Cómo utilizar bombillas de luz infrarroja lejana

Escrito por Stephanie Ellen

Una lámpara infrarroja puede aliviar dolores musculares, lesiones de tejidos blandos, dolor de espalda, dolor de gota y migrañas. Las ondas de estas lámparas son parte del espectro de la luz, menos las ondas ultravioleta. Las ondas infrarrojas emitidas por la lámpara penetran hasta 3 pulgadas y media (8,9 cm) en tu cuerpo, estimulando la circulación y produciendo ondas suaves y templadas sobre el área. La lámpara infrarroja, también llamada "lámpara del milagro" o "lámpara curativa", requiere una bombilla especial para funcionar.

Pon la bombilla infrarroja en la lámpara. La lámpara debe estar especialmente diseñada para las bombillas infrarrojas. Busca la placa mineral detrás del ensamblaje de la bombilla. Comprueba las instrucciones de fábrica para asegurarte de que la lámpara es la adecuada.

Pon la bombilla a aproximadamente 12 pulgadas (30,5 cm) de tu piel. Las bombillas pueden diferir en la intensidad y la placa de cerámica se añade a esta intensidad. Siempre debes controlar las instrucciones provenientes de fábrica para asegurarte de que la lámpara no está demasiado cerca de tu piel.

Enciende la lámpara y dale calor a tu piel por 60 minutos como máximo. Será menor el tiempo de exposición si tu lámpara es de alta intensidad.

Consejo

Si tienes piel sensible, serás más susceptible a las quemaduras. Comienza por exponer tu piel por 30 minutos a la distancia máxima recomendada por los fabricantes: normalmente ésta es de 14 pulgadas (35,5 cm) para la mayoría de las bombillas.

Advertencias

Si tu piel comienza a tornarse púrpura, es posible que sea un signo de que estás sobreexponiendo tu piel. Apaga la lámpara y controla que tu piel no esté rojiza. Si lo está, deja de utilizarla. No utilices una bombilla infrarroja si tienes problemas de salud crónicos como hipertensión. En caso de querer utilizarla consulta a tu médico.