Cómo hacer una alfombra de piel de oveja

Escrito por Maria Scinto
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Las alfombras de piel de cordero son cálidas y suaves y le otorgan a la habitación un estilo rústico y natural. Puede ser complicado hacer tu propia alfombra, pero vale la pena intentarlo por el resultado y la satisfacción que sentirás al final.

Paso 1

Conseguir una piel de cordero recién extraída. Consulta con personas que críen corderos para alimento. Aunque los críen por la lana, quizás puedas comprar la piel de alguno que muera por causa naturales, aunque en ese caso tendrás que quitársela tú mismo.

Humedecer la piel en un recipiente con agua fría. Cambiar el agua cada una hora hasta que no se vea más sangre.

Lavar la piel en agua fría con una pequeña cantidad de jabón en polvo para eliminar la grasa. Enjuagar bien.

Raspar los restos de carne con un cuchillo dentado. Deslizar el cuchillo a lo largo de la piel en un ángulo de 45 grados hasta haber removido toda la carne.

Disolver 6 libras (2,72 kg.) de alumbre de potasa en 6 galones (27,27 litros) de agua fría. Disolver 1 1/2 libras (680,4 gr.) de sosa para lavar y 3 libras (1,36 kg.) de sal en 3 galones (13,63 litros) de agua fría y añadirlo lentamente a la solución de alumbre de potasa, revolviendo bien durante 5 minutos completos.

Sumergir la piel de cordero en la mezcla. Dejar en remojo durante 2 a 5 días o hasta una semana.

Quitar la piel de la solución para curtir y lavarla en agua fría con una pequeña cantidad de jabón en polvo, enjuagando muy bien. Estirar la piel en una superficie plana para que se elimine el exceso de agua.

Cubrir el lado de la piel (no el lado de la lana) con aceite de pata de buey, abarcando toda la superficie. Dejar absorber durante una hora y aplicar otra capa de aceite. Cubrir la piel con papel film (papel plástico adherente) y dejar toda la noche para que absorba el aceite.

Trabajar la piel contra una superficie dura, como el respaldo de una silla, para que se mantenga flexible. Es necesario repetir este proceso varias veces al día mientras se seca.

Recorta la alfombra si lo deseas. Colócala en el piso y a disfrutar de tu nueva alfombra.

Advertencias

Si dejas que la piel se seque sin trabajarla, quedará rígida en la parte inferior.