Cómo secar las pieles de los animales

Escrito por Skip Shelton
Las pieles de animales secas se pueden usar para fabricar gorras y guantes abrigados.
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Las pieles de animales hacen grandes trofeos, se pueden vender para hacer dinero extra y se pueden usar para hacer ropa caliente y confortable. Cuando se prepara la piel para el curtido, o cuando simplemente se cura para su uso, lo más importante es asegurarse de que todo residuo de carne grasa se ​​separe de la piel para reducir la probabilidad de que se vuelva rancia. El tiempo necesario para preparar la piel se determina tanto por su tamaño como por su grosor, así como también por la humedad y la temperatura del aire.

Preparación de la piel de un animal para secarla

Remueve cualquier tejido muscular y grasa del interior de la piel.
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Remueve cualquier tejido muscular y grasa del interior de la piel. Cuando raspes el tejido y la grasa de la piel, asegúrate de no rasgar, romper o adelgazar excesivamente las áreas, lo cual dificultará su estiramiento y además ocasiona daños al hacerlo.

El número de clavos a utilizar está determinado por el tamaño y forma de la piel.
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Engrapa o clava la piel, pelaje o vello hacia abajo, en un tablero mayor que la piel. Comienza con una esquina, y estira y tensa la piel al ir colocando las grapas o clavos a través de ella. Su tamaño y forma determinan el número de grapas o clavos que se requieren. Coloca el tablero en una superficie plana.

Cubre toda la piel con una capa de sal.
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Vierte una capa de 0.32 cm (1/8 pulgada) de sal sobre la piel para que absorba la humedad. Debes cubrirla completamente. Si alguna de las áreas comienza a tener humedad durante este proceso, vierte más sal sobre ellas.

Revisa periódicamente la piel durante el proceso de secado.
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Agrega sal a las áreas que comiencen a tener humedad al continuar con el secado de la piel. No quites la sal vieja hasta que la piel se seque completamente. Verifica la piel dos veces al día por la primera semana, y continúa revisando la piel una vez al día por el tiempo que falte.

Retira la sal de la piel.
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Retira la sal cuando creas que la piel está seca. Vierte la sal floja de la piel y raspa ligeramente la sal restante de su superficie. Si es necesario, repite el proceso.

Consejo

El típico intervalo de tiempo en el secado es de pocos días para pieles pequeñas y varias semanas para pieles grandes y gruesas.

Lo mejor es secar la piel en un ambiente estable. El secado de la piel en el exterior puede exponerla al rocío, las fluctuaciones de temperatura y a daños por animales de carroña.

Para las pieles que desees curtir, debes estirarlas cada día durante los primeros tres días para obtener resultados óptimos. Para ello será necesario que retires la sal vieja y adiciones sal nueva cada día.