Volverse a casar y su afectación en los hijos adolescentes

No se puede agrupar a todos los adolescentes con nuevos padrastros en una sola categoría. Los adolescentes tienen diferentes experiencias cuando sus padres se vuelven a casar, pero todos se pueden ver afectados de alguna manera. Los padres que se vuelven a casar no pueden controlar lo que su hijo pueda sentir, pero si eres sensible a las posibilidades y planificas en consecuencia, entonces puedes hacer que una difícil transición sea más suave.

Dificultad para relacionarse

Los adolescentes tienen naturalmente quejas contra sus padres, dice Carl Pickhardt, un psicólogo de Texas, en un artículo en PsychologyToday.com. Pero cuando se producen nuevos matrimonios, los adolescentes podrían sentirse traicionados por sus padres biológicos, lo que puede empeorar los problemas. Los adolescentes pueden además culpar a los padrastros, que sienten que no merecen este maltrato, lo que lleva a una interrupción de la comunicación. Algunos de los nuevos padrastros pueden nunca antes haber sido padres y podrían no saber cómo relacionarse con los adolescentes, lo que también puede ser una situación frustrante para los chicos. Los jóvenes adolescentes de hasta 14 años pueden tener más dificultades para adaptarse a un nuevo padrastro o madrastra, según señala el sitio web Helpguide.org. Los adolescentes que son mayores de 15 años podrían preferir alejarse lo más posible de la familia.

Sentimientos de abandono

Algunos padres, por lo general, no les dicen a sus hijos con anticipación sobre sus planes de volver a casarse, según un estudio que le tomó 20 años a la investigadora Constanza Ahrons y que es resumido por la University of Missouri Extension. Los padres que hacen eso pueden causar sentimientos de desconfianza y abandono en la adolescencia. Los niños que están involucrados desde el principio y conocen a sus padrastros primero se ajustan mejor, pero todavía puede haber sentimientos de abandono. Cuando los padres dedican su tiempo y sus emociones a sus nuevos cónyuges o a cualquier nuevo hijastro, los adolescentes pueden sentirse descuidados y abandonados. Los adolescentes a menudo recurren a sus compañeros buscando el apoyo emocional que una vez tuvieron de sus padres.

Actuar

Los adolescentes ya están experimentando el estrés, ya que lidian con muchos cambios en el desarrollo de sus propios cuerpos. La adición de un nuevo padrastro o madrastra y, posiblemente, de nuevos hermanos a la crisis podría contribuir a su estrés en general. Los niños con padrastros reportan tener más estrés en sus vidas, según indica el National Stepfamily Resource Center. El aumento del estrés puede conducir a problemas de conducta. Algunos adolescentes pueden ser más propensos a sucumbir a la presión cuando no sienten que están satisfaciendo sus necesidades en casa. Algunos experimentan con las drogas y el alcohol. Sin embargo, algunos niños no actúan ni tienen problemas de conducta, lo que también es un comportamiento del que resulta difícil determinar su causa.

Qué puedes hacer

Puedes evitar causar estrés innecesario siendo sensible a lo que tu hijo debe estar pasando y lo que necesita de ti. Un padrastro normalmente no debe asumir un papel disciplinario con un adolescente, dice el Dr. Phil McGraw, psicólogo y conductor del programa "Dr. Phil ". El padrastro debe apoyarse en los métodos disciplinarios de los padres biológicos. El padrastro debe dejar que los adolescentes sepan que está ahí para apoyarlos. Si el adolescente no quiere volver a acercarse con el padrastro o madrastra, tiene que aceptarlo y ser paciente y estar dispuesto a construir una relación con el tiempo.

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Escrito por laura agadoni | Traducido por verónica sánchez fang