Cómo curarte de las palabras hirientes

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La gente en tu vida puede intencional o accidentalmente hacerte daño con sus palabras, dejando cicatrices que tardan tiempo en sanar. Las palabras de la humillación, la burla, el juicio, la crítica, etc. pueden tener arraigarse profundamente en ti. Cada vez que el recuerdo surja, te encuentras enojado, avergonzado, amargado y dolido. ¿Cómo puedes curarte de estas palabras hirientes que están tan profundamente arraigadas en tu mente para liberarte de la amargura perpetua? Las siguientes sugerencias no son fáciles, pero te llevarán por el camino hacia la curación.

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Evalúa tus sentimientos. Este paso puede ser muy difícil de hacer, especialmente si estás tratando de evitar recordar ciertos recuerdos de nuevo. Pero este es un paso necesario para sanar. Pregúntate por qué estás tan profundamente afectado por las palabras que se dicen sobre ti y lo que puedes hacer para cambiar, posiblemente, ese sentimiento. Comprender la razón por la cual te sientes tan fuertemente herido te señalará las áreas de tu vida donde las palabras tienen un gran impacto.

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Perdona y luego olvida. Ya has oído esta frase muchas veces y es probable que te canses de oírla nuevamente. Pero entiende que este es un comando muy potente, que una vez seguido, hará un cambio dramático en tu vida. Al aferrarte a las palabras hirientes, sigues convirtiéndote en un esclavo del recuerdo doloroso. Déjalo ir perdonando a la persona que las dijo y luego olvida el doloroso episodio por completo.

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Comprende el propósito. A veces tenemos que atravesar momentos dolorosos en la vida para hacer de nosotros mejores personas. Aquella que dijo las palabras hirientes podría ser un instrumento para transformarte en una persona más fuerte. Deja de sentirte una víctima, en su lugar ve más allá de la experiencia y utiliza esto como una fuerza para empujarte más alto al llamado de tu vida.

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Escribe una carta. Escribe lo que sientes y cómo te sientes puede ayudarte a liberarte de tu prisión emocional. Tómete tu tiempo para registrar tus sentimientos, o bien para escribir una carta dirigida a la persona que te ha hecho daño con sus palabras. No tienes que enviarla. Vierte todos tus sentimientos en el papel y después de haber terminado, quémala. Te sorprenderá cómo hacer esto puede quitarte una carga importante.

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Mantente comprometido a sanar. Una vez que decidiste perdonar a la persona que dijo las palabras hirientes, habrá momentos en que los sentimientos de ira y resentimiento tratarán de introducirse en tu mente de nuevo. No los resistas. En su lugar, reconócelos y luego sácalos rápido fuera de tu mente. Recuerda que ya estás libre de ellos. Muy pronto, morirán y te encontrarás como una persona renovada y mucho más fuerte; ya no dolida y amargada.

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Reza por la sanación. ¡Dios es el más grande! El sanador de todo y no hay nada demasiado grande que Él no pueda darte. Cuando tu lucha parezca abrumadora, acércate humildemente a Dios y pide Su gracia para darte la libertad emocional que deseas. Te la dará de acuerdo a tu fe.