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Gonorrea: síntomas y tratamiento

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada March 05, 2018

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) provocada por la bacteria Neissria gonorrhoeae o gonococo y que afecta tanto al hombre como a la mujer.

También conocida a lo largo de la historia como blenorragia, blenorrea o gonococia, es una de las dolencias que se conocen desde tiempos más antiguos y es incluso mencionada en papiros egipcios que relataban los grandes problemas de salud que afectaban tanto a la población como a los ejércitos faraónicos en el marco de sus campañas de conquista en el noroccidente de África.

El continente asiático también sufrió desde tiempos inmemoriales este flagelo, según textos históricos de 4.000 años de antigüedad que la describen como uno de los problemas de salud más graves, especialmente en naciones sometidas a continuas invasiones o migración poblacional, situación que favorecía su rápido contagio entre hombres y mujeres.

La primera descripción de los efectos físicos de la gonorrea fue hecha por el médico griego Hipócrates, (quien vivió entre el 460 y el 370 A.C.,), tras disecar la uretra de hombres infectados y observar los cambios en los tejidos, incluyendo la estrechez uretral que provoca la enfermedad cuando no es tratada.

En el año 130 de esta era, el griego Galeno la bautizó como gonorrea, resumiendo una expresión que significaba “flujo seminal”, pues erróneamente confundió el flujo de pus con una emisión continua de esperma, o espermatorrea.

En 1879 el médico alemán Albert Neisser descubrió finalmente la bacteria causante, que fue denominada Neisseria gonorrhoeae, en honor al nombre de este profesional.

Esta enfermedad tiene como vía de transmisión la actividad sexual y puede afectar no solo los órganos genitales sino también el recto, garganta y conjuntiva ocular.

Es una enfermedad muy común tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo y ataca principalmente al grupo poblacional entre 15 a 24 años de edad.

Por tal razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) exhorta a las naciones a reforzar programas de educación y orientación entre los jóvenes sobre la necesidad de usar preservativos al momento de tener relaciones sexuales y de atender sin demora cualquier síntoma extraño, secreción o dolor tras el contacto sexual con una pareja nueva.

¿Cuáles son los síntomas de la Gonorrea?

En el hombre los síntomas se manifiestan en un lapso de tiempo de entre 2 a 21 días después de haber estado expuesto al germen y el más notable es la aparición de una secreción mucosa proveniente de la uretra, de color blanco, amarillento o verde.

También se presenta dolor al orinar, con sensación de ardor y en algunos casos se presenta inflamación o dolor en los testículos.

Si no es tratada debidamente, puede provocar otras dolencias como prostatitis (inflamación de la próstata) o uretritis.

En el caso de las mujeres, la mayoría se estima que entre el 20 a 25 por ciento de las infectadas no presentan síntomas o son tan leves que pueden confundirse con una infección vaginal o de la orina.

Principalmente, los síntomas de la gonorrea en la mujer se resumen en dolor o ardor al orinar, aumento de la secreción vaginal y sangrado entre menstruaciones.

La acción de la gonorrea en la mujer es mucho más peligrosa que en el hombre, pues los daños a las mucosas de los órganos reproductivos pueden derivar en esterilidad o problemas con el embarazo.

Esto se debe a que la bacteria provoca en la mayoría de casos la aparición de la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) con complicaciones como la formación de tejido cicatricial en las Trompas de Falopio, que quedan obstruidas.

Otro riesgo de la inflamación pélvica provocada por la gonorrea es la posibilidad de sufrir de embarazos de tipo ectópico, es decir, que el óvulo fertilizado no se fija dentro del útero sino fuera de este.

A esto se une la presencia de dolores pélvicos o abdominales que se hacen crónicos y afectan la calidad de vida de la mujer.

En los casos no tratados pueden aparecer complicaciones como vaginitis e inflamación de la cérvix, así como endometritis.

En el caso de mujeres embarazadas, la enfermedad se puede transmitir al bebé al momento del parto y generar graves problemas en sus ojos, incluyendo ceguera, y otras complicaciones en articulaciones e incluso en la sangre, que pueden ser mortales.

Además, los embarazos en mujeres enfermas de gonorrea pueden terminar por aborto espontáneo antes de las 20 semanas de embarazo o no avanzar de su etapa inicial debido a la ruptura prematura del saco amniótico, donde se alojará el feto en formación.

Otra posible consecuencia es el nacimiento de niños prematuros o infecciones uterinas posteriores al parto.

Cuando la infección de gonorrea se ubica en el recto, los síntomas más comunes tanto en hombres como en mujeres son picazón anal, sangrado, secreciones y dolor en la zona rectal, especialmente al defecar.

De manera muy poco común la enfermedad puede diseminarse hacia otras zonas del cuerpo, como la piel y las articulaciones, ocasionando fiebre y úlceras, así como poliartritis migratoria o artritis séptica pauciarticular.

La artritis séptica pauciarticular se caracteriza por atacar articulaciones mayores como las rodillas, tobillos, codos o muñecas, ocasionando una forma de artitris con derrame muy dolorosa, además de cuadros de fiebre y limitaciones de movimiento.

¿Cómo se detecta clínicamente la presencia de gonorrea?

La presencia de la bacteria Neissria gonorrhoeae se puede detectar con facilidad en los análisis de orina, cuando se sospecha contagio por vía genital.

En los casos de infecciones adquiridas por sexo anal u oral, se toman muestras de la mucosa de estas zonas con hisopos para su análisis posterior en laboratorio.

También puede ser necesario tomar muestras directamente en la uretra del hombre o en el cuello uterino de la mujer.

En el laboratorio, se utilizan tanto la técnica de amplificación de ácido nucleico como el cultivo.

En el primero se detecta el material genético (ADN) de la bacteria gonococo, usando para ello una muestra de orina o algún fluido de la zona posiblemente afectada.

Los cultivos se realizan con muestras tomadas del cuello uterino, ojos, rector, garganta o uretra, que se colocan en medios que favorecen la multiplicación de la bacteria gonococo.

Algunas pruebas adicionales permiten incluso determinar cuál es el antibiótico más efectivo contra una sepa particular de gonorrea, pues en los últimos años se ha registrado la aparición de nuevas cepas resistentes a muchos de los medicamentos tradicionales, en parte por las malas prácticas de auto medicarse, que realizan especialmente jóvenes o personas que no pueden o desean acudir a un médico para recibir tratamiento especializado.

A esto se une la alta capacidad de la bacteria gonococo para mutar a nuevas formas inmunes a los agentes antibióticos.

¿Cuál es el tratamiento para la gonorrea?

Hay una diversidad de medicamentos de gran efectividad para combatir al gonococo y detener la infección en hombres y mujeres, pero el tratamiento debe ser recetado exclusivamente por un médico especialista y no usar recetas hechas para otros pacientes.

En general la Neisseria gonorrhoeae puede ser tratada con una gran variedad de antibióticos. Inicialmente se usó con éxito la penicilina contra esta bacteria, pero las cepas modernas son en su mayoría resistentes a este antibiótico.

Hoy en día la mayoría de médicos recetan antibióticos a base de cefalosporinas de tercera generación, aplicadas por vía intramuscular. De hecho, el Centro de Control de Enfermedades y Prevención de Estados Unidos recomienda el uso de cefalosporinas en combinación con tetraciclinas.

Otro antibiótico ampliamente usado para el tratamiento de la gonorrea es la azitromicina, que tiene muchas ventajas en los casos en que los pacientes son alérgicos o sensibles a la penicilina, cefixima o cefitriaxona.

Los tratamientos acabarán con la infección, pero se debe tomar en cuenta que las lesiones permanentes que esta haya provocado en mucosas y tejidos no se podrán reparar con ningún fármaco.

En algunos casos es posible la presencia de una cepa de gonorrea que haya desarrollado resistencia a los fármacos más comunes, por lo que se debe modificar el tratamiento si los síntomas persisten al finalizar este.

Debido a los riesgos que implica la enfermedad para una mujer embarazada y su bebé, es importante que lleve un buen control pre-natal y siga el tratamiento necesario para combatir la infección antes del parto.

¿Cuándo se puede tener relaciones después del tratamiento contra la gonorrea?

Los médicos recomiendan esperar una semana contada al término del tratamiento contra el gonococo antes de volver a tener relaciones sexuales, tanto para asegurar que la bacteria fue erradicada adecuadamente como para evitar nuevos contagios a la persona o a la pareja.

En los casos donde la pareja está contagiada, o si hay más de una pareja sexual afectada por gonococo, los especialistas indican que se debe esperar hasta que todos hayan sido tratados y no presenten síntomas.

El haber recibido tratamiento contra la gonorrea en el pasado no implica que el paciente desarrolle ningún tipo de inmunidad contra nuevas infecciones, por lo que se puede contagiar nuevamente si tiene relaciones con una pareja enferma y no usa ningún tipo de protección.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.