Síntomas de la senilidad

Escrito por Mayra Cabrera
No todas las personas al envejecer padecerán de senilidad.
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La senilidad se refiere a la pérdida gradual de las facultades mentales, incluyendo confusión, dificultad para atender las propias necesidades y un comportamiento errático. Es un error pensar que lo anterior ocurre, invariablemente, con la edad: si bien las personas mayores de 65 años pueden padecer de lesiones cerebrales relacionadas con la senilidad, solamente representan el 10%. De este porcentaje, hasta un 75% corresponde a la enfermedad de Alzheimer y el resto a secuelas de infartos múltiples. Conoce las características de la senilidad y algunos consejos para prevenirla.

Características del Alzheimer, la principal enfermedad de la senilidad

Si notas cambios de comportamiento o memoria en una persona mayor, podrían ser indicios de Alzheimer.
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La enfermedad de Alzheimer se refiere a una lesión cerebral antiguamente conocida como demencia senil. Algunos rasgos que puedes notar son cambios en la conducta y en la personalidad, así como pérdida gradual de la memoria y de la capacidad para construir frases. Una vez diagnosticada, la enfermedad de Alzheimer tiene un desarrollo rápido, por lo que la atención médica es muy importante.

No te ofendas si la persona con Alzheimer no quiere abrirte la puerta porque no te reconoce.
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Una persona con senilidad también mostrará una disminución progresiva en su capacidad de pensamiento abstracto, así como dificultades para asimilar conocimientos nuevos y tendrá problemas para expresarse claramente. En etapas avanzadas, notarás que la persona con Alzheimer tiene problemas para vestirse por sí misma y que las tareas cotidianas se le dificultan. La persona que padece este deterioro comienza a aislarse y a tener problemas para comunicarse con los demás.

Una persona con senilidad comienza teniendo varios olvidos.
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Otros síntomas que puedes notar en una persona con senilidad es que tiene cambios de humor repentinos. Puede mostrarse tranquila y agradable y por algún pequeño desacuerdo o altercado, enojarse mucho. Es posible que se muestre impaciente y que tenga desde pequeños olvidos (dónde dejó las llaves de la casa), pasando por desorientación (no recuerda lugares conocidos) e incluso, que tenga dificultades para identificar tu voz o reconocer tu rostro.

Trato hacia una persona con senilidad

Si tu pareja padece Alzheimer, dale amor y platica mucho con ella.
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Cuando notes síntomas de la senilidad como los antes descritos, es preciso que lleves a la persona que los padece con un geriatra, un especialista en enfermedades de las personas de la tercera edad. Es posible que para tener un diagnóstico certero remita al paciente con un neurólogo, quien dará indicaciones y medicamentos adecuados para el paciente con Alzheimer. Si no padece Alzheimer, realizará otro tipo de estudios (por ejemplo, una tomografía) para saber qué tipo de lesión presenta el paciente que lo hace comportarse de manera diferente.

Constantemente tendrás que repetir las cosas a una persona con senilidad, sé paciente.
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Es importante que platiques con el resto de la familia sobre un diagnóstico de Alzheimer. Acudan todos a charlas sobre la senilidad y el Alzheimer, incluso pídeles que se turnen para acompañar al enfermo a sus consultas. Debes mencionarles que la persona con Alzheimer no se está volviendo como un bebé o un niño: un niño aprende, una persona con senilidad, desaprende. Pídeles que sean pacientes y amables con el enfermo de Alzheimer, evitando entrar en discusiones absurdas o llevarle la contraria.

Las personas con senilidad pueden pasar por diferentes estados de ánimo.
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Colócale una pulsera de identificación donde indique que padece Alzheimer, dirección, teléfono y su tipo de sangre. Junto a tu teléfono ten a la mano los números de emergencia, desde hospitales, policía, médicos y hasta de un cerrajero. Platica con la persona con senilidad, desde preguntarle cosas cotidianas (la fecha, su nombre o el de los demás), hasta conminarlo a que lea, escriba, pero sin presionarlo.

Ayuda a la persona con Alzheimer a explicarle de forma sencilla y amable las cosas.
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Siempre que puedas, da un paseo al aire libre con el paciente de Alzheimer. Si rechaza el paseo, dale tiempo y vuelve a preguntarle más tarde. Cuando a la persona con senilidad se le dificulte recordar a alguien o un evento, ayúdale con suavidad, como si le platicaras un cuento: muy en su interior lo agradecerá profundamente.

Consejo

Deja que la persona con senilidad tenga su propio espacio, sus propias pertenencias e incluso, un poco de dinero: la harás sentirse valiosa. Permite que te ayude en tareas pequeñas y cotidianas, que no conlleven mucho esfuerzo o peligro. Dale una alimentación rica en proteínas, minerales, vitaminas (C y E) y ácidos grasos (omega 3 y omega 6). Deja que coma pequeños bocadillos nutritivos con pan y lácteos. Cuidar a una persona con senilidad puede ser muy desgastante. Si es difícil turnarse para cuidarla, platica con el resto de la familia para considerar la opción de un instituto para personas mayores, de manera parcial o permanente o quizá contratar los servicios de una enfermera. Acude con tu familia a grupos de apoyo de familiares con Alzheimer, consúltalos en Recursos.

Advertencias

Debes estar al tanto de la medicación de una persona con Alzheimer, nunca permitas que la tome por su cuenta para evitar olvidos o sobredosis. Si la persona con senilidad tiene otros padecimientos (diabetes, enfermedades cardíacas), debes estar atento a cambios en su salud y a que tome a tiempo sus demás medicamentos para evitar empeorar su condición. En la medida de lo posible, evita que el paciente con Alzheimer esté ante situaciones nuevas, gente desconocida, lugares muy concurridos, reuniones prolongadas, ya que lo estresarán mucho y querrá irse por su cuenta. En casa, evita peligros potenciales como objetos punzo cortantes, estufas, cigarros o cerillos.