Cómo cuidar unos pies ásperos y secos

Escrito por Cassie Tweten
No te olvides de los pies cuando cuides de tu piel.
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Una piel irritada y seca puede resultar incómoda y molesta, especialmente cuando la sequedad afecta a los pies. Los pies secos suelen picar y volverse callosos. A veces, la sequedad conduce a la descamación, a la formación de grietas y al dolor. Te llevará algo de tiempo suavizar las zonas endurecidas e hidratar tus pies, pero cuando lo hayas hecho, tanto su aspecto como su salud habrán mejorado notablemente.

Utiliza una lima para pies de doble cara para suavizar la piel endurecida. Podrás encontrarlas en la mayoría de las farmacias a un precio que suele ser muy asequible. Comienza pasando el lado más grueso de la lima a lo largo de la planta del pie. Presta especial atención a los talones y a los puntos callosos. Ve frotando con la lima hacia arriba y abajo por las zonas endurecidas, ejerciendo tanta presión como puedas sin que llegue a ser molesto. Sigue hasta que las zonas problemáticas se hayan suavizado.

Utiliza el lado fino de la lima para igualar la piel. Muévela haciendo círculos, comenzando por el talón y continuando por toda la planta del pie. Una vez más, aplica una presión fuerte, pero sin llegar a hacerte daño. Si sientes dolor o la piel se enrojece, debes parar.

Sumerge los pies en un recipiente grande con agua caliente para eliminar los residuos que hayan podido quedar al pasar la lima. Tras unos minutos a remojo, aplica por todo el pie y comenzando por la planta, una crema exfoliante (corporal o especial para pies). Debes llegar a la zona que hay entre los dedos, a las puntas y a los tobillos. Masajea los pies con un movimiento circular para eliminar cualquier resto de piel muerta.

Enjuágate los pies y sécalos con una toalla sin frotar. Cuando estén limpios y secos, masajéalos con una loción enriquecida y espesa. Hay algunas que están especialmente recomendadas para los pies. Si no tienes una loción de este tipo, una manteca corporal será un buen sustituto.

Cúbrete los pies con unos calcetines de algodón limpios. De esa forma evitarás que se ensucien mientras penetra la loción y además la absorberán mejor.

Consejo

Haz que el cuidado de tus pies forme parte de la rutina del baño. Sustituye el paso 3 por un baño caliente y exfóliate los pies mientras te relajas en la bañera. Añade un aceite de baño hidratante para evitar la sequedad de la piel en todo el cuerpo.

Advertencias

Si eres diabético o tienes problemas de circulación, consulta a tu médico antes de comenzar cualquier rutina para el cuidado de los pies.