Cómo cocinar pechugas de pollo sin hueso al horno y que queden suaves

Escrito por Natalie Smith | Traducido por Lucia Ayala
La pechuga de pollo sin piel ni hueso no tiene que estar seca y dura.
Eising/Photodisc/Getty Images

Las pechugas de pollo sin piel son el mejor amigo de dieta y una excelente fuente de proteína magra. Una porción de 4 onzas de pollo sin piel deshuesado contiene 2,5 g de grasa y 23 g de proteína. Estas pechugas son bajas en grasa, pero se secan rápidamente si se cocinan utilizando un método de calor seco como el horno.

Precalienta el horno a 375 F.

Cepilla la sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva. Coloca las pechugas de pollo sin piel en la asadera; pincela con aceite de oliva. El aceite de oliva crea un exterior marrón un poco crujientes, que mantiene la humedad de pollo.

Frota tus condimentos sobre el pollo. La pimienta con limón, una mezcla de barbacoa o una hierba de condimento de ajo son buenas opciones.

Hornea el pollo durante 20 minutos. Agrega salsa si así lo deseas. Pincela con generosidad el pollo y cocina durante 10 minutos más.

Saca el pollo del horno, e inserta un termómetro en su parte más gruesa. El pollo está listo cuando se registra una temperatura interna de 160 grados Fahrenheit en un termómetro de lectura instantánea.