Protector bucal: házlo tu mismo

Escrito por Lavonda Abney
Siri Stafford/Digital Vision/Getty Images

El rechinado de dientes también conocido como bruxismo realmente puede ser doloroso. Este reflejo puede ser causado por el estrés o porque los dientes se encuentran desalineados entre sí. El bruxismo puede provocar que tus piezas dentarias se dañen o se rompan, lo que también genera trastornos en la mandíbula como la osteoartritis y la pérdida ósea de la misma, la enfermedad periodontal y dolores de cabeza. A menudo los dentistas recetan un protector bucal para ser usado durante la noche con el fin de proteger los dientes. Estos protectores pueden ser muy costosos si son hechos por el dentista. Puedes conseguir protectores bucales más baratos en tiendas de deportes y moldearlos fácilmente para tus dientes en tu casa.

Compra un protector bucal en una tienda local de artículos deportivos, en una farmacia o en el supermercado del centro. Estos protectores vienen en diferentes tamaños así que asegúrate de comprar el que sea adecuado para tu boca.

Coloca agua en una cacerola y ponla a hervir.

Sumerge el protector bucal en el agua caliente con una cuchara o pinza durante unos 30 segundos.

Toca el protector bucal para asegurarte que no esté demasiado caliente. Colócalo en tu boca, muérdelo fuerte y chúpalo contra tus dientes para hacer un ajuste apropiado.

Quítate el protector, colócalo en agua fría y deja que se endurezca. Una vez que parezca haberse endurecido, el protector bucal se ajustará correctamente a tus dientes y formará una barrera entre las piezas superiores e inferiores evitando que se dañen.

Consejo

Si no logras ajustarlo de una manera apropiada la primera vez puedes hacerlo nuevamente. Si necesitas hacer alteraciones, el protector bucal puede ser calentado y cortado a medida.