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Síntomas de la anemia hipocrómica

Escrito por Matias Cohen | Fecha actualizada September 21, 2018

Permanente fatiga o cansancio, debilidad muscular, palidez, arritmias, náuseas, mareos, dificultad para respirar normalmente, dolor en el pecho, manos y pies fríos y dolores de cabeza son síntomas que pueden estar indicando la presencia de una anemia.

Estos síntomas son producto de una disminución del número de eritrocitos o del total de la hemoglobina contenida en ellos por debajo de los valores normales para la edad y el sexo. La Organización Panamericana de la Salud define que el trastorno fisiológico producido por la anemia consiste en una disminución en la capacidad de transportar oxígeno de la sangre circulante y en una reducción del oxígeno a los tejidos.

La anemia tiene una muy alta prevalencia: en todo el mundo existen aproximadamente 1600 millones de personas con anemia, lo que corresponde al 25% de la población, según datos revelados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los más afectados por esta enfermedad son los niños menores de cinco años, aunque las mujeres en etapa de embarazo también componen un alto universo. La OMS revela que cerca del 42% de las mujeres embarazadas sufre de anemia.

Estos números sentencian que es la carencia de hierro el problema nutricional más prevalente de los seres humanos. Y su mayor incidencia se da en países no industrializados, como en África, donde la anemia está presente en más del 60% de niños y mujeres.

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Existen diversos tipos de anemia que se determinan a través de las características de las células sanguíneas u otros rasgos. Por lo tanto, se pueden clasificar como microcíticas (eritrocitos pequeños), macrocíticas (eritrocitos grandes), hemolíticas (destrucción de muchos eritrocitos) o hipocrómicas (eritrocitos de color pálido con menor cantidad de hemoglobina).

¿Qué es la anemia hipocrómica?

La hemoglobina en sangre determina que los glóbulos rojos tengan un color rojo fuerte y brillante. En la anemia hipocrómica, la evidente disminución de hemoglobina en la sangre hace que los glóbulos rojos sean más pequeños y con un color mucho más pálido que lo normal.

Este tipo de anemia es la que se presenta con más frecuencia en los chicos menores de cinco años y, por lo general, se debe a una insuficiencia de hierro que, si no se trata, puede derivar en un tipo de anemia de mayor gravedad, como lo es la anemia ferropénica (menor calidad de glóbulos rojos sanos a raíz de una importante deficiencia de hierro).

No obstante, el National Center for Biotechnology Information de los Estados Unidos revela que, aunque la deficiencia de hierro es la causa más común, la anemia hipocrómica puede deberse a otras causas, como talasemia, anemia secundaria y anemia sideroblástica.

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En los casos de deficiencia de hierro, las causas más comunes son: ingesta inadecuada de hierro en la dieta, déficit en la absorción de hierro debido a enfermedad celíaca o infección por Helicobacter pylori, pérdida crónica de sangre en mujeres debido a menstruación frecuente o abundante, hemorragias gastrointestinales de las úlceras gastrointestinales superiores o síndrome del intestino irritable. El embarazo es también un desencadenante de déficit de hierro.

En la talasemia, el origen está dado por una anomalía hereditaria, que se evidencia en mutaciones en los genes necesarios para la producción normal de hemoglobina. El mismo carácter hereditario tiene la anemia sideroblástica, aunque no se descarta que pueda adquirirse en otras etapas de la vida. Su principal característica es la imposibilidad de la capacidad del cuerpo para integrar el hierro en uno de los componentes necesarios para producir hemoglobina.

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¿Cuáles son los síntomas?

Por lo general, todos los tipos de anemia comparten síntomas específicos, lo que las hace fáciles de diagnosticar. Particularmente, la anemia hipocrómica se caracteriza por:

  • Debilidad y la fatiga corporal a raíz de la falta de oxígeno en la sangre.
  • Trastornos del sueño.
  • Color de piel pálido o amarillento y uñas débiles.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca a más de 100 latidos por minuto.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Menstruación irregular.
  • Manos y pies fríos.

En casos de anemia hipocrómica grave puede aparecer dolor en la boca y estreñimiento.

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¿Cómo se trata la anemia hipocrómica?

Si bien el déficit de hierro es la causa más común, el tratamiento con hierro no se debe administrar hasta que se sepa con certeza la causa de la anemia hipocrómica. Para esto, se podrán realizar estudios para determinar el origen.

Cuando se compruebe que el déficit de hierro es efectivamente el detonante de la anemia hipocrómica, el primer paso implica incorporar a la dieta alimentos ricos en hierro, con el fin de equilibrar el déficit de este mineral. Éstos son:

  • Carnes rojas magras.
  • Mariscos (sobre todo berberechos, almejas y mejillones).
  • Hígado.
  • Morcilla.
  • Frutos secos. 
  • Sésamo.
  • Verduras de hoja verde oscura (espinaca, acelga).
  • Legumbres (garbanzos, lentejas, soja, etc).
  • Alimentos integrales, como pan, arroz, avena, etc.

Esta dieta deberá complementarse con alimentos que contengan vitamina C, como los cítricos, ya que esta vitamina es de gran ayuda para que el hierro se absorba mejor en el organismo.

Si la alimentación no fuera suficiente o ante la imposibilidad de incorporar el hierro requerido a través de estas comidas, el mercado farmacéutico ofrece diversas opciones de preparaciones de hierro. El más utilizado es el sulfato ferroso, que se expende en comprimidos.

Tomar estos suplementos pueden generar que las deposiciones sean negras, pero es normal y no debe causar ningún tipo de alarma. Otros efectos secundarios pueden afectar el tracto gastrointestinal. Si estos síntomas son recurrentes, será prudente consultar al médico sobre alternativas al tratamiento.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.