Cómo lavar duraznos

Escrito por Anna Aronson | Traducido por Lautaro Rubertone
Siempre lava tus duraznos con cuidado antes de comerlos o usarlos.
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Los duraznos jugosos son un gran bocadillo que simplemente se come con la mano, o puedes usar la fruta en una cantidad de recetas de postres, incluyendo tartas o pasteles. Los duraznos proveen una buena fuente de vitaminas A y C así como fibra, según la Extensión de la Universidad Clemson. No tienes que preocuparte por exagerar tu asignación diaria de calorías cuando agarres un durazno: 2 1/2 pulgadas de esta fruta contiene solo 35 calorías. Siempre lava tus duraznos antes de comerlos o usarlos para sacar los pesticidas, la tierra y otros residuos que probablemente recubran su piel.

Saca cualquier tallo y hoja todavía presente en los duraznos.

Lava cualquier residuo visible de tierra a mano.

Llena un recipiente en tu cocina con agua de la canilla, agregando una pequeña cantidad de jabón mientras se llena.

Pon los duraznos en el recipiente o en el fregadero, frotando suavemente la superficie de la fruta para sacar cualquier residuo.

Lava los duraznos con agua fría.

Seca los duraznos suavemente con una toalla de cocina o toallas de papel o déjalos sobre una toalla seca para que se sequen.

Consejo

No uses un cepillo de fregar vegetales para lavar duraznos. Estas frutas delicadas pueden marcarse o su piel puede salirse por la abrasividad del cepillo.

El Centers for Disease Control and Prevention desaconseja sacar la piel de los duraznos a menos que una receta específicamente lo indique. Dado que muchos de los nutrientes del durazno y otras frutas similares están en su piel, consumir la fruta con la misma agrega valores nutricionales.

Cuando compres duraznos, busca las frutas con un olor fuerte que ceda suavemente cuando las presiones entre tus dedos. Selecciona duraznos con un fondo de color amarillo áureo, y recuerda que el color rojizo no necesariamente indica madurez, según señala Clemson University Extension.