Medicinas genéricas y de marca: ¿realmente son igual de efectivas?

Escrito por Eric Oropeza
La diferencia entre medicamentos genéricos y de marca es muy poca.
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Cada vez más aparecen campañas en los principales medios de comunicación para que los consumidores opten por medicinas genéricas en vez de medicinas de marca. Su precio es menor y los componentes son los mismos que una de patente, así que la decisión es obvia, ¿correcto? No necesariamente. La realidad es que quien tiene la posibilidad de comprar un medicamento de marca tiende a hacerlo creyendo que por pagar más recibirá un producto de mayor calidad. Examinamos esta y otras creencias bajo una lupa, y te mostramos cuál gana en el debate de las medicinas.

"Las entidades de vigilancia de medicamentos aseguran que para que una copia de un producto farmacéutico sea comercializada y consumida como un genérico, debe contar con la certificación de la agencia de control respectiva que la acredite como terapéuticamente equivalente al producto original".

--Francisco de Paula Gómez, Presidente de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación (Afidro). Bogotá, Colombia.

¿Qué es una medicina de patente y un genérico?

Así como el Real Decreto establece las reglas en Europa, cada país tiene su autoridad reguladora que se encarga de vigilar muy de cerca la actividad de los laboratorios.
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Lo primero que es importante de conocer es a qué se refiere una medicina cuando dice que es de laboratorio o de patente, y qué es al momento de decir que es un genérico. Hay algunos términos importantes que entender como “biodisponibilidad” y “bioequivalencia”, y aunque parezcan muy complicados, verás que son sencillos de comprender.

Para comenzar, un medicamento de patente o de laboratorio es aquel que, como su nombre lo indica, ha sido creado utilizando una fórmula patentada por un determinado laboratorio --el nombre bajo el cual se introduce al mercado es el que la farmacéutica decide. Los derechos de esa marca le pertenecen durante una cantidad determinada de años (vigencia de la patente), y una vez que ésta caduca, todos los fabricantes de fármacos pueden acceder a ella.

En contraste, una medicina genérica se define de la siguiente manera: "el medicamento que tenga la misma composición cualitativa y cuantitativa en principios activos y la misma forma farmacéutica, y cuya bioequivalencia con el medicamento de referencia haya sido demostrada por estudios adecuados de biodisponibilidad". Este concepto es establecido por el Real Decreto en Europa y es aplicado en todo el mundo, por lo que se entiende que aquella medicina debe de ser exactamente igual al de la fórmula que fue patentada años atrás.

Pero, ¿a qué se refieren con biodisponibilidad y bioequivalencia? El primer término significa el tiempo que tarda en actuar esa sustancia activa en el cuerpo de quien la ingiere, que debe de ser la misma cantidad de minutos u horas si se administra uno genérico o uno de marca. Bioequivalencia se refiere a la cualidad de adaptable que puede ser un producto para presentarse en diferentes formas. Por ejemplo: seguramente conoces alguna medicina que esté disponible en pastillas y en inyecciones, la última hace su efecto más rápido que la primera, esto por la forma el recorrido que tiene que hacer por el cuerpo. A eso se refiere la bioequivalencia, a que el medicamento se pueda presentar de diversas maneras.

¿Cuáles son mejores?

La única variación que los productos genéricos pueden tener sobre los de patente es el sabor del medicamento.
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Existe la creencia de que si algo es barato es porque es de menor calidad o que no funcionará de igual manera. Desde que han aparecido los genéricos en el mercado, mucha gente piensa que son malos, que no atacan de la misma forma a una enfermedad o que incluso no tienen los componentes necesarios para eliminar un padecimiento.

Aunque mucha gente piense que un medicamento de patente es mejor que un genérico, esto es totalmente falso --ninguno es mejor que otro. Como se mencionaba anteriormente, todas las medicinas tienen un principio activo (es como la "esencia" del medicamento), y éste debe ser igual para cualquier genérico que exista en el mercado; es decir, en la misma proporción que la fórmula original así como el mismo componente.

Si llegara a mezclarse en el fármaco en una dosis mayor o menor, éste no podría lanzarse a la venta al mercado porque existen instancias en todos los países que se encargan de vigilar las composiciones. Así como el Real Decreto establece las reglas en Europa, también existe la Federal Drug Administration en los Estados Unidos, la Secretaría de Salud en México, la European Mediciones Agency en Europa, Health Canada en Canadá, el National Institute of Health Sciences en Japón, entre otras. Estas entidades se encargan de vigilar muy de cerca la actividad de los laboratorios para que éstos cumplan con todas las normas oficiales.

Más allá de las marcas, el consumidor debe fijarse que el nombre del principio activo sea el mismo que se indicó en la receta otorgada por el médico. Piénsalo de esta manera: en el mercado existen infinidad de productos de diferentes marcas; detergentes, chocolates en polvo, leches, etc. Todos ellos tienen el mismo componente de base aunque los fabrica una casa distinta; así son los principios activos en la medicina.

¿Por qué son más económicas las medicinas genéricas?

Algunos mitos acerca de las medicinas genéricas

Lo que nunca debes hacer es preguntarle directamente a un farmacéutico sobre los genéricos porque él no está capacitado para recetar y decirte si verdaderamente ese medicamento funcionará con tu organismo.
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Se han escuchado muchos rumores acerca de las medicinas genéricas. A continuación te presentamos los principales y te decimos porqué son mentira:

“No son tan confiables como los de patente” -- A lo mejor la marca de un laboratorio puede darte más confianza que algún otro que en tu vida habías visto, pero esto es totalmente falso. Las medicinas genéricas han pasado por procesos de revisión y medición de calidad. Realmente lo único que cambia es la forma de presentación y la caja, pero en sí, los componentes siguen siendo idénticos. Tú mismo lo puedes comprobar comparando las cajas de las medicinas, verás que la sustancia activa lleva el mismo nombre.

“Son menos potentes que los de laboratorio” -- Recuerda que lo que hace el efecto al interior de tu cuerpo son las sustancias activas de la fórmula del medicamento. Las medicinas genéricas, al contener las mismas sustancias activas que las de patente en la misma cantidad, no cambian en lo más mínimo la potencia que pueda tener al momento de tratar una enfermedad. El único caso en el que esto podría suceder es debido a que el medicamento (sea de laboratorio o genérico) esté caduco, por lo que debes revisar cuidadosamente la caja para que no ocurra.

“Tardan mayor tiempo en hacer efecto” -- Tal cual se comentó en el anterior mito, no hay razón real para que tarden más tiempo en hacer efecto. Los componentes de la fórmula son exactamente los mismos, por lo que esto puede ser algo completamente psicológico por parte de quien los consume.

“Son fabricados en lugares de dudosa procedencia” -- Existen instancias especializadas en vigilar los laboratorios que fabrican medicinas de todo tipo. No a cualquiera se les entrega este tipo de licencias para la fabricación de medicinas. Si encuentras alguna medicina genérica en tu farmacia de confianza debes sentir tranquilidad ya que en este tipo de establecimientos no se venden fármacos de dudosa procedencia. Eso sí, lo único que debes evitar es adquirir medicinas en el comercio informal o con alguien que te la ofrezca directamente.