¿Cuán pronto deberías comenzar la terapia física después de una fractura de estrés de la espalda baja?

Escrito por Meredith Crilly | Traducido por Paula Ximena Cassiraga
Las fracturas de estrés de la espalda baja son comunes entre los atletas.
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Una fractura de estrés de la espalda baja, o espondilolisis, es una fractura en una o ambas partes con forma de ala de las vértebras en la región lumbar baja debido al estrés repetitivo y el exceso de uso. El síntoma más común de esta condición es el dolor en la espalda baja, isquiotibiales y piernas, como también hinchazón localizada. Luego de un diagnóstico, un analgésico de venta libre y la aplicación de hielo ayudan a reducir el dolor y promueven la sanación. Durante la recuperación, tu médico también podría recomendar terapia física para hacer ejercios de fortalecimiento para mejorar la flexibilidad y evitar más lesiones en la zona.

Comenzar la terapia física

Una terapeuta física trabajará contigo regularmente para promover la recuperación.
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Los ejercicios de terapia física inicial comienzan aproximadamente un mes después del tratamiento inicial con un profesional capacitado. Un curso típico podría incluir ir a terapia dos veces por semana por cuatro semanas y también realizar un programa de ejercicios en casa diseñado por el terapeuta. Estos ejercicios implican estabilización lumbar y ejercicios de fortalecimiento del pecho. Diseñados para disminuir el estrés en la espalda baja, los ejercicios de terapia física también se concentran en mejorar la fuerza y flexibilidad en la cadera y las piernas. Todas las actividades de alto impacto serán evitadas para prevenir más daños.

Reanudar las actividades normales

Luego del período inicial de la terapia, comenzarás a completar ejercicios por ti mismo.
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Durante el tercer mes, podrías ser capaz de volver a tus actividades normales si tu recuperación progresa sin contratiempos. Durante esta fase, seguirás realizando un programa de ejercicios en casa diseñado por un terapeuta físico. Podrías comenzar un regreso gradual a tus actividades normales y deportes sin dolor. Durante este período de tiempo, las actividades de alto impacto, como correr o saltar, deberían ser realizadas mínimamente para prevenir una nueva lesión.