Yoga para problemas de la próstata

Los hombres que sufren de problemas de próstata, como inflamación crónica, infecciones o crecimiento de la próstata pueden encontrar alivio de los síntomas mediante la práctica del yoga. Dolor al orinar, disfunción sexual, necesidad constante de orinar y dolor en la ingle y en la parte baja del abdomen son otros síntomas que también pueden aliviarse haciendo yoga diariamente. El instructor de yoga certificado Dawn Mahowald de Boulder, Colorado, dijo al "Yoga Journal" que el yoga funciona al aliviar la tensión y fortalecer los músculos del suelo pélvico. La revista "Discover" cita estudios realizados por Dean Ornish, profesor de medicina clínica en la University of California y publicados en las Proceedings of the National Academy of Sciences, que mostró un pequeño grupo de hombres con cáncer de próstata en etapa inicial que cambió a una dieta vegetariana baja en grasa y que también practicaba el yoga y la meditación. En 3 meses cambió el comportamiento de sus genes y los resultados de sus biopsias.

Nivel de dificultad:
Moderada

Necesitarás

  • Toalla (opcional)
  • Banda elástica de ejercicio (opcional)

Instrucciones

  1. Acuéstate en el suelo sobre tu espalda para realizar la postura de yoga llamada desahogo de gases (Pavanamuktasana). Dobla la rodilla izquierda, levanta la cabeza y los hombros del piso al mismo tiempo. Abraza la rodilla izquierda con los brazos. Mantén la cabeza y los hombros separados del piso y levanta la rodilla derecha hasta llegar al nivel de la pierna izquierda. Ahora junta ambas rodillas con tus brazos, presionando la cabeza y las rodillas. Mantén esta posición de 10 a 20 segundos. También puedes realizar este ejercicio sentado en una silla si te es difícil acostarte en el piso. Sentado en una silla sin brazos, levanta una rodilla hacia el pecho. Redondea tu espalda hacia adelante, lleva tu cabeza y tus hombros sobre la rodilla y abrázala. No levantes ambas rodillas al mismo tiempo si estás sentado en una silla a menos que tengas un excelente sentido del equilibrio. Lentamente desengancha los brazos, baja la pierna hacia el piso y repite con la otra pierna.

  2. Realiza la postura del dedo gordo del pie recostado. Necesitarás una toalla, una faja o una banda elástica de ejercicio para este movimiento. Acuéstate en el piso boca arriba, con las piernas rectas. Dobla la rodilla izquierda al exhalar y levántala hacia el pecho. Coloca una correa alrededor de la parte inferior de tu pie, cerca de la punta debajo de los dedos, y mantén los dos extremos de la correa en tus manos. Lentamente estira la rodilla, levantando la pierna hacia arriba y empuja con el talón hacia el techo. Ajusta la correa para permitir que los codos doblados permanezcan tan cerca del piso como sea posible, mientras la pierna se extiende hacia el techo. Mantén esta posición durante 1 minuto aproximadamente. Jalando de la correa y manteniendo la pierna derecha en el piso, baja lentamente tu pierna izquierda estirada en un ángulo de 90 grados con respecto a la cadera izquierda. El talón llegará al piso directamente hacia tu costado. Llega tan lejos como puedas sin causarte molestia. Mantén esta posición durante 1 minuto aproximadamente.

  3. Lentamente levanta la pierna extendida hacia el centro, sobre tus caderas y luego bájala lentamente al piso. Repite este proceso con la pierna derecha. A lo largo del ejercicio, respira profunda y lentamente. Concéntrate en la sensación de estiramiento sobre tus músculos.

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Escrito por denise stern | Traducido por sergio mendoza