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La fiebre alta y el pulso acelerado en reposo en los niños

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada May 15, 2018

Si eres un padre probablemente sabes de primera mano lo terrible que es cuando tu niño tiene fiebre alta. Añade un pulso acelerado en reposo a eso y tienes una receta para el pánico parental.

Sin embargo, antes de salir corriendo con tu hijo a la sala de emergencias, recuerda que tanto las fiebres altas como el pulso acelerado en reposo van de la mano y son bastante normales.

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Comprender las causas y el tratamiento para ambos síntomas te ayudará a cuidar de tu hijo y aliviar algo de tu ansiedad.

Fiebre alta

Cualquier temperatura de más de 38 o 39 grados centígrados se considera fiebre alta. Si bien puede parecer aterrador para un padre, una fiebre alta es en realidad una respuesta saludable a una enfermedad, por lo general causada por una infección viral o bacteriana.

En el proceso de lucha contra la infección, el sistema inmunológico de tu hijo libera sustancias que elevan la temperatura de su cuerpo.

Sin embargo, sigue siendo importante tratar la fiebre y que sea observada por un médico para determinar la causa subyacente.

No dudes en buscar atención médica inmediata si la temperatura de tu hijo alcanza o supera los 40 grados centígrados y por alguna razón no baja al menos hasta los 38 grados centígrados estando bajo tratamiento para la fiebre.

Pulso acelerado en reposo

Acompañado por una fiebre, un pulso acelerado en reposo es una parte normal de la forma en que el cuerpo combate las infecciones.

Se considera como pulso rápido una frecuencia cardíaca en reposo de más de 100 latidos por minuto para niños de más de 10 años.

En el caso de los niños menores de 10 años, un pulso rápido estaría ubicado en los 130 latidos por minuto.

Durante la fiebre, el corazón late más rápido para proporcionar a los órganos del cuerpo el aumento de oxígeno que necesitan. Al mismo tiempo, el cuerpo está haciendo un esfuerzo de enfriarse, lo que también contribuye a los latidos cardíacos.

Menciona este síntoma al médico cuando lleves a tu hijo para que lo revise.

Tratamiento

Intenta aliviar la fiebre de tu hijo con acetaminofeno o ibuprofeno para bajar la fiebre y el pulso y para que tu niño esté más cómodo.

Dale a tu hijo acetaminofeno cada cuatro horas o ibuprofeno cada seis horas. Si un medicamento no es eficaz o desaparece rápidamente, puedes superponer los dos por la alternancia de ellos cada tres horas aproximadamente.

Usa un medicamento que esté formulado para la edad de tu hijo y siempre lee y sigue las instrucciones de dosificación. Nunca le des aspirina a un niño menor de 12 años.

Consideraciones importantes

Ciertos síntomas en tu hijo justifican que busques atención médica inmediata.

Si tienes un niño que tiene seis semanas de edad o menor, y que tiene una fiebre de 38 grados centígrados, llévalo a tu médico de inmediato para una evaluación.

Confirma la fiebre con un termómetro rectal primero y no trates la fiebre con medicamentos hasta que haya sido evaluado.

En el caso de niños entre 7 semanas a 3 meses con una fiebre menor 38 grados centígrados no es necesario llevarlos a una sala de emergencias.

Es muy importante que estés atento a la presencia de síntomas como letargo e irritabilidad, dolor de cabeza y sensibilidad a la luz.

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Estos síntomas pueden indicar una situación subyacente más grave y ameritan una atención médica de urgencia.

Cualquier síntoma de meningitis como la aparición de una fiebre súbita, fuerte dolor de cabeza, rigidez en el cuello y náuseas o vómitos es un tema que no se puede tomar a la ligera y amerita que lleves urgentemente a tu hijo al servicio de emergencias.

Además, un pulso acelerado en reposo sin la presencia de fiebre es otra condición que debe ser revisada por un médico.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.