Una mirada más de cerca al entrenamiento sin calzado

Escrito por Jim Smith | Traducido por Sofía Bottinelli
George Doyle/Stockbyte/Getty Images

Pasamos la mayor parte de nuestra vida despiertos usando calzado. Nos ponemos zapatos por la mañana para ir a trabajar y luego los cambiamos por zapatillas para hacer ejercicios en el gimnasio. Es tanto el tiempo que pasamos usando calzado que terminamos por esperar no sólo estilo sino también comodidad.

En ningún lugar esta búsqueda de comodidad, junto con la de un buen rendimiento, es más importante que en la industria del calzado atlético. Desde la introducción del calzado atlético moderno en 1972, los fabricantes han gastado un tiempo y esfuerzo innumerables en mejorar su diseño. Términos como "sistemas de amortiguación", "control de torsión", "soporte equilibrado" y "corrección de pronación" son corrientes, e incluso la idea de un microprocesador insertado en el arco apenas sorprende a alguien.

Sin embargo, ahora algunos se preguntan si quizás esta demanda de más amortiguación, más soporte y más funcionalidades --junto con el objetivo de los fabricantes de crear productos que el público quiere--, no ha hecho surgir calzado que proporciona demasiadas bondades con su amortiguación densa y sus suelas gruesas.

Efectivamente, el calzado provee estabilidad, comodidad y soporte. Pero, al mismo tiempo, inmoviliza tus pies y tobillos. El calzado restringe el movimiento natural, lo cual permite que ciertos músculos se debiliten. Además, aumenta el costo energético del ejercicio junto con el riesgo de lesiones.

El análisis también ha mostrado que la mecánica de correr es efectivamente alterada cuando se usa calzado, ya que los corredores golpean el suelo con sus talones en lugar de realizar el golpe, más eficiente, con la parte delantera del pie. De hecho, el impacto con el talón causa una fuerza de tres veces el peso muscular, que se repite con cada zancada. Esta fuerza es distribuida a lo largo del cuerpo y puede producir dolor y lesiones en cualquier lugar de la cadena cinética del cuerpo (el sistema muscular, el sistema nervioso y el sistema esquelético).

Steve Maxwell, un especialista en fuerza con MaxwellSC.com, concuerda: “Creo que (los fabricantes de calzado) se dan cuenta de que quizás han tomado una dirección errónea con la amortiguación intensa y los talones gruesos".

Un entrenamiento descalzo o con calzado mínimo brinda a los pies información más sutil acerca de la superficie, lo cual optimiza la eficacia del movimiento.

Erwan Le Corre, fundador del movimiento de entrenamiento natural MovNat

Mejor desempeño a través del movimiento natural

“Un entrenamiento descalzo o con calzado mínimo brinda a los pies información más sutil acerca de la superficie, lo cual optimiza la eficacia del movimiento”, dice Erwan Le Corre, fundador de MovNat, un movimiento a favor del entrenamiento natural. “También los mantiene fuertes y saludables.”

Durante los últimos años la industria del fitness ha tomado el terreno más precavido, con calzado más estable y soporte alto en los tobillos. Pero esto puede estar haciendo más daño que bien. La rigidez y protección que el soporte y el calzado inflexible proveen de hecho evita que los pies y tobillos hagan aquello para lo cual fueron diseñados: moverse, ajustarse, compensar y, sobre todo, brindar información acerca de cómo el cuerpo debería responder a las superficies que los pies encuentran.

Éste puede ser el motivo por el cual la tasa de esguinces de tobillo y lesiones en las rodillas ha aumentado antes que disminuido entre los atletas de varios deportes, a pesar de las opciones abundantes en calzado atlético. Un artículo de Laura Miler en "Becker's National Orthopedic and Spine Review" señala que “las lesiones de pies y tobillos vinculadas con el deporte están aumentando entre los atletas”. De hecho, numerosos estudios han mostrado que quienes utilizan el calzado atlético de alto rendimiento más caro tienen de hecho mayores posibilidades de sufrir una lesión.

Desarrollar la fuerza de tus pies y tobillos mejorará su destreza y sensibilidad globales. Tu equilibrio, autopercepción y calidad de movimiento también son mejorados, lo cual beneficia las actividades cotidianas, así como el entrenamiento en el gimnasio y el rendimiento en los deportes.

La integración es la clave

¿Debes elegir tus superficies con cuidado?

Muchos corredores prefieren entrenar sobre superficies naturales, ya que creen que estas superficies reducen el impacto en sus articulaciones y les permite correr distancias más largas. Pero, ¿son las superficies o el calzado lo que afecta a un corredor?

Cuando un corredor entrena usando calzado, por lo general correrá usando la mecánica ineficiente del golpe de talón. Ésta crea un impacto que el corredor absorbe con cada zancada. Aquellos que corren descalzos o con calzado minimalista, sin embargo, tienden a tener un golpe de pie medio, en el cual el talón y el metatarso se apoyan simultáneamente, o un golpe de pie frontal, en el cual el metatarso se apoya primero. Esos pasos son más naturales y pueden resultar de tal manera que casi ninguna fuerza de colisión es generada, haciendo irrelevante la superficie sobre la cual se corra.