¿Cuáles son los síntomas de una crisis nerviosa?

Escrito por Helena Closa ; August 28, 2018

La sensación de agobio o de haber llegado a un límite físico y emocional para hacer frente a las tensiones y presiones de la vida se conoce como una crisis nerviosa. Lo que distingue a esta del estrés que la mayoría de las personas sienten de vez en cuando es que estos sentimientos impiden el funcionamiento normal de una persona.

El concepto de crisis nerviosa se usa comúnmente por la gente, sin embargo, los profesionales de la salud mental tienden a categorizar los síntomas de las crisis en trastornos, ya sean de ansiedad, depresivos o adaptativos, en función de los criterios clínicos establecidos en el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM–5), que es el manual diagnóstico de referencia en este campo.

Los síntomas de las crisis nerviosas abarcan tres aspectos: emocionales, conductuales y físicos. Además, las causas suelen ser variadas e incluir varios factores, combinando diferentes variables en función de cada persona. Es por eso que, en general, hay que tener en cuenta los antecedentes médicos y familiares de cada individuo, así como sus rasgos de personalidad y las circunstancias de su vida.

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¿Qué causa una crisis nerviosa?

Si bien las razones son diferentes para cada persona suele darse una interacción entre tres factores comunes que causan que las personas tengan crisis nerviosas: la fuerza emocional de una persona, la predisposición genética y un evento externo que actúa como un disparador para la crisis.

Los catalizadores incluyen eventos importantes de la vida como un divorcio, ser despedido, convertirse en padre, o la muerte de un ser querido, pero las crisis también pueden resultar en la culminación de varias presiones menores que se experimentan en la vida cotidiana.

Síntomas de una crisis nerviosa

Por lo general, los síntomas emocionales de las personas que experimentan una crisis nerviosa incluyen sentimientos de ansiedad, desesperanza y depresión. Cuando las crisis se exacerban, resultan en sentimientos de incompetencia e incapacidad para hacer frente a los retos más básicos de la vida diaria.

Las personas que pasan por una crisis pueden sentirse superadas por sensaciones de miedo, pánico, irritabilidad y enojo. Muchos tienden a alejarse de sus seres queridos y a sufrir anhedonia, que es la pérdida de placer por las cosas que normalmente se disfrutan, incluyendo una pérdida de la libido, y que es uno de los síntomas principales del trastorno depresivo.

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En cuanto a los síntomas conductuales, el comportamiento de una persona puede dar una indicación de lo bien que está lidiando con el estrés. Las personas que evitan compromisos sociales, pierden citas, llaman enfermos al trabajo durante varios días seguidos, o simplemente no parecen estar en su estado habitual, pueden estar experimentando una crisis nerviosa. Además, hay personas que descuidan su higiene personal.

Estos comportamientos tienen que ver con las determinadas conductas típicas de respuesta al estrés, como son la conducta de evitación y la respuesta de huida. La primera consiste en evitar los estímulos no deseados o generadores de ansiedad; la segunda se refiere a una respuesta adaptativa basada en el instinto, por la cual el cuerpo reacciona huyendo del estímulo que potencialmente puede dañarlo o que siente como una amenaza. Otros signos de comportamiento incluyen dificultad para concentrarse, hablar menos, así como llorar fácilmente y de forma inesperada.

Los síntomas físicos de un ataque de nervios pueden manifestarse a través de una serie de síntomas físicos como la pérdida de apetito, el cansancio y el insomnio. El malestar estomacal, mareo, irregularidad cardíaca, temblores, sudoración y dolor muscular son también síntomas. Algunas personas desarrollan respuestas psicosomáticas y se ponen físicamente enfermas con un resfriado, por ejemplo, mientras que para otras las crisis desencadenan problemas de salud pre-existentes como el síndrome del intestino irritable, úlceras, migrañas y eczema.

Ataques de pánico

Los ataques de pánico o crisis de angustia son episodios puntuales donde se experimentan síntomas desagradables con mucha intensidad. Estos ataques se pueden dar en el contexto de una crisis nerviosa, así como en trastornos depresivos o dentro de otros trastornos de ansiedad, como la agorafobia.

Se caracterizan por durar unos cuantos minutos, durante los que la persona siente un miedo intenso acompañado de sensaciones físicas como palpitaciones, mareos, sudoración o adormecimiento, en los cuales aparecen pensamientos catastróficos como la sensación inminente que uno va a morir. Aunque su vida no corre peligro, la persona que la sufre siente tanto temor que acaba siendo trasladada al hospital.

Si sufres ataques de pánico o crees que puedes estar atravesando una crisis nerviosa, es necesario que acudas a un profesional de la salud mental, bien sea un psiquiatra o un psicólogo clínico, para que evalúe tu situación y te recomiende el tratamiento más adecuado para aliviar tus síntomas.

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ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.

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