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Síntomas de azúcar baja y alta

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada March 05, 2018

El azúcar que consumimos en alimentos y bebidas es usado por el cuerpo para generar calor y energía a través de su metabolización como glucosa a nivel de los músculos y tejidos. También es requerido por órganos que tienen gran actividad nerviosa, como el cerebro. Para un correcto funcionamiento del organismo, los niveles de azúcar deben estar estables. Saber los síntomas de azúcar baja y alta es muy importante.

Las malas costumbres alimenticias y abundancia de alimentos chatarras, dulces y otros muy azucarados que están a disposición de prácticamente todo el planeta desde mediados del siglo XX han generado una situación en la que millones de personas sufren de altos o bajos niveles de azúcar, o desarrollan diabetes.

Diabetes

La diabetes es una enfermedad metabólica en la que el cuerpo se hace incapaz para procesar la insulina producida por el páncreas, que tiene la tarea de llevar la glucosa llegue a los músculos y tejidos para su uso inmediato, o a las capas de grasa para guardarla como reserva.

El páncreas también puede ser el origen del problema, por una enfermedad o trauma que afecte su producción de insulina al momento en que ingresen al cuerpo grandes cantidades de glucosa.

SÍNTOMAS DE DIABETES EN ADULTOS

Sin embargo, el problema de azúcar alta no es el único que puede afectar al ser humano, pues también existe la condición contraria, la presencia de bajos niveles de glucosa, que tiene sus propias consecuencias.

Esto niveles bajos de azúcar, están relacionados en muchos casos con consumo de alcohol, insuficiencia hepática o renal, insuficiencia cardíaca o problemas a nivel de la tiroides o las glándulas suprarrenales.

En algunos raros casos también puede ser ocasionada por un tumor de páncreas.

¿Cuáles son los síntomas de azúcar baja?

Si el nivel de glucosa en la sangre baja por debajo de lo que requiere el cuerpo, la persona entra en un cuadro denominado hipoglucemia.

Uno de sus síntomas más evidentes son los desmayos, que pueden presentarse de manera repentina.

También se registra sudoración, incluso aunque la temperatura ambiente sea fresca y dificultad para hablar o coordinar las ideas.

Otros síntomas incluyen palidez, sensación de hormigueo o entumecimiento de la piel, espasmos, ritmo cardíaco rápido o con latidos fuertes y pérdida de la coordinación muscular. En ocasiones puede haber convulsiones si la persona no recibe ayuda a tiempo.

¿Cuáles son los síntomas de azúcar alta?

En el caso en que los niveles de glucosa estén por encima de lo normal, se dice que la persona presenta un cuadro de hiperglucemia.

Se considera que este cuadro está presente en millones de personas en todo el mundo, la mayoría de las cuales no hacen caso de las señales y no buscan ayuda médica para controlar esta condición, que es una clara señal de que se sufre de diabetes.

El aumento anormal de la glucosa se relaciona generalmente con dietas ricas en azúcares y carbohidratos, aunque también puede ser provocado por situaciones estresantes o enfermedades que afectan el buen funcionamiento de las glándulas endocrinas, de las cuales una es el páncreas.

Algunos cuadros de hiperglucemia se vinculan con cambios hormonales durante el desarrollo del niño a adolescente, o durante el embarazo y a este último lo denominan diabetes gestacional.

Sus síntomas más comunes son cuadro general de cansancio, incluso sin haber hecho grandes esfuerzos físicos, visión borrosa y una sed constante que lleva al individuo a consumir grandes cantidades de agua o líquido.

Un síntoma clave de este cuadro es la necesidad de orinar con mucha frecuencia, pues el organismo busca la forma de librarse del exceso de glucosa presente en la sangre.

La presencia de piel seca en rostro, brazos y piernas también es consecuencia de los niveles altos de azúcar en sangre.

Muchas personas presentan además una sensación de hambre continua o problemas estomacales y sus cuerpos aumentan de peso de manera notable, sobre todo en la zona abdominal, aunque otros pacientes sufren de una pérdida de peso considerable, a la cual no saben darle explicación hasta que son diagnosticados.

En el caso de los hombres suelen aparecer impotencia o dificultad para tener erección.

También se presentan problemas de cicatrización de heridas en la piel, que se hace mucho más lenta de lo normal.

Uno de los mayores peligros de descuidar un cuadro de hiperglucemia es que se puede llegar a sufrir cetoacidosis, estado metabólico vinculado al aumento de cuerpos cetónicos en la sangre, que altera la química de la misma, especialmente su índice de acidez (Ph).

Si este índice de acidez sanguíneo baja considerablemente, se incrementa mucho el riesgo de que la persona afectada caiga en coma diabético.

La diabetes no siempre aparece de manera repentina, sino que hay una fase previa en que los niveles de glucosa aumentan sin llegar a niveles peligrosos, denominada pre-diabetes y que puede ser detectada con exámenes de sangre y tratada a tiempo.

Según muchos estudios, las personas con altos niveles de azúcar en sangre están relacionadas con un mayor riesgo de aparición de cáncer, tanto en hombres como en mujeres.

En el caso de los ya diagnosticados como diabéticos, los daños ocasionados por la enfermedad también inciden en que sean más vulnerables a infecciones de la piel o de tipo bacterial en pulmones y tejidos, además de una posible disminución de la visión en uno o ambos ojos por daños a la retina ocular.

¿Cómo puedo entonces saber cuál es mi índice de azúcar en sangre?

Se considera que el nivel normal de azúcar en la sangre es aquel que no alcanza los 100 miligramos por decilitro antes de ingerir alimentos y de 140 miligramos por decilitro unas dos horas después de haber comido, es decir, cuando el organismo ya ha digerido o está digiriendo la mayor parte de los nutrientes de los alimentos.

Sin embargo, se debe tener en cuenta que estos niveles pueden varias de manera natural de una persona a otra sin significar necesariamente un exceso o baja en el nivel de azúcar.

Las pruebas clínicas, de sangre, orina y otros, son la mejor vía para determinar una condición de azúcar baja o alta en una persona y si esta obedece a una condición que pueda derivar en diabetes.

Si estas pruebas determinan un nivel superior a 180 miligramos por decilitro, es clara señal de la presencia de un cuadro de hiperglucemia.

Si por el contrario, los niveles son de 70 miligramos por decilitro o menos, es una señal de hipoglucemia.

Los ya diagnosticados con esta dolencia utilizan pequeños equipos que toman una muestra de sangre de un dedo de la mano para medir el índice de azúcar presente y determinar si deben ingerir algún alimento para elevarlo o aplicar una dosis de insulina para reducirlo.

¿Cómo debo manejar el problema de azúcar baja?

Aparte de las recomendaciones hechas por los médicos, el individuo puede aplicar medidas preventivas para cuando se está en la calle, trabajo o fuera de casa.

Allí es conveniente que lleve consigo una porción de algún carbohidrato de acción rápida para ingerirlo si sufre un malestar repentino.

Esto incluye un refresco no dietético, un jugo de frutas o de leche, además de uno o dos caramelos.

Es importante portar además algún tipo de documento, brazalete o ficha que indique la condición médica de la persona, para orientar a quien le brinde ayuda si sufre un desmayo en la calle por una baja de azúcar.

¿Cómo debo tratar el azúcar alta?

En el caso de quien ha sido diagnosticado con diabetes lo primero es seguir al pie de la letra las indicaciones del médico tratante, incluyendo la dieta que se debe consumir al día y los horarios de aplicación de medicamentos a base de insulina.

En cuanto a la dieta, es importante sabe exactamente el índice glucémico (IG) de los alimentos que se ingieren en desayuno, almuerzo y cena.

Este índice se basa en una escala del 0 al 100 y mide los carbohidratos que contiene cada alimento.

Para quienes sufren de hiperglucemia los más recomendados son los alimentos de bajo IG, es decir que se ubiquen en la escala de 0 a 64 IG como máximo.

Entre estos destacan los huevos (0), garbanzos (6), brócolis (10), cerezas (22), yogur sin azúcar (23), manzanas (38), taza de fideos (42), zanahorias (47), naranjas (48), una cucharada de miel (55), una taza de avena (58 y una taza de arroz blanco (64). Estas personas deben evitar otros alimentos de alto nivel de IG como el pan blanco, papas grandes, cereales a base de maíz o pasteles azucarados.

El iniciar rutinas diarias de ejercicio es otra de las recomendaciones que enfatizan los médicos que tratan a pacientes de diabetes.

Al respecto, es bueno practicar caminatas, o incluso comenzar a caminar con más frecuencias a los lugares donde antes iba en automóvil.

Los ejercicios aeróbicos también son muy recomendados.

El ejercicio como terapia ha sido muy estudiado por la Sociedad Americana de la Diabetes, que recalca que una dieta saludable y ejercicio regular no solo ayuda a pacientes de hiperglucemia, sino que tiene un alto impacto preventivo para reducir futuros casos de diabetes en niños y adultos en el futuro.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.