Cómo tratar un virus estomacal de 24 horas

Escrito por Julie Webb Kelley
Mujer con dolor de estómago.
Jupiterimages/Polka Dot/Getty Images

Todo el mundo ha tenido una gripe estomacal. También conocida como gastroenteritis, es la irritación del estómago y de los intestinos acompañada de diarrea, vómitos y fiebre. Aunque los vómitos y la fiebre no están presentes en todos los casos, la diarrea forma siempre parte de la ecuación. Suele desaparecer en unos pocos días, de ahí su nombre de "virus estomacal de 24 horas". Sin embargo, hay algunas cosas que puedes hacer para calmar el momento.

Tratamiento de la gastroenteritis

Mujer sintiéndose enferma.
David De Lossy/Photodisc/Getty Images

Deja de comer. Permitir que tu tracto digestivo descanse es la clave para poder sobreponerte más rápido de la gastroenteritis. Si sigues introduciendo alimentos en un tracto digestivo con vómitos y diarrea, entonces lo que estás haciendo es esforzar el recubrimiento del mismo una y otra vez, y prolongar la enfermedad. Evita todo tipo de comidas sólidas; éstas incluyen la sopa de pollo con fideos de la abuelita y las galletas saladas. No cedas ante los viejos cuentos y no alimentes un intestino irritado. Lo creas o no, puedes pasar sin comida durante algún tiempo.

Vaso de agua.
Jupiterimages/Polka Dot/Getty Images

Bebe líquidos claros a sorbos o chupa trozos de hielo cuando seas capaz. La clave aquí son las pequeñas cantidades. Las grandes cantidades de agua irritarán el recubrimiento del estómago. El agua corriente tarda más en ser absorbida durante la enfermedad, a diferencia del agua que tiene algo de azúcar y minerales. Sin embargo, demasiado azúcar empeorará la diarrea. Abstente de beber gaseosas, Kool-aid (que contiene colorantes que irritan el recubrimiento del estómago) y zumos. El tratamiento de Pedialyte y las fórmulas de rehidratación similares son las mejores opciones. Tienen agua con suficiente azúcar y ciertos minerales. El azúcar te proporcionará energía y los minerales ayudarán al cuerpo a absorber mejor el agua.

Niño enfermo bebiendo agua.
George Doyle/Stockbyte/Getty Images

Dales a los bebés y a los niños fórmulas de rehidratación que estén pensadas para ellos. Los niños pueden deshidratarse mucho más rápido que los adultos. Es importante sustituir los fluidos y electrolitos perdidos tan pronto como sea posible. Esto no significa forzar los fluidos en los niños y en los bebés pero, de nuevo, tan pronto como el niño pueda tolerarlo debe comenzar con pequeñas cantidades de tratamiento Pedialyte o probar con trozos de hielo diminutos. No los fuerces a tomar comidas sólidas, a estas alturas la hidratación es más importante que la nutrición.

Vuelve a introducir lentamente comidas después de que hayan parado los vómitos. Comienza con comidas blandas y fáciles de digerir de la dieta BRAT, las siglas en inglés de: caldo, plátanos, arroz, manzanas y pan tostado. Evita todos los productos lácteos, la cafeína y el alcohol hasta que no hayas alcanzado la completa recuperación.

Descansa. No levantarse no es siempre fácil cuando tu estómago te tiene entrando y saliendo del baño con vómitos y diarrea. Pero el descanso es importante porque disminuye la demanda de energía en tu cuerpo, permitiendo que utilices todas sus reservas para batallar contra el virus y aliviar el tracto gastrointestinal. Por dentro, tu cuerpo está matando los virus, formando glóbulos rojos y blancos nuevos y restableciendo el tejido digestivo dañado; en este momento no necesita gastar energía en otra cosa que no sea esa. Escucha música, lee un libro o mira películas; simplemente permanece en el sofá o en la cama tanto como sea posible.

Consejo

Llama al médico ante cualquier preocupación que tengas sobre los síntomas de gastroenteritis de tu hijo.