Fuentes naturales de probióticos

Escrito por Anne Tourney | Traducido por Sofia Elvira Rienti
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Las bacterias han ganado una reputación injusta como "microbios" que propagan enfermedades. No obstante, existen muchas bacterias saludables que viven en nuestro organismo, donde sostienen el sistema inmunológico, protegen de los gérmenes patógenos y suprimen recciones alérgicas. Cuando tomas antibióticos o contraes infecciones, estas bacterias protectoras pueden destruirse de manera temporal. Una de las funciones de los probióticos consiste en restaurar organismos vivos, que se encuentran de forma natural en alimentos y bebidas cultivados. Las fuentes naturales de probióticos no son un sustituto para el tratamiento médico de desórdenes digestivos, infecciones o alergias.

Yogur

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Como producto lácteo cultivado, el yogur cuenta con una flora bacteriana numerosa, incluyendo el famoso lactobacilo acidófilo, el cual puede prevenir infecciones gastrointestinales si se toma en forma regular, según informa el University of Maryland Medical Center. El ácido láctico y otros productos del lactobacilo acidófilo inhiben el crecimiento de los gérmenes patógenos que causan los desórdenes gástricos. El lactobacilo en cuestión también puede tratar la constipación, los síntomas del síndrome de intestino irritable, infecciones del tracto urinario e infecciones vaginales. Puedes comprar el lactobacilo acidófilo en forma de cápsulas o polvo, aunque el yogur ofrece calcio, proteínas y otros nutrientes además de los microbios probióticos.

Kefir

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El sabor ácido del kefir, una bebida láctea fermentada que se origina en Asia Central, es similar al del yogur; sin embargo, el kefir tiene una composición nutricional diferente. Además de la bacteria que genera ácido láctico, el kefir contiene hongos beneficiosos que colonizan el tracto digestivo y apoyan la inmunidad natural. Si eres intolerante a la lactosa, beber kefir puede aliviar síntomas como la diarrea, el meteorismo y la inflamación. Esta bebida cultivada contiene lactasa, una enzima que ayuda a digerir los productos lácteos. Las proteínas en el kefir son de fácil digestión, lo cual lo convierte en una bebida probiótica saludable para los infantes, los mayores y las personas con un sistema inmune comprometido, de acuerdo con un artículo publicado en un ejemplar del año 2003 del "Pakistan Journal of Nutrition".

Miso

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Puede ser que te encuentres familiarizado con el miso a través de la sopa que, por lo común, se sirve en restaurantes japoneses; de todos modos, puedes no estar al tanto de sus propiedades probióticas. Preparado a partir de porotos de soja fermentados, las partículas semejantes a granos de esta comida japonesa constituyen otra fuente de lactobacilo acidófilo. Además de fomentar una digestión saludable y de prevenir infecciones gastrointestinales provocadas por organismos tales como el helicobacter pílori y el clostridium difficile, el lactobacilo acidófilo puede aliviar las alergias al polen y ayudar a bajar el colesterol, de acuerdo con el University of Maryland Medical Center. Sin embargo, se necesita más evidencia clínica para verificar estas propiedades.

Tempeh

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El tempeh consiste en porotos de soja mezclados con arroz o mijo, que luego se modela en forma de tortas y se fermenta. Como fuente de proteínas vesátil, el tempeh tiene un sabor semejante al de los frutos secos, y puede mezclarse con ensaladas y revueltos, como fuente de lactobacilo acidófilo y otras bacterias que producen ácido láctico. Si bien el tempeh no es tan popular en Estados Unidos como el tofu, el University of Michigan Health System incluye este alimento de soja que estimula la inmunidad en su pirámide de "Alimentos Sanadores".

Chucrut

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Aún en el caso de que rechaces el aroma del chucrut, el kim chee, y otras formas de repollo fermentado, puedes aprovechar sus beneficios probióticos. El ácido láctico del chucrut, que se usa en la elaboración de encurtidos tanto como en fermentación, puede ayudar a la digestión, mientras que los antioxidantes del repollo estimulan tu sistema inmunológico.