Yoga y herpes

La picazón de un brote de varicela en tu niñez puede volver a presentarse más adelante en la vida a través de un ataque herpes zóster o culebrilla. El herpes zóster, aunque no es peligroso, puede ser muy doloroso. Las vacunas pueden ayudar a reducir el riesgo y el tratamiento temprano puede disminuir la infección y prevenir complicaciones. No hay conexión directa entre el yoga y el herpes zóster, pero el yoga puede proporcionar algún alivio de tensión muy necesario durante un brote de herpes zóster, si se toman ciertas precauciones.

Definición

El herpes zóster es una infección viral causada por la varicela zóster, el virus que también causa la varicela. Si tuviste varicela de niño, el virus permanece latente en el cuerpo y puede reactivarse posteriormente en la vida, manifestándose como una erupción de herpes zóster. El herpes zóster normalmente aparece como una banda de ampollas desde la mitad de la espalda en torno al esternón en un lado del cuerpo.

Síntomas y complicaciones

Un brote de herpes zóster es a veces precedido de dolor, ardor, entumecimiento u hormigueo unos días antes de que aparezca la erupción. Otros síntomas incluyen picazón, fiebre y escalofríos, dolores musculares, dolor de cabeza, fatiga y ampollas llenas de líquido. El herpes zóster no es potencialmente mortal, pero puede dar lugar a complicaciones como dolor persistente, pérdida de la visión, problemas neurológicos y otras infecciones de la piel.

Yoga para aliviar el estrés

De acuerdo con los National Institutes of Health, el estrés puede agravar las erupciones. Hacer yoga puede ayudar a aliviar el estrés, y si bien no sirve para tratar o prevenir las erupciones, podría evitar que empeoren. Mientras que muchas personas hacen yoga únicamente para tener buena condición física, éste también tiene un efecto calmante debido a los ejercicios de respiración y meditación involucrados, así como al ambiente tranquilo en que se practica. La meditación y el tai chi, también pueden ayudar a aliviar el estrés.

Otros tratamientos

Los brotes de herpes zóster por lo general desaparecen por sí solos, de acuerdo con Mayo Clinic. Sin embargo, el tratamiento convencional puede aliviar el dolor, acelerar la cicatrización y reducir el riesgo de complicaciones. Los medicamentos antivirales para el herpes zóster incluyen aciclovir, valaciclovir y famciclovir. Para tratar el dolor, el médico puede prescribir un narcótico, como la oxicodona o un anticonvulsivo como la gabapentina. La lidocaína, un agente que entumece, se puede prescribir en forma de gel, crema, parches para la piel o aerosol.

Advertencia

Si practicas yoga fuera de casa, considera la posibilidad de realizarlo con tu propio tapete y cualquier otro equipo necesario. El equipo compartido no siempre es adecuadamente limpiado y puede propagar infecciones o irritar el salpullido que ya tengas. Mientras te recuperas de un ataque de herpes zóster o culebrilla, puede ser que tengas que evitar el ejercicio que hace que te sobrecalientes o empieces a sudar, lo cual puede irritar el foco de la enfermedad. En lugar de "power yoga" ("yoga de la energía") que es más intenso, o del bikram o "hot yoga" ("yoga caliente") que se realiza a propósito en un ambiente recalentado, puedes probar con una clase de "gentle yoga" ("yoga suave").

Más galerías de fotos



Escrito por sarah barnes | Traducido por tere colín