Cómo relajar tus pies cansados y doloridos después de un día largo

Escrito por Ruth Nix
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El dolor de pies es causado por una variedad de problemas, a veces crónicos y otras inesperados. No importa tu edad, es normal que tus pies se sientan doloridos y cansados después de un día difícil o ajetreado. Afortunadamente, una vez que estás en casa, hay maneras de tratar el dolor y el agotamiento.

Remojo en agua templada

Llena una tina o un cubo con agua tibia, lo suficiente como para cubrir la parte superior de los tobillos cuando los pies están sumergidos.

Añade un puñado de sales de Epsom al agua, agitando la mezcla hasta que se disuelvan. También puedes rociar aceites florales o de menta en el baño en este momento.

Remoja los pies entre 15 y 20 minutos o hasta que el agua se enfríe. Agrega más agua caliente si la temperatura desciende demasiado pronto.

Saca tus pies y sécalos suavemente con una toalla.

Remojo en agua fría (alternativa)

Llena una tina o un cubo con agua fría o tibia y varias tazas de hielo.

Añade un chorrito de aceite de árbol de té o una solución para remojar los pies sin receta.

Sumerge cada pie durante 30 segundos.

Seca cada pie con una toalla rápido y bien frotándola entre los dedos y a lo largo de los talones para aumentar la circulación.

Masaje de pies

Frota extracto de menta, aceite de pino o de árbol del té, alcanfor o romero en las palmas y a lo largo de los dedos y de las yemas.

Presiona firmemente la planta del pie con ambos pulgares, acariciando lentamente la almohadilla plantar desde la base de los dedos hacia el talón. Pasa un tiempo adicional en la bola y el arco del pie, agregando un poco más de presión a medida que te mueves a través de estas áreas.

Aprieta el pie con ambas manos, moviendo tu empuñadura hacia atrás y adelante, de lado a lado a medida que te desplazas a través de la sección media del pie.

"Haz restallar" los dedos tirando de ellos firme pero suavemente, si lo deseas.

Estiramiento

Parado o sentado, presiona la bola del pie contra una superficie sólida. El pie debe quedar en un ángulo de 45 grados en relación a tu cuerpo.

Estira tu pie durante 15 o 30 segundos, llevando el talón hacia tu cuerpo y manteniendo la bola del pie presionada contra la superficie sólida.

Repite esto tres veces con cada pie.

Advertencias

Si sufres de dolor crónico de pies, consulta a un médico ya que podrían estar gestándose problemas más generales o serios.