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La forma más rápida de curar ampollas en la planta del pie

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada May 28, 2018

Las ampollas en la planta del pie son frecuentes en aquellos que realizan actividades al aire libre y en quienes usan zapatos incómodos.

De hecho, son consideradas una de las causas más comunes de molestias y afectaciones al movimiento del caminar y se ubican entre los principales problemas atendidos por los centros especializados en la atención de problemas en los pies.

Las ampollas en la planta del pie se forman cuando el calzado es de una talla incorrecta y se roza en exceso contra la piel.

Mientras más camine la persona, se produce más roce, llevando a que la capa exterior de la piel se separe de las capas inferiores, formando un espacio entre estas.

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Al sentir la irritación, el cuerpo responde creando un líquido linfático para lubricar el área. El espacio se rellena con este líquido linfático y crea la burbuja líquida que conocemos como ampolla.

Este tipo de ampolla es regularmente una reacción al calzado mal ajustado o inapropiado con costuras interiores grande, en combinación con el exceso de calor y la sensibilidad de la piel al cuero o materiales sintéticos con los que hayan elaborado los zapatos.

La mayoría de las ampollas pequeñas sanan en unos días, mientras que las más grandes pueden permanecer durante semanas.

Debido a lo incómodo de este tipo de problema, vamos a revisar posibles remedios caseros, rápidos y sencillos para atender las ampollas en la planta del pie.

Remedios caseros para las ampollas del pie

La mayoría de las ampollas que aparecen en la planta del pie ocurren luego de usar zapatos apretados, hacer actividades extenuantes o escalar.

Tratar las ampollas pequeñas tan pronto como sea posible es la mejor manera de prevenir una infección.

Remoja tus pies en agua tibia. Si lo deseas, puedes incorporar sales de Epsom para aliviar el dolor y relajar los músculos de los pies.

Las sales de Epsom pueden aliviar la picazón asociada con las ampollas. Seca tus pies con un paño suave. Realiza este procedimiento a diario hasta que las ampollas sanen.

Luego de remojar tus pies, déjalos descubiertos. Evita caminar todo el tiempo que sea posible hasta que el aire ayuda a sanar las ampollas.

Coloca un vendaje plástico sobre las ampollas cuando debas usar un calzado. Usa medias resistentes a la humedad para prevenir que esta situación afecte a las ampollas durante el proceso de sanación.

Coloca protectores de tela suave de algodón en las ampollas que se encuentran en los metatarsos y talones para disminuir la presión que se ejerce al caminar.

Drenaje de ampollas grandes

Drena las ampollas grandes de la planta del pie con una aguja. Limpia la aguja con alcohol isopropílico o lávala con agua caliente y jabón antes de usarla.

Presiona suavemente la ampolla con la aguja. Intenta hacer dos orificios pequeños en los bordes de la cubierta de la ampolla (parte superior).

Con tus dedos, presiona ligeramente la ampolla para extraer el líquido. No quites la parte superior.

Coloca una crema con antibióticos y un vendaje. Quita el vendaje con frecuencia para que el aire ayude durante el proceso de sanación. Con el tiempo, la parte superior se endurecerá por sí sola.

Una vez que la ampolla haya sanado, puedes retirar cuidadosamente la cubierta o dejar que se caiga por sí sola.

Las personas diabéticas deben ser mucho más cuidadosas ante las ampollas de agua.

Cualquier condición de la piel, incluyendo las ampollas, debe ser atendida de inmediato para evitar infecciones, ya que el proceso de curación puede tomar el doble de tiempo para un diabético.

No descuides la limpieza y evita infecciones

Las cremas con antibióticos, como la polimixina B o la bacitracina, están disponibles en tu farmacia local y pueden ayudar a acelerar el proceso de sanación.

Aplica la crema luego de la limpieza de la ampolla y su área circundante. Cubre con un vendaje cuando uses zapatos y medias.

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Si la ampolla no sana en el lapso de una semana o si el dolor se intensifica, consulta a un médico.

En caso de infección, se pueden recetar medicamentos adicionales. Entre los síntomas de una infección se encuentran el enrojecimiento, la secreción de pus, la picazón excesiva y el dolor que se extiende a otras partes del pie.

Las ampollas provocadas por infecciones fúngicas o bacterianas, como el pie de atleta, pueden requerir medicamentos de administración oral para combatir la infección.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.