Cómo tratar y cubrir una quemadura

Escrito por Aubrey Bailey
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Las quemaduras varían en gravedad desde el primer hasta el tercer grado, en base al alcance del daño que ocurra. Las de primer grado no rompen la piel pero causan enrojecimiento y dolor. Las de segundo grado penetran la segunda capa de la piel, provocando enrojecimiento severo, manchas cutáneas y dolor. Las ampollas pueden desarrollarse en las quemaduras de primer y segundo grado. Las de tercer grado son consideradas emergencia médica. Éstas ennegrecen la piel y a menudo están acompañadas de otros cuadros como la inhalación de humo. Los huesos y músculos subyacentes pueden quedar expuestos y el riesgo de infección es alto. Las quemaduras menores se pueden tratar en casa.

Enjuaga el área quemada con agua a temperatura ambiente. No apliques hielo ni viertas agua fría sobre la misma porque esto provocaría un daño mayor a los tejidos afectados. Seca la zona con una gasa estéril sin frotarla.

Aplica una gasa estéril no adhesiva sobre la herida. Utiliza un rollo de gasa para fijarla en su lugar, envolviéndola al rededor del área lastimada y asegurándola con cinta quirúrgica.

Cambia el vendaje a diario. No uses ungüentos, el riesgo de infección se incrementa al quedar las bacterias "atrapadas" en la herida. Deja las ampollas intactas, éstas actúan como una barrera que protege la piel que se está sanando bajo las mismas. Cuando la lesión no esté abierta ni drenándose, utiliza un vendaje adhesivo para protegerla hasta que la sensibilidad de la piel haya mejorado.

Toma medicamentos antiinflamatorios según las instrucciones de dosificación hasta que el dolor y la hinchazón hayan desaparecido.

Advertencias

Busca atención médica de inmediato para quemaduras de tercer grado y otras de menor grado que cubran grandes áreas del cuerpo.