Cómo vivir con adolescentes

Vivir con un adolescente puede hacerte perder el control de tu hogar en ocasiones. Los días en que tu hacías sus tareas y te escuchaba terminaron, porque ese niño ahora se convirtió en un adolescente que está desarrollando su propio código moral, su identidad, y su conocimiento acerca de lo que le gusta y lo que no. Aunque podrías sentir como que estás viviendo con un extraño, la verdad es que vivir con un adolescente no tiene que hacerte sentir como si caminaras en un campo minado; sólo concéntrate en las cosas más importantes y dale a tu hijo el espacio que necesita para encontrar lo que le falta.

Nivel de dificultad:
Moderado

Instrucciones

  1. Habla con tu hijo tanto como sea posible, recomienda un tratado de South Australia Children, Youth and Women's Health Service. Desarrolla una relación donde seas un padre cercano, lo que significa que no darás tu opinión y controlarás tu carácter. Al crear una relación en la que tu hijo tenga la seguridad de acercarse a ti, podrás ayudar a resolver conflictos antes de que se expandan.

  2. Dale a tu hijo algo de espacio y privacidad. La independencia es importante para tu hijo y la meta principal es criar a tu hijo para la adultez, así que es normal que quiera tener un lugar propio. Explícale que la privacidad y la independencia funcionan gracias a la confianza, de modo que debes estar feliz de darle su espacio mientras no traicione tu confianza utilizando la "privacidad" como cubierta.

  3. Ofrécele opciones sobre cualquier cosa desde las reglas hasta la cena. A tu hijo le gusta la autonomía y al pedirle sencillamente que haga algo, quizá quiera imponer su voluntad contra lo que el considera tus opciones; en lugar de eso, dale dos opciones con una razón para ayudarlo a aprender el peso de los pros y los contras, y a lidiar con las consecuencias. Por ejemplo, le puedes permitir llegar más tarde o prestarle el coche pero que llegue más temprano, de modo que él escoja.

  4. Prepárate para las cosas importantes del nuevo comportamiento de tu hijo, d su identidad y decisiones. La American Psychological Association menciona asuntos muy comunes sobre los conflictos entre padres e hijos, como la hora de llegada, los compañeros, las citas, el desarrollo escolar, el conducir, la apariencia o los comportamientos riesgosos como beber y fumar. Al plantear claramente lo que esperas antes de tiempo, tu hijo entenderá los parámetros alrededor de los temas clave para que haya muy poca discusión o márgenes cuando se trate de un asunto mayor.

  5. Escoge sabiamente tus batallas, advierte KidsHealth.org. Si constantemente criticas el comportamiento de tu hijo, podría aprender a ignorarte completamente; mejor, apégate a tus convicciones cuando se trate de asuntos mayores, como relaciones sexuales o abuso de sustancias, y dale a tu hijo algo de libertad cuando se trate de asuntos menores, como su apariencia y su gusto musical. Así, cuando necesites hablar de su comportamiento, estará más dispuesto a tomar con seriedad el asunto y a escuchar.

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Escrito por kay ireland | Traducido por diana i. almeida