Cómo curar una herida de bala

Escrito por Jeremiah Blanchard

Una herida de bala es potencialmente y casi siempre fatal. Si no se la trata adecuadamente y de manera oportuna, la herida de bala puede conducir a la muerte, ya sea por una pérdida de sangre severa o una infección seria. La medicina moderna ha desarrollado métodos altamente eficaces para tratar las heridas de bala, sin embargo en los tiempos de los pioneros, una herida de bala significaba una muerte casi segura o la posible amputación. El método tradicional para extraer una bala y cubrir la herida no es un proceso glamoroso, y los soldados en el campo de batalla conocen muy bien el horror de este proceso. Con un poco de conocimiento técnico y algunas instrucciones básicas, uno puede aprender a curar las heridas de bala.

Detén la hemorragia aplicando presión directamente sobre la herida con cualquier trapo limpio disponible. Si la bala ha salido del cuerpo, aplica presión en ambas zonas perforadas.

Si la bala está todavía dentro del cuerpo, extráela con un par de pinzas hemostáticas esterilizadas. La mayoría de las balas se fragmentan al impactar, por lo que debes asegurarte de retirar todos los fragmentos de bala.

Aplica un desinfectante, como alcohol o agua oxigenada, por dentro y por fuera de la herida. Asegúrate de quitar toda suciedad o resto del área.

Usa un cuchillo para cortar el tejido muerto de toda la cavidad de la herida, raspa la herida con una lima pequeña para aflojar cualquier resto de piel muerta o infectada.

Aplica desinfectante una vez más y lava bien la herida con agua fría. Una vez que haya dejado de sangrar, cose la herida con aguja e hilo haciendo un punto en forma de cruz. Venda la herida de forma firme.

Advertencias

Si recibes un disparo con arma de fuego, llama al 911 y solicita ayuda médica inmediatamente.