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¿Cómo se contagia la culebrilla?

Escrito por Roscelys Cumana | Fecha actualizada September 18, 2018

La culebrilla o herpes zóster se caracteriza por una erupción de ampollas dolorosas, la cual es causada por el virus varicela zóster, también conocido como herpes zóster, el mismo virus causante de la varicela. Si bien la exposición a la varicela crea inmunidad al virus, la infección original a menudo se repliega en tu sistema nervioso, donde luego de varias años de letargia, puede reagudizarse y dar un cuadro de culebrilla. Por lo tanto, si has tenido varicela, puedes sufrir culebrilla en cualquier momento posterior de tu vida.

¿La culebrilla es contagiosa?

El virus de la varicela o virus del herpes zóster es parte de una familia de virus del herpes, que también comprenden los virus que provocan el herpes labial y el herpes genital. Sin embargo, el virus que provoca varicela y el herpes zóster o culebrilla no es el mismo que provoca herpes labial o herpes genital.

El virus herpes zóster es muy contagioso, y se transmite fácilmente desde las personas infectadas a aquellas que no han desarrollado inmunidad contra él. Si bien la culebrilla no contagiosa, las ampollas que se forman de la infección, contienen el virus que pueden contagiarte la varicela, posteriormente el virus permanecerá latente en tu organismo y ante procesos que debiliten tu sistema inmunológico, puede aparecer las lesiones en piel.

Una persona con un caso de varicela activa puede transmitir el virus mediante la tos y los estornudos, así como también a través del contacto con las ampollas. Estos enfermos transmiten el virus más comúnmente a través del contacto directo con la erupción. La exposición a la varicela o la culebrilla puede llevar a un caso de varicela. La culebrilla, si bien es causada por el mismo virus, normalmente es una consecuencia mucho más tardía de la exposición.

¿Que me puede desencadenar una culebrilla?

Cualquier persona que ha estado expuesta al virus herpes zoster está en riesgo de desarrollar culebrilla. Si bien los mecanismos no son completamente conocidos, los factores de riesgo más comunes son la edad y la inmunodeficiencia. Otros factores de riesgo son el estrés psicológico, la exposición a la radicación UV y la enfermedad aguda.

¿Cuáles son los síntomas de la culebrilla?

Si bien la culebrilla puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, es más común en el torso. Extendiéndose alrededor del mismo. Algunas personas llegan a pensar que al cerrarse el círculo, la enfermedad es mortal, cosa que no sucederá pues ella sigue el patrón de los nervios intercostales, donde el virus del herpes suele depositarse y aguardar.

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La enfermedad no es mortal, pero es muy dolorosa. En sus fases iniciales, la persona puede sentir ardor y dolor en el área, mucho antes de que aparezcan las lesiones en piel visibles, como lo son la presencia de un sarpullido o lesiones tipo ampollas llenas de liquido. Posteriormente esas ampollas se abren y rompen y forman costras muy pruriginosas.

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En ocasiones puede haber fiebre, dolor de cabeza, sensibilidad a luz y limitación funcional, dependiendo de la zona afectada.

No amerita exámenes especiales, normalmente los médicos pueden diagnósticarla al ver las lesiones características y con la clínica que presenta el paciente. Sin embargo, puede tomarse una muestra de tejido para identificar el virus. El antecedente de haber padecido de varicela también es importante a la hora de hacer el diagnóstico.

¿Que tratamiento puedo seguir?

La culebrilla no tiene un tratamiento específico. El tratamiento con antiretrovirales como el aciclovir o valaciclovir ayudan a reducir el tiempo de la enfermedad y las complicaciones posteriores, pero no proporcionan una cura de la misma. Por lo doloroso de la enfermedad puedes ameritar analgésicos opioides, derivados de la morfina, parches de lidocaina, antidepresivos, y gapapentina que modula el dolor derivado de las afectación nerviosa del virus.

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La culebrilla dura entre dos a seis semanas. Aunque la mayoría de las personas pueden contraerla una sola vez en su vida, algunas pueden repetir. Consulta a tu médico ante la aparición de los síntomas.

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¿Se puede prevenir la culebrilla?

La vacuna contra la varicela está disponible dentro del esquema de vacunación infantil, de casi todos los países a nivel mundial. Aunque no elimina del todo las posibilidades de padecer la varicela, si reduce drásticamente sus posibilidades. Puede administrarse en adultos que no han tenido varicela.

También existen dos vacunas aprobadas contra el herpes zóster. En 2008, la FDA (Administración de Drogas y Alimentos) aprobó la vacuna contra la culebrilla Zostavax® y el CDC (Centro de Control de Enfermedades) recomienda su aplicación para todas las personas mayores de 60 años, tiene una duración de hasta 05 años y se da en dos dosis. La vacuna no es 100% efectiva, pero aún en los casos donde no previene la culebrilla, puede reducir la severidad del brote. En 2017 salió al mercado otra vacuna, recomendada a partir de los 50 años, Shingrix®. Se da en una dosis única y también tiene una efectividad de hasta cinco años.

¿Qué secuelas me puede dejar la culebrilla?

Las complicaciones del herpes zóster pueden ser:

  • Neuralgia posherpética. En algunas personas, el dolor de la culebrilla o herpes zóster puede serguir mucho tiempo después de la desaparición de las ampollas. Esta enfermedad es conocida como «neuralgia posherpética» y aparece cuando las fibras nerviosas dañadas, por las cuales el virus llega a la piel, permanecen enviando señales de dolor al sistema nervioso central dentro del cerebro.
  • Pérdida de la visión. El herpes zóster en el ojo o alrededor de este (herpes zóster oftálmico) puede causar infecciones oculares que pueden provocar la pérdida de la visión.
  • Problemas neurológicos. Según qué nervios que se afecten, el virus del herpes zóster puede causar una inflamación del cerebro (encefalitis), parálisis facial o problemas auditivos o del equilibrio.
  • Infecciones de la piel. Si las ampollas del zóster no se tratan correctamente, pueden infectarse y creas complicaciones a nivel de la piel. 

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud