Más allá del pan: 6 maneras de comer mantequillas de maní y nueces

Escrito por Greg Presto | Traducido por Antonella Iannaccone
La mantequilla de maní en el pan es universal, fácil y, ¡tan deliciosa!
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No es de extrañar que los fanáticos del fitness sean demonios de la mantequilla de maní -a diferencia de los huevos, la carne o frijoles, no tienes que encender el horno para obtener toda la proteína de nuez y el intestino lleno de grasa que la mantequilla de maní proporciona. Basta con sacar la tapa, agarrar una cuchara, y estar cada vez más musculoso, mientras que luchas contra la grasa.

Pero sólo usar mantequilla de maní o mantequilla de otra nuez como un untable o en batidos no alcanza. Se puede implementar para hacer desayunos dulces, platos de fideos dulces cremosos y verduras repletas de proteínas. Seis estrategias ayudan a que agregues la mantequilla de maní en cada comida para más sabor y grasas buenas.

Hay un montón de maneras deliciosas y nutritivas de utilizar la mantequilla de maní en la cocina, además de untarla en el pan. Es un gran sustituto de la manteca, crema o azúcar en un montón de situaciones.

Lee Zalben, fundador y presidente de Peanut Butter & Co.

En el desayuno: cambia por jarabe y mantequilla

La avena ya es un elemento básico para la pérdida de peso saludable, llena de fibra y granos enteros que te mantienen lleno. Para evitar aún más la tentación de los refrigerios durante el día, intenta con PB-and-J, sugirió Zalben Lee, fundador y presidente de Peanut Butter & Co.

"Es un gran sustituto de la mantequilla, crema o azúcar en un montón de situaciones", dijo. Además de su uso en la avena, Zalben sugirió añadir un poco en la masa de los panqueques. "Añade una cucharada de nuestra mantequilla de maní, canela y algunas manzanas picadas y los panqueques simples se convierten en una especie buñuelos de manzana con canela y pasas".

La mantequilla de maní u otras mantequillas de nueces pueden incluso actuar como un sustituto del jarabe. Julie Fagan, la blogger de comida detrás de Peanut Butter Fingers, dijo que le gusta usarla para tostadas francesas rellenas fáciles. Para hacerlo, corta dos rebanadas de pan francés fresco, luego unta mantequilla de almendra o de maní entre las rebanadas y cubre con rebanadas de plátano, fresas u otras frutas.

Al almuerzo: agrega PB&J...; o prueba una pizza con mantequilla de maní

Reduce el azúcar y añade más proteínas al PB&J con ricotta. Según Fagan: "Es uno de mis sándwiches favoritos para empacar. Combina frambuesas o cualquier tipo de fruta fresca con queso ricotta, y ponlo en el pan con mantequilla de maní".

O también, dijo, hazlo aún más interesante e incorpora verduras, especias y sabores de Tailandia para crear una pizza de mantequilla de maní. Simplemente unta una masa de pizza con mantequilla de maní, queso y vegetales de uso común en la cocina tailandesa: brotes de soja, zanahoria, cebollín, brócoli y pimientos picantes.

En la cena: aderezo de ensalada, carne marinada y salsa de fideos y arroz

Merienda: mantequilla de maní y barras de granola

La mantequilla de maní y avena hacen una sencilla granola.
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La mantequilla de maní es genial para unir alimentos, según la escritora de comida Phoebe Lapine, y se puede utilizar para crear barras de granola masticables sin cocción, o crujientes y cocidas.

Para realizar cualquier tipo de barra de granola, mezcla: 1 1 / 4 tazas de cereal de arroz crujiente 1 1/3 tazas de avena 1/4 taza de almendras blanqueadas 1/3 taza de mantequilla de maní 1/3 taza de aceite 1/4 de taza de miel 1/4 de taza de azúcar morena.

Para barras crujientes, hornea a 350 F durante cinco minutos en un molde cuadrado y luego corta.

Para la granola que se desmigaje lista para embolsar, la blogger Julie Fagan mezcla 2 cucharadas de mantequilla de maní con 2 cucharadas de miel y hornea en el microondas durante unos 20 segundos hasta que se derrita. Mezcla 1/4 cucharadita de canela y el extracto de vainilla, luego agrega 1 taza de avena y revuelve hasta que esté revestida. Extiende la mezcla sobre una bandeja de horno rociada con aceite en aerosol y hornea a 325 º F durante ocho minutos. Por último, permite que se enfríe hasta que esté crujiente.