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Síntomas de la menopausia

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada March 12, 2018

Bajo el término menopausia se define la culminación del proceso regular de ovulación y menstruación de la mujer, que va acompañado además de cambios hormonales por la disminución de producción de varias hormonas en los ovarios, como el estrógeno.

Como regla general, para afirmar que una mujer pasó la menopausia se debe contar un tiempo de 12 meses sin que tenga la menstruación.

No obstante, esto no es un proceso repentino, sino que se presentan otros cambios y síntomas que pueden generar incomodidad en la mujer y que son característicos de todas las variaciones hormonales en esta etapa de la vida.

Técnicamente se debe diferenciar a la menopausia de las fases anteriores y posteriores a la misma. La fase previa y posterior a la menopausia se denomina climaterio y define el conjunto de cambios que durante un lapso de tiempo que va de meses a años, ocurren en el organismo de la mujer antes y después de la desaparición de su regla.

El climaterio por lo tanto se relaciona con la transición entre la etapa reproductiva de la mujer y la fase no reproductiva por la disminución del funcionamiento ovárico y de la producción de hormonas en ellos.

Como referencia, la vida reproductiva de la mujer comienza con la menarquía, o aparición de su primera menstruación y puede tener una duración de 20 a 25 años o incluso un poco más.

La premenopausia es el periodo de 3 a 7 años antes de la menopausia, es decir, la etapa final de su edad fértil.

La menopausia es la última menstruación de la vida de la mujer.

La postmenopausia comienza después de la última menstruación y puede durar hasta 5 o 7 años o más.

En muchos textos el período entre la premenopausia y el primer año después de la última regla es denominado perimenopausia.

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¿Cuáles son los síntomas que indican la llegada de la menopausia?

El primer síntoma es un cambio en el ciclo menstrual, cuya frecuencia se puede hacer más larga o corta. En ocasiones puede haber también un sangrado más abundante, aunque con menos volumen en comparación con los que la mujer ha experimentado a lo largo de su vida fértil.

Poco a poco el período se hace más espaciado en el calendario, incluso hasta los 40 o 45 días, o por el contrario puede aparecer 2 veces en el mes. Sin embargo, llega el momento en que la regla desaparece por completo.

Un segundo síntoma muy común en la menopausia son los ataques de calor y sofocos. Estos se manifiestan como una sensación intensa de calor, incluso en días frescos y de unos pocos minutos de duración, durante los cuales la mujer sufre de enrojecimiento del cuello, rostro y zona alta del tórax, acompañado de sudoración y palpitaciones cardíacas.

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Se originan en la pérdida del organismo para regular el metabolismo y la temperatura interna a consecuencia de la baja producción de estrógeno.

Su recurrencia puede desaparecer unos 2 años después de la menopausia pero se conocen casos de mujeres que los sufren hasta edades muy avanzadas. Se considera que son mucho más fuertes en el primer año de la post-menopausia.

Estos ataques de calor son el síntoma más reconocido, aparte de la pérdida de la regla, y afectan a más del 80 por ciento de las mujeres que se encuentran al final de su vida fértil. Pueden manifestarse antes, durante y después de la desaparición total del sangrado menstrual.

El ritmo y duración del sueño también se afecta como consecuencia de la menopausia, pues la hormona progesterona, producida por los ovarios, tiene entre sus funciones la regulación de este ciclo de descanso.

Los problemas de sueño se pueden complicar con otro síntoma muy común, como son las sudoraciones nocturnas y palpitaciones cardíacas.

Además la mujer en esta etapa se puede volver más sensible al estrés y sufrir continuos cambios de humor e irritabilidad que pueden afectar la convivencia con su grupo familiar.

Para las mujeres que solían tener una actividad sexual regular con sus parejas, un síntoma de la menopausia que las afecta de manera evidente es la pérdida del deseo sexual y una sequedad vaginal o pérdida de la capacidad lubricadora normal de esta zona del aparato genital. Esta situación puede producir severa incomodidad y hasta dolor a la hora del coito.

Esto ocurre porque el funcionamiento del tejido vaginal depende mucho del estrógeno y su variación provoca un adelgazamiento del epitelio vaginal, atrofia vaginal, sequedad, sensación de picor y dolor en el coito, denominado dispaurenia.

Sin embargo, la pérdida del deseo sexual no es un problema que afecta a todas las mujeres que entran en la menopausia y en muchos casos la ausencia total de la menstruación las hace sentir libres del miedo a un embarazo, por lo que pueden desear una vida sexual más activa.

Los problemas de resequedad vaginal pueden minimizarse con el uso de lubricantes a base de agua especialmente recetados por el médico tratante.

Dependiendo del nivel en que baje la producción de estrógeno pueden aparecer cuadros de dolor e inflamación en las articulaciones, pues esta hormona tiene una acción antiinflamatoria.

Además existe un mayor riesgo de descalcificación de los huesos u osteoporosis, a consecuencia de los cambios hormonales, pero esta condición no se cumple en el 100 por ciento de las mujeres.

La producción de colágeno en la piel, responsable de mantenerla sana y firme es otra situación que se presenta en esta etapa. La persona puede sentir que su piel se adelgaza y se reseca.

La falta de colágeno también puede provocar adelgazamiento, fragilidad y caída del cabello, así como presentar problemas en las uñas, que se hacen más quebradizas y débiles.

Quizás el síntoma que más puede preocupar a muchas mujeres al entrar a la menopausia es el repentino aumento de peso, pues el cuerpo aumenta la acumulación de grasa durante esta fase.

La incontinencia urinaria es otro de los problemas que se presentan también, sobre todo al realizar algún esfuerzo que implique mayor presión sobre el área baja del tórax, como levantar objetos pesados, toser o incluso reírse.

La alteración en el índice de acidez (Ph) del conducto vaginal aumenta por otra parte la posibilidad de sufrir infecciones vaginales o urinarias. La cistitis, o inflamación dolorosa de la uretra, que provoca permanentes ganas de orinar y ardor al hacerlo, es una de las complicaciones que acompaña esta situación.

Los cuadros de depresión o un estado de desánimo prolongado son otro síntoma que afecta a las mujeres en el fin de sus vidas reproductivas, casi el triple que en las mujeres más jóvenes. En muchos casos se relacionan con las molestias y cambios físicos que se sufren en esta etapa y en algunos casos en mujeres que esperaban poder quedar embarazadas una vez más o por primera vez a pesar de su edad.

La caída en la producción de estrógeno también incide en mayores posibilidades de sufrir ansiedad, pues se reduce la producción de neurotransmisores que regulan el estado de ánimo como la dopamina y la serotonina en el cerebro.

Además se pueden apreciar en muchos casos problemas de concentración, así como con la memoria a corto plazo, con frecuentes olvidos de detalles cotidianos como cumpleaños, compromisos de trabajo y otros, especialmente en personas muy cansadas o deprimidas.

Entre la lista de síntomas de la menopausia destaca también una relacionada con el desbalance entre las hormonas femeninas y masculinas presentes en el cuerpo de la mujer.

Al producir menos estrógeno, que es la hormona femenina del ser humano, hay una mayor preponderancia de andrógenos en la sangre. Estas son las hormonas que determinan las características masculinas y tanto hombres como mujeres producen ambas hormonas, pero sus glándulas sexuales se encargan de mantener el nivel a favor de las que correspondan a su género sexual.

En la mujer no menopáusica, las pequeñas cantidades de andrógenos que se producen son contrarrestados por los estrógenos, pero al faltar estos últimos, pueden empezar a aparecer algunas características masculinas, como la presencia de vello en el área del bigote, barbilla y lados laterales de las mejillas. En algunos casos incluso puede aparecer vello de distinto grosor en la zona del pecho y abdomen.

Un último síntoma es la inflamación del vientre por la acumulación de gases, pues se altera la forma en que el intestino delgado digiere las grasas.

¿Cómo puedo minimizar los efectos de la menopausia?

A parte de una gran variedad de técnicas de alimentación y relajación para atender aumentos de peso y cambios de humor, actualmente el método más usado para controlar los síntomas de la menopausia es el consumo de hormonas artificiales recetadas por un médico especialista, o terapia de reemplazo.

Este tratamiento se basa en la ingesta diaria de pastillas o la aplicación de parches en la piel que contienen estrógeno y progesterona. Básicamente proporciona un equilibrio hormonal, que alivia significativamente los síntomas de la menopausia.

Sin embargo se desaconseja si la mujer sufre antecedentes de cáncer de mama o de problemas tromboembólicos como trombosis venosa profunda (TVP).

Tampoco se debe aplicar con antecedentes de embolia pulmonar, infartos, problemas en el hígado, sangrado vaginal o en presencia de la neoplasia estrógeno dependiente.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.