Cómo humectar la piel con miel

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La miel es un regalo nutritivo y humectante de la naturaleza.

Durante siglos, la miel ha sido apreciada como una ayuda de belleza nutritiva. Si tienes piel seca y escamosa, puedes usar la miel para crear un tratamiento que la humectará y la dejará suave y tersa. También es rica en antioxidantes que ayudan a proteger a la piel del daño de los rayos UV. Sigue leyendo para aprender cómo humectar tu piel con miel.

Hacer una máscara

Comienza con la miel más pura y de mayor calidad que puedas encontrar antes de empezar a preparar tu tratamiento humectante. Debido a las propiedades regenerativas naturales, mientras mayor sea la calidad de la miel, mejor será la garantía de resultados fantásticos.

Lávate la cara con un limpiador suave, frotándolo con delicadeza en la piel húmeda con movimientos circulares. Enjuágate bien con agua y sécate la cara dándote pequeños golpecitos con una toalla de mano.

Aplícate un poco de miel en la cara con movimientos circulares. Comienza en la línea del cabello, alrededor de las orejas, y luego hacia abajo debajo del mentón. Déjatela por cinco o 10 minutos para que nutra y humecte tu piel.

Enjuaga la miel de tu cara con agua tibia y luego sécate la piel gentilmente con unos golpecitos. Sentirás de inmediato una nueva suavidad y frescura en la textura de la piel.

Para la piel sensible, calienta con cuidado la miel a baño María con la llama baja y luego repite los pasos antes mencionados. Prueba la temperatura en la piel interna del codo hasta que la sientas cómoda.

Combinar la miel con otros ingredientes naturales

Mezcla 2 cucharadas de jugo de naranja en 1 taza de miel para una máscara facial que no sólo humectará, sino que también le dará firmeza y tono a la piel.

Haz un puré en una licuadora con una manzana pelada y sin el centro y 1 cucharada de miel; alísalo sobre tu rostro y cuello. Déjalo actuar durante cinco a 10 minutos y luego enjuágalo con agua tibia. Si prefieres no usar una licuadora, ralla la manzana y luego mézclala bien con la miel.

Pisa una banana bien madura y mezcla una cucharada de miel. Aplícatela sobre la cara y el cuello, dejándola por cinco o 10 minutos. Enjuágate con agua tibia.

Revuelve ¼ taza de miel cruda en ½ taza de aceite de almendras y luego aplícalo alisando para obtener un tratamiento curativo y humectante. Límpiate delicadamente con una toalla para asear después de 15 a 30 minutos. Enjuágate con agua fría.

Cocina una taza de harina de avena y combínala con ¼ taza de miel. Aplícatela sobre el rostro y el cuello y déjala actuar de 10 a 15 minutos. Enjuágate con agua tibia.

Consejo

Se recomienda la miel cruda, aunque la miel de alta calidad y preparada de forma común también servirá.

Advertencias

Nunca hiervas la miel, pues eso destruirá algunos de sus componentes nutritivos. Nunca uses miel que se haya calentado demasiado porque podría quemarte la piel y destruir sus células. No frotes tu cara con fuerza cuando te laves o enjuagues. Eso sólo irrita la piel y acelerará la pérdida de su elasticidad.