Diez cosas horribles que suceden cuando vas al gimnasio

Escrito por Belén PO
Alen-D/iStock/Getty Images

Entre compañeros indeseados, hombres insistentes y situaciones desagradables, el gimnasio puede dejar de ser una actividad placentera para convertirse en la peor pesadilla de la jornada. Algunos de estos horrores resultan graciosos. Otros, en cambio, nos hacen sentir incómodos: ver a otra persona haciendo el ridículo o, aún peor, convertirnos en los protagonistas de ese momento vergonzoso. Aquí recopilamos algunas de esas posibles situaciones horrorosas... que a más de uno le resultarán familiares.

Exceso de transpiración

Mike Watson Images/moodboard/Getty Images

Si bien es totalmente lógico y normal que en un ámbito deportivo nos crucemos con gente sudada, siempre llaman la atención quienes transpiran de manera excesiva. Estos sujetos –comúnmente víctimas de un desorden hormonal– suelen padecer el rechazo por parte de sus compañeros de gimnasio, quienes prefieren mantenerse alejados de ellos. A su vez, deben soportar que los demás eviten hacer uso de las instalaciones que ellos acaban de utilizar.

Relacionado: Comidas que te harán subir de peso

El charlatán

Minerva Studio/iStock/Getty Images

El gimnasio se ha convertido en un nuevo ámbito social, ya sea para encontrar pareja como para hacer nuevos amigos. Existen quienes intercambian algunas palabras. Otros que suelen conversar un poco más. Pero los hay más peligrosos: gente que acude al gimnasio exclusivamente para ejercitar el habla. Estos últimos se caracterizan por pasar horas en el gimnasio sin levantar ni una pesa, entablar conversaciones con cualquiera y regresar a casa sin haber transpirado ni una gota de sudor.

Relacionado: Los hábitos alimenticios que te están haciendo engordar

Descoordinación de extremidades

Image Source Pink/Image Source/Getty Images

No es fácil seguir el ritmo del instructor de gimnasia sin equivocarse. Pero entre cometer algunos errores y hacer un papelón hay mucha diferencia. Para quien lo ve desde afuera, nada llama más la atención que una persona que no logra coordinar sus movimientos y desentona con el resto del grupo. Así que ya sabes: si no quieres ganarte el mote de "torpe" de parte de tus compañeros de gimnasia, la próxima vez haz tu mejor esfuerzo.

Relacionado: Las canciones más intensas para ejercitarte (que quizás no conozcas)

Los nuevos

zaew28/iStock/Getty Images

Todos alguna vez fuimos el alumno nuevo de una clase de gimnasia. A este hecho de ser "el nuevo" –el intruso en un grupo social ya conformado– se suma la presión por no cometer papelones. Pero, por suerte, esto sólo es cuestión de tiempo: de a poco, el nuevo se integra al grupo. La clave para lograrlo es dejar de lado la timidez y atreverse a interactuar.

Relacionado: 10 flexiones distintas para tener un cuerpo más fuerte

Prendas rotas

jupiter55/iStock/Getty Images

Un paso de más, un estirón indebido o una caída producida por un movimiento torpe pueden derivar en la rotura de la costura de alguna prenda. A veces, ésta es fácil de camuflar, y entonces es posible continuar con la rutina de gimnasia. Pero si el descosido deja expuestas justamente aquellas partes que buscamos reducir por medio de la actividad física, lo mejor es retirarse con disimulo antes de que alguno se dé cuenta.

Relacionado: Alimentos para evitar la fatiga muscular

La señora que vende

IT Stock/Polka Dot/Getty Images

Las ventas por catálogo generan ingresos extra sin la necesidad de invertir jornadas laborales enteras. Siempre hay alguna amiga o un familiar a quien ofrecer los productos, que pueden ser cosméticos, indumentaria o elementos de cocina, entre otros rubros. Pero a veces es preciso expandir el círculo de clientes, y es entonces cuando vale todo. En el momento menos pensado, en el medio de una clase o durante alguna charla espóntanea, suele aparece una mujer con su catálogo, decidida a ofrecer y vender sus productos. Hasta aquí, la situación no constituye un problema. El inconveniente surge cuando –ante la negativa de los posibles clientes– la vendedora insiste hasta el hartazgo. Conclusión: la próxima vez es mejor salir corriendo a tiempo.

Relacionado: Los 5 ejercicios más sobrevalorados

¿Puedo tomar de tu botella?

Andrejs Pidjass/Hemera/Getty Images

La confianza que se genera luego de varios meses de compartir una clase de gimnasia no implica que sea lícito beber de la botella del compañero. El exceso de ejercicio puede hacernos transpirar un poco de más, y todos esos fluidos ir a parar a la botella ajena. De modo que, si hemos olvidado nuestra bebida, es mejor correr hasta el kiosco a rehidratarnos.

Relacionado: 20 mitos sobre el acondicionamiento físico

El conquistador

Medioimages/Photodisc/Photodisc/Getty Images

Pariente lejano del charlatán, el conquistador se caracteriza por intentar seducir a toda joven que ose poner un pie en el gimnasio. Deambula por el lugar especialmente en horario de la tarde, cuando la concurrencia es mayor. No importa si la mujer está concentrada en su ejercicio, si se acercó al local sólo para hacer una averiguación, o si se trata de una profesora: el conquistador, allí donde vea una mano de dama sin anillo de casamiento, intentará desplegar sus encantos.

Relacionado: Las mejores comidas para después del ejercicio

Sin profesor

Mike Watson Images/moodboard/Getty Images

Sin dudas, lo peor –y, al mismo tiempo, lo mejor– que puede ocurrir es que el profesor falte sin avisar. Quienes suelen ver el vaso medio lleno celebrarán la ausencia y agradecerán ese tiempo libre extra inesperado. Los pesimistas –o los fanáticos del deporte– protestarán por no poder tomar su clase de gimnasia. De cualquier modo, mentalizarse para asistir a la clase y terminar volviendo más temprano a casa de manera inesperada puede ser un fastidio.

Relacionado: 13 maneras de quemar grasa más rápido

Las flatulencias

nattapatt/iStock/Getty Images

Practicar deportes implica que el cuerpo realice movimientos a los que no está acostumbrado. Y algunos movimientos producen tanta relajación que pueden hacer que perdamos el control sobre el resto del cuerpo. En estas situaciones, es factible que surjan hechos desafortunados como las flatulencias. A veces es posible disimularlas, mientras que otras veces el papelón es inevitable... Y una reacción muy común es abandonar el gimnasio para no regresar nunca jamás. De modo que, si no estamos seguros de poder controlar nuestro organismo, lo mejor es no ingerir ningún alimento que propicie este tipo de papelones.

Relacionado: Secretos que las personas delgadas no quieren que sepas