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Cáncer de páncreas: síntomas y tratamiento

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada March 12, 2018

El cáncer de páncreas o cáncer pancreático es un tumor que se origina en la glándula pancreática, órgano ubicado detrás del estómago y delante de la columna vertebral y que tiene como función producir varias enzimas que ayudan a la digestión de los alimentos y hormonas indispensables para el funcionamiento metabólico del organismo, como la insulina, que controla los niveles de azúcar en la sangre.

Este tipo de cáncer es considerado uno de los más agresivos debido a la rapidez con la cual se desarrolla y la práctica ausencia de síntomas previos. En la gran mayoría de los casos, es detectado cuando ya esta en estadio avanzado y se hace imposible recurrir a la cirugía para removerlo. Esta agresividad lo coloca en la cuarta posición a nivel mundial en la lista de muertes por cáncer tumoroso, con tendencia a subir de posición hacia el año 2.030, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según las estadísticas, hasta un 90 por ciento de los casos de cáncer de páncreas corresponden al tipo denominado adenocarcinoma ductal de páncreas (ADP), altamente agresivo y que se presenta principalmente en personas mayores de 45 años.

En menor grado se presentan otras variedades como el adenocarcinoma acinar, carcinoma pseudopapilar, tumores neuroendocrinos pancreáticos, pancreatoblastoma y tumores quísticos

Es de destacar sin embargo que a pesar de velocidad de desarrollo y difícil diagnóstico, sigue siendo una de las neoplasias menos comunes, ubicándose apenas entre los puestos 10 a 12 en la lista de neoplasias de tumor duro en los países industrializados, es decir, menos del 3 por ciento de todos los casos de cáncer.

A nivel mundial, las estadísticas señala que este cáncer aparece en 8 de cada 100.000 personas, con diferencias de 1 a 7 entre las regiones con más casos y las que tienen menos. Esto hace suponer a algunos investigadores la posibilidad de que haya un factor ambiental o alimenticio que influye en la aparición de esta enfermedad.

Las cifras señalan además la mayoría de casos se ubican en Estados Unidos y Europa, mientras que los países ubicados más al sur presentan las tasas más bajas.

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de páncreas?

El cáncer de páncreas más frecuente es el adenocarcinoma y sus síntomas varían según dónde surja el tumor en la glándula pancreática.

En la mayoría de pacientes el tumor crece en la cabeza del páncreas y esto provoca en un corto tiempo problemas adicionales como ictericia obstructiva, porque presiona las vías que conectan la vesícula biliar con el intestino delgado, limitando su drenaje normal.

Esta obstrucción provoca síntomas como cambio del color de la orina a amarillo oscuro, y aparición de un fuerte tono, similar al de la zanahoria, en la piel y la esclerótica de los ojos.

Además, la obstrucción de la vesícula biliar puede aumentar su tamaño hasta hacerla fácilmente detectable al tacto.

El adenocarcinoma se extiende en poco tiempo a los ganglios loco regionales, arterias y venas mesentéricas e hígado, lo que provoca síntomas como una pérdida de peso rápida, que es una señal muy frecuente.

Otras personas sufren de anorexia o pierden el apetito, acompañados de cambios de humor, cuadros depresivos, fuerte fatiga en todo el cuerpo y problemas para conciliar el sueño.

Otro síntoma del cáncer de páncreas es la presencia de un dolor sordo en la zona epigástrica y que se irradia hacia ambos hipocondrios y la espalda, por lo que los afectados se quejan de que les duelen los huesos de la espalda a nivel de la zona lumbar, principalmente durante la noche.

Al defecar se evidencia un cambio en la apariencia de las heces, que muestran un aspecto graso, mal olor muy fuerte y una consistencia ligera que las hace flotar.

Quizás el síntoma más evidente del cáncer de páncreas son los problemas para controlar los niveles de azúcar en la sangre. La falla en el páncreas por cáncer provoca un cuadro de diabetes mellitus en un 80 por ciento de los casos, requiriendo la aplicación de inyecciones de insulina para poder controlar la glucosa en sangre.

Esta diabetes complica además el cuadro general del paciente, pues tiene consecuencia en muchos órganos y acelera el deterioro del organismo y su capacidad para sobrevivir.

En casos avanzados la presión del tumor sobre la vena esplénica puede provocar una tromboflebitis migratoria recurrente, con problemas como una hipertensión en la zona del abdomen y aparición de várices en estómago y esófago.

¿Cuáles tratamientos existen para el cáncer de páncreas?

En primer término se evalúa al paciente para determinar el nivel de avance en que se ubica la enfermedad.

En el estadio I el tumor solo está presente en el páncreas y su tamaño no excede los 2 centímetros.

En el estadio II el tumor sigue limitado al páncreas pero su tamaño ya supera los 2 centímetros.

En el estadio III el tumor ya se extendió fuera del páncreas sin afectar todavía el tronco celíaco ni los vasos mesentéricos superiores.

En el estadio IV el cáncer se extendió a los órganos y sistema venoso-arterial circundante, afectando el hígado y otras estructuras, lo que se denomina metástasis. En este nivel es totalmente inoperable.

Debido a la alta tasa mortalidad del cáncer de páncreas y que en la mayoría de casos se detecta en estadio avanzado, numerosas instituciones de todo el mundo trabajan para desarrollar nuevos métodos diagnósticos más eficientes, así como tratamientos y técnicas genéticas dirigidas específicamente a este tipo de carcinoma.

Además se investiga la forma de mejorar los métodos tradicionales de tratamiento usados en otras formas de cáncer, como la quimioterapia, inmunoterapia y la cirugía para hacerlos más eficientes contra esta neoplasia.

Por el momento, los tratamientos más utilizados son la quimioterapia, radioterapia y la cirugía, que pueden combinarse de ser necesario para atacar mejor el tumor.

Al respecto, se considera que en los casos en que el tumor solo esta presente en el páncreas, denominado estadio local, se puede realizar una cirugía curativa.

Por el contrario, si ya invadió estructuras como los grandes vasos sanguíneos o ganglios, se opta primero por el tratamiento con quimioterapia o radioterapia para reducir el tamaño del tumor y poder realizar una una cirugía curativa en un momento posterior.

En los casos donde ya hay metástasis, la cirugía deja de ser una opción y se buscan otras terapias como la quimioterapia para tratar de controlar o reducir la extensión del cáncer en páncreas y estructuras vecinas.

Con respecto a la cirugía, solo el 20 por ciento de pacientes son candidatos a este tratamiento por la dificultad de diagnosticar el cáncer en su etapa inicial, que sería el ideal para efectuarla.

Existen tres formas de cirugía más usadas. La primera es la denominada pancreatoduodenectomía o Cirugía de Whipple, en la que se extrae solo la cabeza del páncreas, pero que requiere la extirpación adicional del doudeno, vesícula biliar y el conducto secretor de esta.. El resto del páncreas se reconecta luego al intestino delgado.

Otra forma de cirugía es la pancreatectomía distal, en la que solo se extirpa la cola o parte baja del páncreas.

La tercera forma de cirugía para el cáncer de páncreas es la pancreatectomía total, donde se remueve todo el páncreas, vesícula biliar, bazo, duodeno, parte del estómago y los ganglios linfáticos cercanos.

En cuanto a la radioterapia, o aplicación de emisión de partículas de alta energía para destruir el tumor, su función es reducir el tamaño del tumor y facilitar la cirugía posterior pero no se usa como método exclusivo para curar el cáncer de páncreas porque esto requeriría someter al paciente a dosis muy elevadas de radiación, con severos efectos secundarios.

Sin embargo, es muy útil como tratamiento paliativo cuando hay metástasis y se necesita atacar los tumores en los órganos aledaños al páncreas y mejorar la calidad de vida del paciente.

Por su parte la quimioterapia ha adquirido en los últimos años un nuevo nivel como tratamiento preferido para el cáncer de páncreas, gracias al desarrollo de nuevos fármacos inyectables o ingeridos por vía oral.

Desde finales de la década de 1990 la quimioterapia contra el cáncer de páncreas se basó en el uso de gemcitabina, sola o combinada con otros fármacos como nab-paclitaxel.

En el año 2010 surgió un tratamiento más eficaz basado la combinaciones de oxaliplatino, irinotecán y fluorouracilo, en una terapia denominada folfirinox, que demostró un mayor incremento en el índice de supervivencia de los pacientes y alivio de síntomas, aunque solo era recomendado en personas con buen estado de salud por su alto nivel de toxicidad.

Actualmente se considera como tratamiento de primera línea el folfirinox y el abraxane, resultado de la combinación de la gemcitabina y el nab-paclitaxel y que es menos tóxico para el organismo.

Otras combinaciones de fármacos neoplasicos agrupadas bajo los nombres folfox, folfriri y el firgem se consideran efectivas como tratamiento de segunda línea.

La inmunoterapia es otro tratamiento bajo desarrollo que ha demostrado grandes posibilidades en la lucha contra el cáncer de páncreas, como es el caso del uso combinado de las vacunas GVAX y CRS-207, que han aumentado significativamente la supervivencia en casos de adenocarcinoma ductal.

Otras terapias ayudan a la acción de la quimioterapia debilitando los mecanismos protectores del tumor pancréatico o inhibiendo la capacidad de multiplicación del cáncer y reduciendo la formación de los vasos sanguíneos que alimentan el tumor.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.