8 Motivos para no volver a comer enlatados

Escrito por Estefanía Mac

Creerás que suena tonto cuando algunos te aconsejan no seguir comiendo enlatados ¡qué anticuados! Piensas que no hay nada malo al respecto porque es algo que existe desde hace muchísimo tiempo, que si lo siguen produciendo es porque no hay ningún problema con ello, o que es un súper avance en la industria alimenticia ya que permite que los alimentos se conserven por mucho más tiempo. Y sí, puede que tus argumentos sean bastante razonables, pero aquí te enterarás de unos cuantos buenos motivos y bien fundamentados que de seguro cambiarán tu opinión acerca de este tipo de comida.

Solo siéntate a leer lo que traemos a continuación mientras sostienes una inocente latita de guisantes. Te aseguramos que al terminar no la verás con los mismos ojos. ¡No creerás todo lo que hay en el interior de ese envase, ni todo lo que se hace para que el alimento siga pareciendo “fresco” luego de años en una alacena! Cada vez que destapas un enlatado estás introduciendo en tu cuerpo: bisfenol A, estaño, resina epóxica, conservantes, sodio y aluminio, entre otras cosas. (Los últimos dos tienen nombre de minerales pero nada que ver con su real aporte a tu salud.

Comencemos por el principio, la lata

1. Para fines de conservación eterna, dependiendo de su material de fabricación, puede contener un compuesto llamado Bisfenol A (BPA). Este señor en contacto con el alimento se vuelve tóxico para nuestra salud. De hecho, en Europa ha sido incluido dentro de su lista de “sustancias altamente preocupantes” por ser capaz de alterar nuestro equilibrio hormonal, por lo cual también se vincula al aumento de peso y diabetes.

2. Estos envases comúnmente están hechos de aluminio o estaño, el cual es altamente perjudicial para los humanos, pudiendo provocar irritaciones en la piel u ojos. Está situación empeora cuando se acerca a su fecha de vencimiento o al abrir el contenedor y ponerlo en contacto con el aire.

3. Cuando la lata se hace de aluminio, existe el riesgo de hayan fugas de este material hacia la comida en conserva provocan problemas de memoria y otras enfermedades.

4. Para evitar que el alimento esté en contacto directo con el metal y lo oxide, el interior del envase es recubierto con una capa plástica de resina epóxica (de hecho, este material proviene del bisfenol A). El fin de su aplicación es netamente industrial, no les importa que esta resina se pegue al alimento y que su ingestión provoca graves problemas respiratorios y dérmicos.

Pero aún falta más, el alimento también es modificado:

5. Para mantener su olor “natural” hasta que destapes el envase, se añaden químicos peligrosos al alimento.

6. De manera similar, para conservar sus características físicas, son inundados en conservantes artificiales. El consumo excesivo de estos está relacionado con el cáncer, la hiperactividad, enfermedades degenerativas, envejecimiento y problemas digestivos (colon irritable).

7. Además de que todos los enlatados tienen altas cantidades de sodio, causante de problemas renales, cardiovasculares e hipertensión. Enjuagar el alimento enlatado antes de consumirlo puede librarte de este problema, aunque no te salva de los demás aquí mostrados.

8. La remoción de la piel es algo muy común en este tipo de alimentos. Pero es en ella donde se concentra la mayor cantidad de fibras vegetales y nutrientes. Estaríamos desperdiciando lo que realmente importa.

Vivimos en una era de concientización, en donde las personas están entendiendo que todas estas décadas de avance en la industria alimenticia no han sido más que patrañas de las grandes industrias para lucrarse cada vez más. Debemos volver un poco más hacia nuestras raíces, y ser un poco “quimiofóbicos” si es necesario. Consumir más alimentos frescos que procesados por el bien de nuestra salud.