¿Búscas estar en forma y perder peso? ¡Prueba nuestra calculadora de índice de masa corporal y pérdida de peso!

Bronquitis: síntomas y tratamiento

Escrito por Luis Malavé | Fecha actualizada March 07, 2018

La bronquitis es el término médico que se le da a la inflamación del tejido que recubre los conductos bronquiales, que unen a la tráquea con los pulmones. Estos conductos, o bronquios, no solo tienen la función de llevar el aire que respiramos hasta los pulmones para que se lleve cabo allí el intercambio entre el dióxido de carbono producido por el metabolismo y el oxígeno del aire.

También tienen la tarea de producir una sustancia mucosa que cubre y protege todas las estructuras pulmonares y ayuda a expulsar cualquier agente patógeno o contaminante, como el polvo, el cual se adhiere a la membrana mucosa que recubre los bronquios, denominada cilia.

En presencia de bronquitis se genera una situación de alta sensibilidad al paso del aire por estos conductos y un aumento de la secreción de mucosa, con la consiguiente aparición de tos acompañada de flema espesa y dificultad para respirar.

¿Cuales son los síntomas de la bronquitis?

La bronquitis puede ser clasificada en dos formas, aguda y crónica, cada una con sus propios síntomas. En la bronquitis aguda, la aparición de los síntomas ocurren en un lapso de tiempo relativamente corto y aunque estos puedan parecer severos, la duración de la afección se limita a unas semanas. Se considera que esta forma de bronquitis es ocasionada por la complicación de una gripe o la exposición a virus o bacterias presentes en aire y suelo que pueden atacar los bronquios, por lo que se considera muy común entre la población humana.

El segundo tipo, o bronquitis crónica, tiene una duración mucho mas larga, con ataques que persisten desde varios meses hasta años. Sin embargo, sus síntomas no siempre son de alta intensidad, pues muchos pacientes presentan cuadros leves aunque esto no disminuye la molestia generada por la dolencia y la pérdida de calidad de vida que conlleva.

En este caso la continua inflamación de los conductos bronquiales provoca que estos produzcan mucosidad en grandes cantidades, generando tos con abundante flema y dolores en la caja toráxica por el mayor esfuerzo requerido para toser y respirar.

Según muchos estudios, este tipo de bronquitis está altamente relacionada con el consumo de cigarrillos o la exposición a ambientes de fumadores. Se considera además que los pacientes de bronquitis crónica son más vulnerables a sufrir infecciones oportunistas, destacando la aparición de neumonía, enfermedad inflamatoria de los pulmones causada por una variedad de bacterias, virus o parásitos presentes en aire y suelo. Como norma general un cuadro de bronquitis comienza con la aparición de una tos seca, generada por la inflamación de la mucosa que recubre los conductos bronquiales. También puede manifestarse la expulsión de esputo o mucosidad de color verdoso, amarillo o blanco. Muchos pacientes reportan además sensación general de debilidad, escalofrios y dolor de cabeza. En ocasiones se pueden registrar cuadros febriles leves e incluso escalofríos. Según el nivel de la dolencia, el continuo ataque de tos puede llevar a la aparición de ronquera o dolor de garganta, dolor en los músculos del tórax y respiración dificultosa con posibles silibancias.

Se considera que quienes sufren ataques repetidos de bronquitis aguda pueden con el tiempo convertirse en pacientes de bronquitis crónica.

Los síntomas de la bronquitis son especialmente molestos en las personas asmáticas, que ya de por sí tienen problemas para respirar. En estos casos se debe vigilar que no llegue al punto de obstruirse el paso de aire a los pulmones, lo que obligaría a internar a la persona y aplicarle oxígeno y medicamentos bronco-dilatadores.

¿Cuáles son las causas de la bronquitis?

Se considera que la bronquitis aguda está relacionada mayormente a la acción de virus y suele aparecer después que la persona ha sufrido otras infecciones, como una gripe, o una exposición a condiciones de frío extremo o lluvia que debilita su sistema inmunológico.

Este tipo de bronquitis se puede contagiar de persona a persona, pues el agente causante es un patógeno vivo que puede trasladarse en las gotas de saliva expulsadas al toser.

Otra forma de transmisión es el contacto de las manos infectadas por los fluidos respiratorios de una persona enferma con los ojos, nariz o boca de una persona sana.

Los trabajadores expuestos a ambientes repletos de vapores de origen químico, humo industrial o contaminación atmosférica presentan un alto factor de riesgo para sufrir de bronquitis aguda o crónica en algún momento de sus vidas. También se han registrado cientos de miles de casos en niños, jóvenes y adultos en ciudades altamente contaminadas con humos industriales y de vehículos, especialmente en Asia y algunos países en desarrollo donde las condiciones ambientales no son las mejores para la población.

En el caso de la bronquitis crónica la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha determinado que más del 80 por ciento de los casos se relacionan con el consumo directo de cigarrillos o la exposición a ambientes donde muchas personas fuman por largos lapsos de tiempo.

A las personas expuestas a esta situación se las denomina fumadores pasivos y pueden sufrir las mismas consecuencias en su salud que quienes fuman tabaco directamente.

A pesar de la publicidad que hacen las grandes empresas tabacaleras para vender su producto, está demostrado a la sociedad que el tabaco provoca daños muy graves en los pulmones y otros órganos. En el caso de los pulmones, afecta el buen funcionamiento de la membrana protectora o cilia, que puede llegar a dejar de cumplir su función y hasta ser destruida tras largos años de exposición al humo del cigarro. Esto hace mucho más vulnerables los pulmones a cualquier infección.

Además los químicos dañinos con los que se elaboran los cigarrillos pueden producir cáncer de pulmón o garganta o aumentar la posibilidad de desarrollar un cuadro de enfisema.

¿Qué tratamientos están disponibles para la bronquitis?

El primer paso en el tratamiento de la bronquitis, ya sea aguda o crónica, es una evaluación física por parte de un médico especialista, quien auscultará los pulmones de la persona en busca de sonidos silibantes u otros que denoten una obstrucción de las vías. También puede ordenar la realización de placas de rayos X que determinarán el nivel de congestionamiento de los bronquios y la cantidad de mucosa que llena estos. El médico también elaborará una historia clínica detallada que incluirá detalles como la existencia o no de antecedentes de bronquitis en el grupo familiar o si el paciente está sometido actualmente a situaciones estresantes en su hogar, trabajo o estudios. También revisará si la persona sufre de alergias de algún tipo o si las sufrió en el pasado y el tipo de tratamiento que recibió en ese momento. Otro detalles importante es saber si el paciente está usando algún medicamento que pueda afectar su sistema inmunológico.

Cuando se sospeche una disminución de la capacidad de los bronquios para pasar el aire a los pulmones, se realiza una prueba denominada espirometría que determina la fuerza y volumen de aire que pueden mover los pulmones y permite verificar si estos sufren de una reducción de su capacidad o incluso una insuficiencia que pueda poner en riesgo la vida de la persona.

En casos donde los síntomas son muy prolongados o severos se recetan medicamentos broncodilatadores, que además de abrir los conductos bronquiales también disuelven la mucosidad excesiva. Otros medicamentos recetados en caso de bronquitis son los antitusígenos, que reducen los ataques de tos y ayudan al paciente a descansar del esfuerzo continuo que esto conlleva.

Para los casos de bronquitis cuya causa sea un ataque viral, no se recetan antibióticos pues los mismos no tienen efecto sobre los virus. Pero si la causa es una bacteria o parásito se harán pruebas para determinar el tipo y fármaco que mejor lo puede combatir. Esto es una acción que también es válida para los casos de neumonía.

Para los cuadros de fiebre y malestar general que acompañan la bronquitis los médicos pueden recetar acetaminofén u otros fármacos antipiréticos y analgésicos. En ocasiones se recomienda el uso de aparatos humificadores para mantener un buen nivel de humedad en la habitación del paciente.

¿Qué medidas preventivas puedo aplicar para evitar una bronquitis?

La primera recomendación es que la persona sea meticulosa en el cumplimiento de las normas de higiene básicas. Entre estas destaca el lavarse las manos tras entrar en contacto con otras personas, sobre todo durante brotes de gripe en el entorno donde vive, trabaja o estudia. Esto ayuda a eliminar los gérmenes que pueden afectar la mucosa pulmonar.

El abandono total del consumo de tabaco es muy importante para los casos de personas fumadoras, mientras que los no fumadores deben evitar ambientes llenos de humo de cigarrillo o cualquier tentación u oferta de entrar en este tipo de vicio.

Una sana alimentación a base de verduras y frutas con abundante vitamina C y minerales ayuda también a fortalecer el sistema inmunológico y prevenir el ingreso al organismo de gérmenes o virus. El tomar muchos líquidos y dormir suficientes horas ayudan también al cuerpo a reforzar sus defensas, lo que favorece la lucha contra los virus causantes de la bronquitis, si esta es la causa.

ADVERTENCIA: Este artículo no debe considerarse como un equivalente de una consulta médica profesional. Consulte a su médico de confianza ante cualquier duda sobre este u otro tema relacionado con su salud.