Cómo abandonar la comida chatarra de manera segura

Escrito por Pablo Gowezniansky
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La transición a una alimentación más nutritiva y sana es un gran paso para dar. No sólo te hará sentir mejor, sino que tu silueta se verá como nunca antes, y esto ocurrirá de manera natural. Estarás más enérgico y tus conocidos notarán el cambio en ti. Pero para que eso suceda, tienes que hacer una transición informada y segura. Cuando quieres estar sano, debes asegurarte de tomar recaudos para verdaderamente lograrlo.

Consulta a un nutricionista

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Lo primero que tienes que hacer antes de tomar cualquier decisión relacionada con tu salud es consultar con un especialista. Si tienes una visión alternativa sobre la nutrición, asegúrate de visitar a un especialista calificado. No tomes decisiones basadas en una repentina estimulación, sintiéndote exaltado; espera a estar bien informado, a saber qué pasos debes seguir y cómo hacerlo. Y no olvides de mantenerte bajo la observación de un especialista.

No creas todo lo que lees

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En Internet hay una enorme cantidad de información sobre la nutrición. Algunas tienen una base sólida y son confiables, pero la mayoría son observaciones de aficionados, muchos de los cuales cambian constantemente de creencia sobre qué tipo de dieta es más conveniente. Hay una cosa cierta: la comida chatarra puede ser dejada por completo. Pero cómo lo haces y siguiendo qué pasos, eso es algo de lo que tienes que estar bien informado. No sigas el curso de acción de cualquier aficionado que ande dando vueltas por las redes sociales. Trata de utilizar información confiable y que esté contrastada por la mayor cantidad de experiencias posibles.

Pasos reales

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Seguro que sí: los lugares de comida rápida te atraen, pero ya no quieres comer allí. La enorme oferta de comida envasada de las tiendas de alimentos te parecen escasas de nutrientes. Y tal vez incluso piensas que la mayoría de los sitios para pedir comida utilizan exceso de azúcares, frituras y sal. Si haces el paneo completo de lo que comes, querrás cada vez comer menos cosas. Pero tómate las cosas con tranquilidad. Haz pasos reales pero seguros. Tu objetivo no es avanzar un paso y retroceder dos. Tu objetivo es avanzar un paso y sostenerlo. Tal vez puedas comenzar dejando las bebidas gasificadas o eliminar los copos de azúcar en el desayuno, que son puro azúcar y escasamente nutritivos. Ponte objetivos realizables y síguelos con paciencia. Aquí no se trata de cambiar un alimento de un día para el otro, se trata de modificar tu estilo de vida. Y eso lleva tiempo.

Disfruta tu comida

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Si a partir de los cambios que realizas dejas de disfrutar tu comida, entonces te encontrarás en serios problemas. Lo que tiene la comida chatarra no es sólo que se consigue muy rápidamente, sino que resulta muy sabrosa para el paladar. Y si bien es cierto que puedes "entrenar" tu paladar para que se habitúe a otros tipos de sabores, esto no sucederá de un día para el otro. A menos que tu convicción por el cambio sea mayúscula (y aún si lo es), tendrás que conseguir reemplazos que te resulten igualmente atractivos. De este modo, mantendrás satisfecho a tu paladar y a la vez te estarás nutriendo mejor, lo que dispondrá cada vez más a tu organismo hacia el cambio.

Hazte estudios frecuentes

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Cuando cambias la dieta, hazte más chequeos médicos de lo común. Tienes que medir tus avances de dos maneras. Una es a través de estudios al ir al médico a realizarte controles. Y la otra es que tienes que estar atento a cómo te sientes. ¿Estás bajo de energía? ¿Has bajado mucho de peso? O todo lo contrario, ¿te sientes más enérgico, de mejor talante? ¿Te brillan más los ojos y tienes las mejillas más sonrosadas? Cuando haces cambios a nivel nutricional, estos deberían afirmarse en tu estado emocional y en tu estado físico, muchas veces reflejándose directamente sobre la coloración de tu piel. Aprende a observarte y te ahorrarás muchos quebraderos de cabeza innecesarios.

Equilibra lo emocional

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Tarde o temprano te darás cuenta de que lo que comes está muy relacionado a cómo te sientes. Muchas veces tapamos emociones con comida, y por eso nos llenamos a rabiar de comida chatarra. Si estás buscando dejar la comida chatarra pero a la vez dependes de este alimento porque lo utilizas como un sustituto emocional, entonces tienes que tener cuidado. Porque dejarás aquello que te está equilibrando emocionalmente y puedes llegar a sentirte muy mal después. Es por eso que mucha gente que busca modificar su dieta, luego se inclina a un vicio como el cigarrillo. Apagan una emoción de una manera u otra. Todo cambio de dieta tiene que ser en un ambiente que resulte agradable, con personas que te apoyen y te incentiven a continuar, y que a su vez puedan brindarte contención. En todo lo que dure este proceso, asegúrate de que tus emociones no se salgan de tu control. Pues de lo contrario, un cambio que podría ser positivo podría terminar generando un efecto rebote y serte contraproducente. Estate atento a tus emociones y tu cambio será sumamente beneficioso.