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Cómo tratar la adenitis mesentérica

Escrito por Matias Cohen | Fecha actualizada August 31, 2018

Los dolores abdominales pueden ser muy diversos, ya que tienen múltiples procedencias y causantes. Uno de ellos es generado por la adenitis mesentérica, una inflamación de los ganglios linfáticos en el tejido que rodea los intestinos.

También llamada linfadenitis mesentérica, este trastorno es consecuencia de una infección intestinal. Es causada por una infección bacterial, por virus o parásitos.

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Las infecciones estomacales o intestinales de origen viral determinan la causa más frecuente de adenitis mesentérica y afecta principalmente a niños y adolescentes, según señala el Cancer Care of Western New York.

Los ganglios linfáticos forman parte del sistema inmunitario y su función es ayudar a eliminar el tejido infeccioso y dañado de una zona infectada. Ante una infección cercana, los ganglios linfáticos se inflaman.

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Síntomas de la adenitis mesentérica

Los síntomas de la linfadenitis mesentérica pueden ser localizados o más extensos en la zona abdominal, dependiendo del grado de la patología, por lo que, en ocasiones, puede confundirse con otras dolencias. Por esta razón, es recomendable la visita al médico para confirmar el diagnóstico.

Los síntomas principales son:

  • Dolor abdominal, que suele focalizarse en el lado derecho inferior, aunque puede extenderse.
  • Dolor al palpar el abdomen.
  • Fiebre.
  • Náuseas y vómitos.
  • Diarrea.
  • Malestar general.
  • Fatiga.
  • Inapetencia.

Los dolores que presenta este trastorno suelen ser continuos, con agudizaciones momentáneas, lo que lo diferencia de otros malestares, como cólicos renales o gastroenteritis, en donde los malestares tienen más intermitencias.

Ante la presencia de los malestares descritos, el médico podrá ordenar exámenes de sangre o un estudio de materia fecal para analizar la presencia de bacterias, virus o parásitos que causen la adenitis mesentérica. Además, para confirmar el diagnóstico, se podrá solicitar un ultrasonido o una tomografía axial computada, que muestran algún tipo de inflamación en los intestinos.

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Factores de riesgo

Existen ciertos factores que son predominantes a la hora de padecer esta patología. Por lo general, afecta a niños, adolescentes y mayores de 65 años. Pero, además, existen riesgos en la vida cotidiana, como pueden ser:

  • Estar expuesto a bacterias, virus, o parásitos que causan infecciones. 
  • Beber agua contaminada.
  • Ingerir alimentos contaminados, carnes mal cocinadas, especialmente la de cerdo.
  • Consumir leche no pasteurizada.

Es por esta razón que las medidas preventivas que evitarán la aparición de linfadenitis mesentérica serán realizar acciones totalmente opuestas a los factores de riesgo, es decir:

  • Lavarse las manos con agua y jabón. Adoptar este hábito después de usar el baño, cambiarle el pañal a un niño, toser, estornudar y, fundamentalmente, antes de preparar alimentos y de comer. También es recomendable limpiar la zona previamente a preparar la comida.
  • Cocinar bien las carnes. Si bien los gustos pueden variar entre una persona y otra en cuanto al grado de cocción de la carne, se ha comprobado que una cocción incompleta no elimina bacterias y puede generar diversas enfermedades. Por eso, deben estar bien cocidas. Incluyendo carnes de vaca, pollo, pescado, cerdo o pavo.
  • Consumir agua potable. Aguas no potabilizadas son un caldo de cultivo para bacterias.
  • Consumir leche procesada. Verificar que las leches sean pasteurizadas. La leche cruda es también un hábitat de las bacterias.

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¿Cómo tratar la adenitis mesentérica?

Por lo general, este trastorno no suele revestir ningún tipo de gravedad, por lo que los síntomas pueden desaparecer solos al cabo de algunos días o semanas.

Si bien no tiene un tratamiento específico, se puede ayudar a su recuperación con fármacos que ataquen los síntomas. Por esto, el médico podrá indicar antiinflamatorios y analgésicos, como el ibuprofeno, tanto para disminuir la intensidad del dolor como para bajar la fiebre.

En tanto, cuando las causas se deban a una bacteria, el médico prescribirá un tratamiento antibiótico, acompañado de los medicamentos paliativos.

Además del tratamiento farmacológico, se recomienda un buen descanso hasta que los síntomas den tregua y, además, no olvidarse de beber buena cantidad de líquidos (preferentemente agua).

Sólo en unos pocos casos, este malestar puede causar algunas complicaciones que es necesario tener bajo la lupa. Por eso, repetir la consulta al médico si:

  • Los síntomas no desaparecen o se intensifican luego de unos días.
  • La frecuencia al ir a orinar disminuye drásticamente.
  • Excesiva sed.
  • Color pálido en la piel, cansancio extremo o sudor excesivo.
  • Inflamación anormal en la zona abdominal.

En contadas ocasiones la causa de la inflamación de los ganglios puede estar dada por una infección bacteriana grave que, de no tratarse, puede extenderse al torrente sanguíneo y provocar septicemia, una infección potencialmente mortal.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.