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¿En qué alimentos están presentes los polisacáridos?

Escrito por Agustina Forgioni | Fecha actualizada September 14, 2018

Los polisacáridos son moléculas biológicas que se incluyen dentro del grupo de los carbohidratos. También se conocen bajo la denominación de glúcidos, y son fundamentalmente biomoléculas compuestas por átomos de carbono, hidrógeno y oxígeno, que cumplen importantes funciones en los seres vivos, ya que son los encargados de brindar energía inmediata y estructural fundamental para sostener el resto de las funciones biológicas que permiten la vida.

Los carbohidratos se pueden dividir a su vez en varias categorías, teniendo en cuenta la cantidad de moléculas de sacáridos que los conforman: podremos encontrar entonces monosacáridos, formados por una sóla molécula de sacárido, disacáridos cuando dos monosacáridos se unen mediante enlaces moleculares, y polisacáridos cuando múltiples moléculas de sacáridos se encuentran unidas por enlaces. Podemos definir entonces a los polisacáridos como largas cadenas de hidratos de carbono, que encontramos formando parte de nuestra dieta habitual cada vez que consumimos alimentos que contienen por ejemplo azúcar, almidón, sacarosa o glucosa. Veamos aquí cuáles son los polisacáridos más comúnes y la utilidad que le damos en nuestra vida diaria.

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Almidón

El almidón es uno de los polisacáridos que se presenta con mayor frecuencia en nuestra alimentación diaria. El almidón es la principal fuente de carbohidratos de las semillas y tubérculos, y de los vegetales y frutas que crecen en la tierra.
Entre los cereales ricos en almidón podemos mencionar el trigo, la cebada, el arroz y el centeno. Los tubérculos y vegetales con altas cantidades de almidón son la papa, el maíz, la calabaza y la batata.

Una vez que estos alimentos son procesados e industrializados, consumimos en nuestra dieta derivados que contienen almidón como por ejemplo pan, galletas, pastas, y distintos snacks. Las legumbres en todas sus formas y presentaciones son alimentos muy ricos en almidón, por lo que al consumir habitualmente garbanzos, lentejas, guisantes y habas estaremos incorporando una excelente fuente de energía. Estos alimentos son la forma más común de consumir carbohidratos, ya que comprenden aproximadamente la tercera parte de los alimentos que consumimos a diario. Una vez digerido el almidón, el organismo lo descompone en moléculas más pequeñas de monosacáridos, en este caso la glucosa, para poder utilizarla para obtener energía a corto y largo plazo.

Celulosa

La celulosa es otro polisacárido que comúnmente se encuentra en los alimentos. La celulosa proporciona una cubierta protectora y le da estructura a las frutas y verduras y a sus semillas. Le da a los alimentos una textura crujiente y no puede ser digerido en el cuerpo. Aunque éste dato puede parecer una desventaja, resulta ser beneficioso para nuestro organismo ya que la fibra no digerible ayuda a retardar el paso de los alimentos a través del aparato digestivo, lo que mantiene los niveles de glucosa estables y puede reducir el riesgo de sufrir diabetes.
También mantiene los intestinos limpios y los movimientos intestinales regulares. La celulosa que consumimos con los vegetales de nuestra dieta es una fuente importante de fibras, añadiéndole volumen a las heces y ayudando a mantener los procesos digestivos normales.
En raras ocasiones, la fibra no digerible proveniente de la celulosa que consumimos con nuestra dieta puede generar problemas a nuestra salud, cuando la fibra se acumula en una zona del tracto digestivo formando una masa que se denomina fitobezoar que puede generar una obstrucción intestinal. Todas las frutas y verduras contienen celulosa, en especial las pieles de las manzanas y las peras, en la cubierta de granos enteros como el salvado de trigo y en las hojas de plantas como la espinaca. Las semillas y frutos secos también contienen celulosa.

Glucosa y glucógeno

La glucosa es un monosacárido presente en alimentos panificados, cereales, frutas y frutos secos. Su importancia biológica radica en que la glucosa es la principal molécula proveedora de energía para las células de los seres vivos. Sin embargo, no sería posible a nivel celular su almacenamiento como molécula libre, por lo que los organismos mantienen solo mínimas cantidades de glucosa libre, y almacenan esta energía uniendo muchas moléculas de glucosa entre sí, formando un polisacárido de reserva de energía denominado glucógeno. Ésta molécula se acumula especialmente en las células muscula­res y hepáticas, y está siempre listo para ser fragmentado en monosacáridos y así proporcionar glucosa como combustible para las distintas actividades celulares de todo el organismo. Existen múltiples enfermedades hepáticas causadas por la imposibilidad de fragmentar el glucógeno de forma adecuada, lo que resalta la importancia de este proceso fisiológico para los procesos biológicos de nuestro cuerpo.

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Consideraciones sobre los polisacáridos

En ciertas ocasiones suele otorgarse a los alimentos ricos en polisacáridos como el almidón una mala reputación por ser considerados una fuente de alimento alta en grasas; sin embargo, éstos alimentos contienen menos de la mitad de las calorías que consumimos habitualmente en nuestra dieta. Además, también constituyen una fuente importante de fibra, calcio, hierro y vitaminas. Para incorporar los polisacáridos de manera saludable en tu alimentación, es una buena idea evitar ciertos métodos de cocción como por ejemplo las frituras, dado que éstos aumentan el valor nutricional de estos alimentos. Procura también no abusar de las cantidades, respetando las proporciones adecuadas de alimentos para tener una nutrición balanceada que cumpla los requerimientos diarios de proteínas, fibra y carbohidratos.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.