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Síntomas del cáncer de colon. Diagnóstico y tratamiento

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada March 10, 2018

El cáncer de colon es una enfermedad caracterizada por la mutación y crecimiento descontrolado de las células en el intestino grueso o colon, o en su parte final, denominada recto. Hay varios tipos de cáncer que pueden afectar este órgano del sistema digestivo, como el linfoma, el melanoma, el sarcoma y los tumores carcinoides, aunque el mayor número de casos se relaciona solo con el cáncer de colon.

Esta enfermedad es considerada una de las mayores causas de muerte entre los pacientes de cáncer en los países desarrollados, especialmente en América del Norte, pero si se logra detectar en su estadio inicial puede ser curado completamente.

Este cáncer comienza afectando el revestimiento del colon y el recto, con la aparición de pólipos adenomatosos, considerados no cancerosos o benignos, pero que luego pueden degenerar en cáncer.

Se considera que la población más vulnerable o susceptible de sufrir esta enfermedad es el conformado por las personas mayores de 60 años y de origen afroamericano o de Europa oriental.

También entran en este grupo de riesgo las personas obesas y quienes consumen grandes cantidades de carnes rojas o procesadas con químicos preservativos y dieta rica en grasas, pero baja en fibra vegetal. Algunos estudios parecen demostrar que una mala dieta afecta la composición de la flora intestinal, dejando a este órgano a merced de muchos agentes patógenos que pueden irritar su mocosa. Otros estudios indican que la dieta baja en fibra y alta en grasas incide directamente en la irritación permanente de la mucosa intestinal y favorece la aparición de pólipos, aunque estos estudios aún no son determinantes.

Quienes ya sufran de pólipos en colón o recto y los afectados por la enfermedad intestinal inflamatoria, también conocida como colitis ulcerativa o enfermedad de Crohn, tienen alta posibilidad de sufrir esta dolencia.

Como muchas otras formas de cáncer que pueden aparecer en el organismo, la predisposición genética juega un factor clave en la posibilidad de sufrir cáncer de colon, sobre todo en personas que tengan antecedentes de esta enfermedad entre sus familiares.

También enfermedades hereditarias como la poliposis adenomatosa familiar (PAF) y el síndrome de Lynch o cáncer colorrectal hereditario no poliposo pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad antes de los 50 años de edad. Estas dos enfermedades hereditarias se detectan a través de estudios genéticos.

Un alto consumo de tabaco y alcohol son factores de riesgo para el cáncer de colon o recto.

Los enfermos de diabetes y resistencia a la insulina también se ubican en el grupo de alto riesgo de sufrir cáncer de colon, así como las personas que presentan obesidad.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de colon?

La mayoría de los casos son asintomáticos en sus etapas iniciales, es decir, la persona no se percata de ninguna anomalía en su organismo.

Al avanzar la enfermedad, pueden aparecer síntomas más claros como sensibilidad y dolor en la parte inferior del abdomen.

  • Sangrado en las heces fecales o a través del recto. 
  • Aparición de diarreas o estreñimiento.
  • Cambio en la consistencia de las heces que dura más de un mes.
  • Sensación de que no poder vaciar completamente el intestino al defecar y finalmente, debilidad o fatiga general.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de colon?

El cáncer de colon puede ser detectado con relativa facilidad mucho antes de aparecer cualquier síntoma.

En primer término el médico especialista realizará una inspección física del paciente, tratando de determinar la presencia de dolores en la zona baja del abdomen al presionarlo y de algún tipo de masa o bulto en esta zona.

Los exámenes de sangre oculta en heces se usan para detectar la presencia de pequeñas cantidades de sangre en las heces que pudieran relacionarse con el cáncer colorrectal o cáncer de colon.

A través de la técnica de colonoscopia se puede visualizar todo el interior del colon desde el recto hasta la unión con el intestino delgado y detectar la presencia de tumores o lesiones.

Este es el mejor recurso para diagnosticar este tipo de cáncer y consiste en la introducción de un tubo flexible de un centímetro de diámetro y hasta 1,8 metros de largo que dispone de una videocámara en la punta que permite visualizar todo el interior del colon en una pantalla.

Este instrumento tiene la capacidad para portar en su extremo instrumentos que permiten cortar tejido y o tomar muestras para posteriores estudios clínicos en laboratorio, como la biopsia o incluso extirpar pólipos o tumores.

Las tomografías computarizadas y las resonancias magnéticas del abdomen permiten además ver con detalle todas las estructuras abdominales y de la zona pélvica y detectar la presencia de cáncer y su nivel de avance o estadio.

Estos estadios van desde el 0 hasta el IV. La etapa 0 se considera la más temprana y el cáncer apenas se comienza a formar en la capa más profunda del intestino grueso.

En la Etapa I, el cáncer ya está presente en las capas menos internas del colon.

En la Etapa II la enfermedad ya traspasó la pared muscular del colon.

En la Etapa III las células cancerosas ya alcanzaron los ganglios linfáticos del abdomen, responsables de filtrar del torrente sanguíneo cualquier agente patógeno o célula anormal.

En la Etapa IV, el más avanzado, el cáncer ya se diseminó a otros órganos, lo que se denomina metástasis.

¿Qué tratamientos tiene el cáncer de colon?

Como otras formas de cáncer, esta enfermedad puede ser tratada a través de cirugía, quimioterapia, radioterapia o terapia dirigida.

La cirugía es muy usada en la etapa inicial del cáncer de colon, para extirpar los tumores que hayan aparecido y puede realizarse a través de una colonoscopia.

Para cáncer en etapas más avanzadas puede ser necesario proceder a la extirpación del segmento de intestino grueso que esté dañado, uniendo luego las partes sanas. Este tipo de intervención quirúrgica se denomina colectomía.

El tratamiento con quimioterapia por su parte consiste en la ingesta por vía oral o la introducción por vía intravenosa de uno o dos fármacos que actúan sobre la división celular de los tumores, frenando su crecimiento y matando a las células cancerosas.

La quimioterapia es muy usada como complemento de la cirugía en los pacientes que presentan cáncer de colon en etapa III.

También se usa en pacientes con cáncer de colon en etapa IV para aliviar los síntomas y prolongar su supervivencia.

La radioterapia por su parte es otra técnica de tratamiento usada para destruir los tumores, exponiendo la zona del cuerpo afectada a un aparato que emite partículas radiactivas de alta energía o rayos X que destruyen las células cancerosas.

En cuanto a la terapia dirigida, consiste en la manipulación de ciertos marcadores moleculares específicos del cáncer colorrectal para afectar su capacidad de crecimiento, así como alterar la formación de vasos sanguíneos que alimenten el tumor, lo que provoca la muerte del mismo o reduzca notablemente su tamaño.

Este tipo de tratamiento se realiza a través de la ingesta de fármacos en pastillas o la inyección por vía intravenosa y puede combinarse con la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia para potenciar la eficiencia de los mismos.

Es importante saber que si la enfermedad se detecta y trata a tiempo las posibilidades de supervivencia del paciente son muy altas. Si no aparecen nuevas lesiones o señales de cáncer en un lapso de 5 años a partir de su tratamiento, se puede considerar curado al paciente.

Los casos donde el cáncer de colon se encuentra en su estadio I, II o III se consideran potencialmente curables, más no así cuando ya alcanzó el estadio IV o ha hecho metástasis en el resto del organismo

¿Cuáles prácticas puedo aplicar para prevenir el riesgo de cáncer de colon?

Como norma general los médicos recomiendan que todas las personas mayores de 50 años se hagan exámenes para detectar esta dolencia, especialmente si pertenecen alguno de los grupos de alto riesgo.

Un cambio en los hábitos alimenticios en aquellos acostumbrados a ingerir muchas grasas de origen animal o grasas es muy importante como norma preventiva. Estas personas deben reducir al máximo o eliminar de su dieta diaria este tipo de alimentos y sustituirlos por alimentos orgánicos o que no hayan sido elaborados con procesos químicos, hormonas y otras sustancias dañinas.

También se debe aumentar lo más posible el consumo de fibra vegetal, legumbres, frutas y cereales integrales, pues entre sus beneficios destaca que aportan el cuerpo elementos antioxidantes que ayudan a reducir las alteraciones genéticas y químicas que el proceso natural del envejecimiento o un medio ambiente contaminado pueden provocar en el cuerpo humano.

Además se debe elevar el consumo de fibra, pues esta ayuda a la digestión y favorece una mejor evacuación intestinal.

La práctica regular de ejercicio, de ser posible unos 30 minutos diarios todos los días de la semana es muy beneficiosa para estimular el sistema inmunológico y la movilidad intestinal y se recomienda como método preventivo en niños, jóvenes y adultos.

En el caso de las personas predispuestas genéticamente a sufrir cáncer de colon, los médicos pueden recetar ciertos fármacos que reducen el riesgo de padecer pólipos.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.