Cómo derretir queso cheddar fuerte para salsas

Escrito por Susan Brassard | Traducido por Lautaro Rubertone
Ralla tu queso antes de derretirlo para una salsa de queso suave.
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El queso cheddar es medianamente duro, de color amarillo a blanco suave con un sabor fuerte que varía según el tiempo que tenga el queso. Nombrado por su ciudad de origen en la villa sureña de Cheddar, en los estados Unidos el queso cheddar se hace de leche de vaca pasteurizada para cumplir con los requisitos de salud de la Administración de Drogas y Comida. Con la excepción de la "comida de queso" u otros productos procesados de queso, puede ser un desafío derretir este queso. Para una salsa suave de queso cheddar, primero crea una salsa blanca, o bechamel y luego agrega el queso rallado; usa una cacerola de fondo grueso para evitar que se queme.

Pon el bloque de queso cheddar en el congelador por 20 minutos. El mismo será más fácil de rebanar cuando esté frío.

Saca el queso del congelador y raya la porción de la receta en una hoja de papel encerado. Cubre el queso rayado con una envoltura de plástico y déjalo estar hasta que tome temperatura ambiente.

Derrite la manteca en una pequeña sartén a fuego medio

Incorpora la harina y mezcla bien.

Agrega leche a la mezcla y continúa revolviendo hasta que la salsa blanca comience a espesar.

Saca la sartén del fuego y gradualmente revuelve el queso en la misma con una cuchara de madera.

Revuelve los condimentos según indique la receta o acorde a tu gusto personal y sírvela tibia.

Consejo

Espolvorea una pequeña cantidad de vino blanco o de jugo de limón sobre el queso cheddar para evitar que se vuelva fibroso al calentarlo.

La crema ayudará tanto como una leche entera o mitad y mirada para enriquecer la salsa.

Cocinar la salsa de queso cheddar de más puede causar que el mismo se vuelva fibroso y sea difícil de comer.