente, vómito con sangre o deposiciones fecales con sangre y pérdida de peso sin motivo aparente.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de estómago?

Para detectar clínicamente el cáncer de estómago se somete al paciente a varios tipos de exámenes que buscan en primer lugar determinar si la enfermedad está presente o no en el organismo o si lo síntomas corresponden a otras dolencias. Si se confirma la dolencia, otras pruebas determinarán su grado de extensión y si se ha afectado a otros órganos aledaños.

Un recurso muy utilizado es la tomografía digital computarizada, que permite tomar imágenes muy detalladas, prácticamente capa por capa, de las diferentes estructuras del estómago y órganos cercanos y determinar la ubicación y tipo de las lesiones.

Una variante de este método es la tomografía por emisión de positrones (PET), combinada con una tomografía computarizada o no. Este método consiste en la inyección de una pequeña solución azucarada con propiedades radiactivas, que se distribuirá por todo el cuerpo y será absorbida principalmente por los órganos y tejidos que más consumen energía. Como los tumores son tejidos que consumen mucha energía durante su crecimiento, estos absorberán mayor cantidad de la solución y serán muy visibles al realizar la tomografía.

La toma de radiografías con Rayos X con bajos niveles de radiación también permite tomar una imagen de las estructuras abdominales para detectar lesiones y otras anomalías. Esta técnica puede ser complementada con la ingestión previa de un líquido que contiene el elemento químico bario, el cual cubre el revestimiento interno de todo el tracto digestivo hasta los intestinos. El bario hará más visibles los tumores y anomalías presentes al tomar placas de rayos X. Sin embargo, al igual que en muchos otros tipos de cáncer, los médicos acuden a un recurso muy exacto para detectar la presencia de esta enfermedad, denominado biopsia.

En la biopsia, el médico toma una muestra del tejido del área sospechosa de tener un tumor para su análisis con microscopio, cuyos resultados serán revisados luego por un médico patólogo que determinará si hay presencia de células cancerosas o alteraciones en los tejidos que indiquen la presencia de la enfermedad. Este es considerado el método más seguro para diagnosticar el cáncer de estómago y de otros tipos.

Otro recurso usado para el diagnóstico médico del cáncer de estómago es la técnica de endoscopía, en la que el médico introduce un tubo equipado con elementos ópticos en su extremo que le permiten ver el interior del tracto digestivo, estómago e intestinos. Además posee pinzas que permiten tomar muestras de tejido para la realización de una biopsia en laboratorio.

El ultrasonido combinado con endoscopia es muy útil en los casos en que la anterior no arroja resultados claros, pues permite obtener imágenes más detalladas de la pared del estómago, tejidos, ganglios linfáticos y órganos como el hígado y glándulas suprarrenales.

En los casos en que las tomografías u otras técnicas no puedan detectar la ubicación de tumores más allá del estómago, se recurre a la laparoscopia, tipo de cirugía menor en la que el médico introduce un tubo delgado con equipos óptico-luminosos en la punta que permite ver cada órgano del tórax y verificar el estado de los tejidos, incluyendo el intestino delgado.

¿Cuáles tratamientos están disponibles para el cáncer de estómago?

El tratamiento a aplicar dependerá del estadio o nivel de extensión que haya adquirido el cáncer de estómago, condiciones físicas generales de la persona y otras que hayan sido detectadas durante las pruebas diagnósticas.

Generalmente un equipo multidisciplinario de especialistas trabajará en el diseño del plan de tratamiento para cada paciente. Este equipo está conformado por gastroenterólogos, cirujanos oncólogos, oncólogos clínicos y radioncólogos, patólogos y radiólogos y otros profesionales de apoyo. Ellos determinarán cuál será la mejor vía para combatir el cáncer de estómago, ya sea a través de cirugía, aplicación de sesiones de radioterapia o quimioterapia, terapias dirigidas o inmunoterapia.

Si se determina que la cirugía es la vía más adecuada de tratamiento, se procede a realizar una intervención quirúrgica denominada gastrectomía parcial, para extirpar el tumor y el tejido que lo rodea, así como los ganglios linfáticos cercanos.

Posteriormente el cirujano reconectará el resto del estómago al esófago o intestino delgado, según el punto donde se extirpó el tejido cancerígeno.

En casos más graves, donde sea necesario extirpar todo el estómago, el cirujano conectará el esófago directamente con el intestino delgado. En este caso se habla de una gastrectomía total.

Se debe tomar en cuenta que tras una gastrectomía total el paciente deberá recibir con regularidad inyecciones de vitamina B12, la cual es absorbida a través del estómago en las personas sanas.

La radioterapia es otro tipo de tratamiento muy usado y consiste en someter al tumor a rayos X o radiaciones de partículas de alta potencia que matan sus tejidos sin afectar en exceso al tejido sano.

Suele usarse como terapia previa a una intervención quirúrgica para reducir el tamaño de los tumores o posteriormente para eliminar células cancerosas que hayan quedado en las áreas afectadas.

A estos tratamientos se une la quimioterapia, en la cual se introducen fármacos por vía intravenosa u oral al organismo que destruirán las células cancerosas en todo el cuerpo atacando su capacidad para multiplicarse. Se aplica en régimen basado en ciclos o dosis, en las que pueden administrarse uno o hasta tres fármacos combinados a la vez y puede tener efectos secundarios de moderados a fuertes en la mayoría de los pacientes, como caída del cabello, vómitos y náuseas, pérdida del apetito, fatiga y diarrea.

El gran avance logrado en las últimas décadas en el área de la genética humana ha permitido crear además una serie de terapias que apuntan a manipular el ADN de los tejidos cancerosos.

Esta técnica, denominada terapia dirigida, apunta a los genes o proteínas característicos del cáncer de estómago para bloquear su crecimiento o el del tejido que lo alimente. Este tratamiento requiere estudios muy profundos para determinar la genética específica del cáncer de estómago del paciente y determinar el tratamiento más eficaz.

Otra variedad de este tratamiento se denomina terapia antiangiogénica cuyo objetivo es cortar el flujo de nutrientes al tumor, frenando la formación de nuevos vasos sanguíneos dentro y fuera de este y por consiguiente provocando su reducción al no recibir suficientes nutrientes del torrente sanguíneo.

Entre las técnicas aún en estudio para curar el cáncer de estómago, se menciona la terapia biológica o inmunoterapia y que tiene por objetivo potenciar la capacidad del sistema inmunológico del paciente para que el mismo combata con mayor eficiencia a las células cancerosas.

La inmunoterapia se basa en el uso de sustancias obtenidas del propio cuerpo humano o elaboradas artificialmente cuyas propiedades ayudan a restaurar y dirigir las funciones del sistema de defensa del organismo.

Es importante tener en cuenta que muchos casos son diagnosticados en etapas avanzadas del cáncer y su tratamiento puede ser más difícil.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.