Cómo elaborar una mascarilla facial con tomates, jugo de limón y avena

Escrito por Cynthia Myers | Traducido por Vanesa Sedeño
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Las mascarillas faciales pueden suavizar, refrescar e iluminar la piel. Aunque puedes comprar mascarillas comerciales, también puedes prepararlas de manera casera con ingredientes que tienes en la cocina. Las propiedades ácidas del tomate y el limón ayudan a equilibrar el aceite de la piel, según el libro "Modern Esthetics: A Scientific Source for Estheticians". La avena sirve para exfoliar, refrescar y suavizar la piel con cuidado. Prepara esta mascarilla como parte de un tratamiento facial completo.

Corta el tomate en cubos delgados con la ayuda de un cuchillo y una tabla de madera. Vierte el tomate picado dentro de un recipiente.

Corta el limón a la mitad y exprime el jugo dentro del recipiente que contiene el tomate picado.

Mide 2 cucharadas de avena y viértelas en la licuadora; haz que se mezcle hasta que la avena se convierta en un polvo fino. Esparce el polvo de avena sobre la mezcla de tomate y jugo de limón. Mezcla bien los tres ingredientes.

Aplica la mezcla de tomate, limón y avena suavemente sobre el rostro limpio. Trata de que no entre en contacto con los ojos. Inclínate hacia atrás y relájate, y deja que la mascarilla se seque, proceso que tardará entre 15 y 20 minutos.

Enjuaga la mascarilla facial con agua tibia; sécate el rostro con una toalla.

Consejo

Primero prueba la mezcla sobre un área pequeña de la piel antes de aplicarla sobre tu rostro para asegurarte de que no eres alérgico a los ingredientes.

Advertencias

No guardes los restos de la mascarilla, ya que los ingredientes que la componen no se conservan de manera apropiada.