El efecto de la progesterona en el estrógeno

Escrito por Mayra Cabrera
El estrógeno y la progesterona son hormonas femeninas.
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En la cavidad pélvica femenina se encuentran los ovarios, que son las glándulas sexuales femeninas que periódicamente liberan una célula llamada óvulo, al tiempo que secretan dos hormonas, el estrógeno y la progesterona. El estrógeno tiene un papel principal en el desarrollo del cuerpo femenino porque además de estimular el crecimiento de los órganos genitales exteriores e interiores, también colabora en el desarrollo de las características sexuales secundarias en la adolescencia. La progesterona por su parte, prepara al cuerpo para el desarrollo del embarazo. Conoce cómo actúan ambas hormonas y qué papel desempeña una en la otra.

Cómo funcionan el estrógeno y la progesterona

Muchos de los cambios corporales ocurren en la adolescencia y se deben al estrógeno y a la progesterona.
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Si eres una mujer que tiene ciclos menstruales, estarás familiarizada con su periodicidad que puede ser más o menos de 28 días. Tanto el estrógeno como la progesterona están involucrados. Cuando inicia tu ciclo menstrual se madura un folículo y se secretan estrógenos; al llegar al día 14 el óvulo alcanza su madurez (folículo de Graaf) y las células que la rodean proliferan para formar el cuerpo lúteo que secretará estrógenos y progesterona.

La progesterona se sintetiza por el cuerpo lúteo y la placenta durante el embarazo.
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La progesterona o P4 es una hormona importante en el ciclo menstrual y en el embarazo. Si bien se produce en el cuerpo lúteo y la placenta cuando ocurre el embarazo, también es sintetizada por el hígado y las glándulas adrenales. Esta hormona se desarrolla en tu pubertad y adolescencia y es considerada una hormona esteroidea. Complementa la acción de los estrógenos, ya que estimula el desarrollo de los pechos. Al considerarse termógena, es posible que por ello se deba el ligero aumento de temperatura que puedes presentar después de ovular y también que estés más irritable.

Las hormonas no solamente tienen que ver con los cambios físicos en la adolescencia, sino también de humor.
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Los estrógenos se sintetizan a partir del colesterol y si eres mujer tienen que ver con los cambios en tu cuerpo: desarrollo de tus órganos sexuales, la formación de grasa en pechos, glúteos y caderas, así como también ayudan a la mineralización ósea, determinan tu estatura y hacen que crezca el endometrio durante tu ciclo menstrual. Por si fuera poco, también incrementan el colesterol HDL y disminuyen el LDL, lo cual explica por qué es menor la incidencia de problemas cardíacos en mujeres.

Cómo actúan la progesterona y el estrógeno

El estrógeno ayuda a preparar al endometrio para recibir e implantar al óvulo fecundado.
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La progesterona y el estrógeno se consideran "hormonas antagonistas": mientras el estrógeno favorece la proliferación celular, la progesterona se encarga de limitarla. En términos sencillos la progesterona controla al estrógeno. Cuando ocurre tu período menstrual, el principal papel de la progesterona es detener los cambios que ocurren en el endometrio, los cuales habían sido inducidos por el estrógeno y hace que el endometrio se prepare para una futura y posible implantación del embrión.

Muchos de los cambios y posibles molestias de la menstruación se deben a las hormonas.
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Es posible que dependiendo tu ciclo menstrual notes cambios en tus pechos e incluso los notes más sensibles y esto se debe a la progesterona y al estrógeno. Gracias a la progesterona el endometrio se mantiene en su sitio y cuando bajan sus niveles, se desprende y ocurre tu menstruación.

Un efecto del exceso del estrógeno en el cuerpo puede dar origen a fibrosis en los pechos.
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Cuando hay un desbalance entre ambas hormonas hay problemas en tu cuerpo. Si la progesterona no regula al estrógeno entonces predominan los estrógenos, lo que resulta en una mayor proliferación celular que puede dar origen a fibromas, endometriosis e incluso cáncer de mama o de endometrio. Lo anterior puede ocurrir por uso de anticonceptivos, una dieta pobre en nutrientes o consumo de ciertos alimentos contaminados (pollo y carnes), exceso de estrés, hipotiroidismo o incluso por cuestiones ambientales.

Tanto la progesterona como el estrógeno ayudan a mantener al feto en el útero materno.
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Cuando el óvulo es fecundado y se produce el embarazo, el cuerpo lúteo no se degenera sino que crece y secreta tanto estrógeno como progesterona. Los niveles de ambas hormonas disminuyen hacia el final del embarazo y dan paso a la producción de otro tipo de hormonas relacionadas con el crecimiento, nacimiento y lactancia del bebé, como la relaxina y la oxitocina.