Cómo tratar el síndrome de Gilbert

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Cómo tratar el síndrome de Gilbert. Si te han diagnosticado el síndrome de Gilbert, lo más importante que necesitas saber es que es un trastorno hepático leve que no suele causar complicaciones graves. El problema radica en la incapacidad del hígado para procesar adecuadamente la bilirrubina, lo cual provoca episodios de ictericia. Del 3 al 10% de las personas en los EE.UU. padecen el síndrome de Gilbert, y la sufren más cantidad de hombres que mujeres.

Comprende que el síndrome de Gilbert es tan leve que normalmente no necesita un tratamiento médico. Hasta la ictericia, que resulta de esta condición, es generalmente inofensiva, y por lo tanto, tampoco requiere un tratamiento médico, y tiende a desaparecer por sí misma.

Consulta a tu médico si la ictericia te causa molestias. Te puede prescribir fenobarbital, el cual es un medicamento barbitúrico que reduce los niveles de concentración de la bilirrubina, y por consiguiente, se va a disminuir la ictericia.

Aprende a manejar las situaciones que tienden a hacer que tus niveles de bilirrubina se eleven, como el estrés emocional y las enfermedades infecciosas. Toma las medidas necesarias para evitar contraer resfríos y gripe. Infórmate sobre cómo manejar el estrés.

Sigue una dieta saludable, comiendo más vegetales crudos de hojas verdes, granos enteros, frutas, nueces y semillas, remolacha, lecitina de alcachofa, y la cúrcuma, todos los alimentos que son saludables para el funcionamiento del hígado.

Come porciones pequeñas y regulares de comida en lugar de porciones grandes con menor frecuencia. Trata de no saltarte ninguna comida.

Bebe 8 vasos de agua todos los días.

Consejo

La descomposición de los glóbulos rojos viejos de la sangre producen la bilirrubina. El hígado elimina la bilirrubina de la sangre y químicamente la transforma en una composición que luego se excreta en la bilis. Luego la bilis digiere los alimentos.

Advertencias

No bebas demasiado alcohol y evita las drogas tóxicas para el hígado. Trata de evitar comer alimentos que tengan alto contenido graso, fritados o procesados. Evita el café, el té, los refrescos y la margarina que tengan grasas saturadas hidrogenadas.