Cómo tratar la limerencia

Escrito por Lindsey Robinson Sanchez
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El término limerencia, acuñado en 1977 por la psicóloga Dorothy Tennov, describe un amor obsesivo y doloroso con las características físicas de angustia -es decir, dolores en el pecho- junto con los pensamientos intrusivos acerca del objeto de tu limerencia y un enorme deseo de reciprocidad. Si tus sentimientos son correspondidos, no padeces limerencia. La limerencia es, por definición, unilateral. Hay dos maneras de superarla: mediante la reciprocidad o la separación. Dado que no puedes obligar a alguien a corresponder tus sentimientos, tu mejor curso de acción es limitar tu interacción con el objeto de tu limerencia y encontrar formas saludables para reorientar tu energía.

Tratamiento de la limerencia

Suspende tus interacciones con el objeto de tu limerencia. El hecho de romper con las conexiones físicas deriva en una independencia emocional, y el acto de la separación en sí te ayuda a darte cuenta de que tienes cierto control sobre tu estado de limerencia.

Analiza cualquier acto de bondad o amabilidad de parte del objeto de tu limerencia, y recuerda que esas acciones no son signos de reciprocidad. Una persona con limerencia confía en que el objeto de su limerencia eventualmente "volverá". Una vez que aprendas a no depender de esa esperanza, puedes avanzar hacia una recuperación.

Distráete de cualquier pensamiento intrusivo por medio de pasatiempos, trabajo o enriquecimiento educativo. Puedes descubrir que el aprovechamiento de la energía que anteriormente ponías en tu limerencia te conduce al éxito en otra área de tu vida; lo que, a su vez, reduce tu sensación de inestabilidad emocional y baja autoestima, los cuales pueden alimentar sentimientos de limerencia.

Haz una lista de las características desagradables del objeto de tu limerencia. Este ejercicio no tiene la intención de demonizarlo; en cambio, es importante que lo veas como una persona común, con defectos, para reforzar la idea de que no necesariamente te hará feliz o te dará satisfacciones tener una relación con esa persona.

Crea una lista de las cualidades que ves en ti y consideras que tu pareja debería valorar. El quid de la limerencia es la falta de reciprocidad, y si aprendes a valorar tus propias fortalezas, tendrás menos probabilidades de desarrollar un vínculo emocional con alguien que no reconozca y admire dichos puntos fuertes.

Habla acerca de tu limerencia con amigos o familiares que te apoyen. Explayarte sobre tus sentimientos con alguien que no sea el objeto de tu limerencia te ayuda a ponerlos en perspectiva y sentirte menos aislado emocionalmente. Puede haber momentos en que la intensidad de tu limerencia parezca abrumadora, y contar con un grupo de apoyo que apoye tus sentimientos disminuirá la presión sobre ti.

Advertencias

Consulta a un terapeuta profesional inmediatamente si tienes pensamientos acerca de hacerte algún daño a tí mismo o a los demás. Como resultado de investigaciones y encuestas informales, Dorothy Tennov estimó que alrededor del 11 por ciento de las personas que sufren de limerencia han intentado suicidarse.