Cómo quitar un lente de contacto rígido

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Existen muchas situaciones en las que resulta incómodo usar un lentes de contacto. Si necesitas quitártelos y te resulta complicado, los pasos que se detallan a continuación pueden ayudarte a extraerlos del modo correcto sin demasiado esfuerzo.

Sigue y mantén a tu alcance las instrucciones que vienen con tus lentes. Solicita información a tu oftalmólogo sobre el cuidado de los lentes de contacto.

Sé preciso al seguir las instrucciones que vienen con los productos para el cuidado de los lentes. Si tienes alguna duda, pregúntale a tu oftalmólogo o farmacéutico.

Lava y enjuaga tus manos antes de manipular lentes de contacto. Un jabón sin fragancia es lo más apropiado.

Unos 10 minutos antes de quitar tus lentes de contacto, aplica 2 o 3 gotas de solución salina, o un producto lubricante y humectante, en tus ojos. Este procedimiento volverá a hidratar los lentes para que no estén secos durante la extracción.

Trabaja sobre una mesa cubierta por una toalla suave. Si lo haces sobre el fregadero, cierra el desagüe y cubre el área con un paño.

Quita primero el lente derecho, luego el izquierdo.

Lleva el borde de los párpados superior e inferior firmemente hacia la oreja. Esta acción produce un efecto que "agarra" el extremo del lente.

Si usas lentes de contactos permeables al gas u oxígeno, estira tus párpados y parpadea. Los lentes saldrán por sí solos. Si no lo hacen, necesitarás usar tus manos.

Para quitar lentes que no puedes atrapar con las puntas de tus dedos, puedes comprar una ventosa especial en miniatura que se encuentra disponible en la mayoría de las farmacias. Este elemento se recomienda principalmente para los lentes de contacto rígidos.

No te preocupes si un lente de contacto se pierde en tu ojo; puede pasar. Si se desliza debajo del párpado o se desplaza, intenta mirar hacia el sentido contrario del que se encuentra el lente y golpea suavemente el párpado con tu dedo, en dirección a la pupila.

Consejo

Los lentes de contacto permeables al gas son más fáciles de colocar que los blandos pero, para algunas personas, son más difíciles de extraer. Debido a que no se pliegan, es muy difícil agarrarlos con las puntas de los dedos.
Si los lentes delgados (desechables o de uso prolongado) te resultan difíciles de manipular, opta por unos más gruesos. Muchas veces es prácticamente imposible determinar si están al revés. Limpia, enjuaga y desinfecta los lentes reutilizables cada vez que te los quitas, incluso si lo haces varias veces al día. Limpia, enjuaga y seca por efecto del aire el estuche de tus lentes cada vez que los uses. Luego, colócalo en una solución fresca. Cambia de estuche cada seis meses. Consulta a tu oftalmólogo antes de tomar medicamentos o aplicar productos de uso tópico en tus ojos, incluso si puedes adquirirlos sin receta médica.

Advertencias

El riesgo de úlcera corneal para las personas que duermen con lentes de uso prolongado es entre 10 y 15 veces mayor al de aquellas que sólo los usan durante el día.
Ten presente que la gran mayoría de los problemas asociados a los lentes de contacto se deben a la limpieza, la manipulación y el uso inadecuados. Si en alguna oportunidad tus lentes se descascaran o agrietan, deja de usarlos.