Cómo cocinar espinaca fresca de una forma saludable

Escrito por Eric Mohrman | Traducido por Juan Ignacio Ceviño
La espinaca al vapor es una parte nutritiva que complementa todo tipo de platos.
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Al igual que otras verduras de hoja verde oscuro, la espinaca es una fuente inagotable de nutrición. Debido a que todos los métodos de cocción destruyen algún valor nutricional, la mejor manera de maximizar la ingesta de nutrientes es comer la espinaca fresca y cruda. Cuando eso no es posible, preserva la mayor parte del valor nutricional, reduciendo al mínimo el agua usada para cocinar la espinaca y el tiempo de cocción. La mejor manera de conservar todos los antioxidantes, vitaminas y minerales de la espinaca fresca es cocinarla al vapor en la tapa de la estufa.

Llena un recipiente grande con agua fría y sumerge las espinacas en ella para lavar las hojas. Mueve suavemente las espinacas en el agua, y luego vacíalo. Repite hasta que no haya suciedad o desechos acumulados en el agua.

Pon unas pocas pulgadas de agua a hervir en una cacerola a fuego medio-alto. Coloca una cesta de vapor en la olla y asegúrate de que no está haciendo contacto con el agua; si lo está, vierte el agua que sea necesario.

Reduce el fuego a medio o medio-bajo, según sea necesario para mantener el fuego lento. Coloca las espinacas frescas en la cesta de vapor. Cubre la cacerola.

Deja las espinacas en el vapor durante unos 2 minutos, justo hasta que se ablanden. Transfiérelas a un plato o tazón.

Sazona la espinaca a gusto. Espolvorea un poco de sal y pimienta para realzar el sabor. El ajo, la albahaca, el cúrcuma y otras hierbas y especias frescas proporcionan más sabor y beneficios para la salud. Añade un poco de aceite para el sabor, la humedad y las grasas insaturadas saludables, pero utilízalo con moderación, ya que aumenta considerablemente las calorías. Un poco de jugo de limón y ralladura son buenas adiciones, también.